Domingo, 21 de enero de 2007
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EL CANDELABRO
Ruinas
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Los planes de Paulina Rubio de casarse en el parque cada vez menos natural y más temático de Xcaret podrían venirse abajo. Es lo que tiene organizar tu boda en las ruinas de la civilización maya... Que al final te arriesgas a un 'Apocalypto'. La flora y fauna de Xcaret, tras siglos de campar a sus anchas por un entorno realmente paradisiaco, lleva tiempo padeciendo, entre resignada y atónita, el desembarco de hordas de turistas que, con sensibilidad de apisonadora, cabalgan sobre unos pobres delfines; los cuales, por muy amaestrados que estén, acabarán vengándose algún día de tanto manoseo y tanta confianza gratuita... a dentelladas.

Lo que no cuenta Mel Gibson en su sangrienta película es que la destrucción del imperio maya aún no ha terminado. Hoy, su naturaleza privilegiada y las ruinas de sus pirámides se han convertido en el inmerecido escenario de las lunas de miel más horteras; todo un paraíso reducido a mero 'atrezzo' de bodas y banquetes. En ese devastador contexto se inscribían las bodas y tornabodas de la megaestrella Paulina Rubio con Colate Vallejo-Nágera; tres días de desorden y desenfreno al borde del mar con aspiraciones pseudofolclóricas y lúdicas. Pero alguna maldición maya parece estar haciendo mella, porque el megalómano proyecto ha empezado a torcerse.

Primero fue la madre de la novia, Susana Dosamantes, que criticó al padre del novio por «exceso de protagonismo». Mal empieza una boda en la que los consortes del padrino y la madrina no se tragan. Pero lo de ahora es peor. Lo que no han podido impedir la liga internacional del buen gusto ni la brigada contra el vicio podría prohibirlo el fisco mexicano si se confirma que la novia debe a Hacienda...

Y no creo que Paulina quiera al cobrador del frac entre sus invitados.

 
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