Viernes, 19 de enero de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

EL BUSCADOR DE CONCHAS
Aventuras del hombre invisible
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

En otro contexto resultaría divertido esto de ser invisible. Uno podría colarse sin ser visto en la casa de los vecinos, los despachos de nuestros políticos o el vestuario de Anoeta después de una derrota. La invisibilidad te permitiría vivir experiencias indescriptibles.

Pero hablamos de otra forma de saberse transparente, la que se vive a veces en esa extraña relación entre los que estamos a uno y otro lado de la barra. En noches multitudinarias como la que viviremos hoy, la afluencia de personas sedientas y deseosas de ser atendidas por el agobiado barman puede convertirse en un concurso de sistemas para reclamar su atención, concurso en el que unos ganan y otros, los invisibles, perdemos.

Más absurdo es sentirse transparente ante una barra solitaria, por ejemplo, en la cafetería Lorea ayer. Puedes colocarte ante la barra con la cartera en la mano, que desde que te ve el barman es capaz de limpiar parsimoniosamente un vaso, hablar con un cliente, hacer un café y recorrer la barra anguantando tu mirada fija antes de regalarte su mirada interrogante. No, si sólo quería saber si soy visible.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS