MELBOURNE. De nuevo hubo calor y humedad y así se explica que Rafael Nadal sudase la gota gorda, no ya sólo por la elevada temperatura ambiente, sino también por la férrea oposición que encontró en el alemán Philipp Kohlschreiber, al que se impuso finalmente por 7-5, 6-3, 4-6 y 6-2 para alcanzar los dieciseisavos de final (tercera ronda), en los que tendrá como adversario al suizo Stanislas Wawrinka (40 del mundo). El balear mantuvo el discreto tono que ha exhibido en todos y cada uno de los partidos disputados en lo que va de temporada.
Nadal ha dejado de ser aquel imbatible luchador en posesión de golpes certeros y definitivos. Ahora lifta la bola como nunca y le falta activar el golpe plano para atosigar al rival. El germano de difícil apellido se lo puso complicado. Si sería tan comprometido el asunto de ganar que hasta el tío Toni, por primera vez, se puso nervioso. Hasta ahora mantenía su cara de póquer sin dejar traslucir sus sentimientos. Está claro que este Nadal es bien diferente al del arranque del año pasado. El panorama que tiene en el Open de Australia es preocupante. Con suerte y tino puede alcanzar los cuartos de final, pero en esa ronda presumiblemente se le presentará un James Blake casi indestructible. Con Wawrinka no ha coincidido en partidos del circuito. No es un rival dócil, ni mucho menos, y eso lo comprobará el de Manacor, salvo que vuelva a ser el que fue.
Verdasco, eliminado
Si Nadal salvó los muebles, Fernando Verdasco y Lourdes Domínguez quedaron eliminados del torneo. Quedan en pie, además del mallorquín, David Ferrer y Tommy Robredo, que se enfrentan, respectivamente, a Stepanek y el desconocido Querrey (129), cuyo fuerte es el servicio. Anota ya 36 puntos directos después de sus dos primeros partidos ante Acasuso y Serra.
Verdasco se vio superado por el escocés Andy Murray por 7-6 (5), 7-5 y 6-4. «No supe mantener mi saque. Andy juega muy bien y es difícil atacarle», intentó justificar el madrileño tras su tropiezo.
Por su parte, la gallega Lourdes Domínguez perdió por 6-0 y 6-2 frente a la china Na Li, decimonovena favorita. No hubo color. El dominio de la asiática fue total. «Es duro jugar contra las de arriba, ves el nivel que tienen y sientes que tienes que seguir trabajando. Tengo muchas cosas que mejorar, pero no sólo en juego sino también en condición física y en cuando a la cabeza se refiere», manifestó la de Pontevedra, que este año se ha marcado como objetivo meterse entre las primeras cuarenta de la clasificación mundial. Lourdes vuelve a Barcelona para seguir entrenando. COLPISA