ORDIZIA. DV. La euforia todavía resulta perceptible en el Trevijano, y no es para menos ya que el Kitmar se impuso con todo merecimiento al Santboi, un triunfo, que por derecho propio escribe una página en la historia del club al tratarse de un sensacional éxito deportivo cosechado ante uno de los clubes con más extenso curriculum y mejor palmarés del rugby.
¿Buen partido del equipo¿ Así, como suena, era la frase más repetida y la que resumía el convencimiento general, tanto de los jugadores como de los aficionados, que disfrutaron de lo lindo.
Lo cierto es que los propios jugadores eran los que le daban más valor a la eficacia de su trabajo ya que, apuntaban, «entre que no jugábamos desde mediados de diciembre, las vacaciones de Navidad, y viendo como nos salían las cosas en los entrenamientos, nadie esperaba que este partido fuera de calidad».
Todos reconoce que se trataba de un partido lleno de motivación y de ganas por disputarlo, pero pensaban que sólo con eso no iba a bastar para ganarle al Santboi.
Lo que ocurrió fue que los de Axio y Fran, aparte de derrochar ganas, se esmeraron también en el apartado técnico del juego.
A este respecto Axio señala que «de verdad, creo que se vieron, durante el partido, buenos movimientos de balón, con distintas fases de juego en las que participaron muchos jugadores, lo que dio un plus de atractivo para los muchos aficionados que se dieron cita en el Trevijano Park».
La melé era el ámbito del juego donde preveíamos más problemas, añade el entrenador, y sin embargo, les sujetamos bien. Sin duda se trató de una de las claves del éxito.
Además, cuando intentaron girarla, la experiencia de Oskar Astarloa nos sirvió para buscar la salida de balón y no perder la posesión. Respecto a la touche, el veterano entrenador se inclina por darles un voto de confianza a los delanteros.
Mejorado el rendimiento
«Hemos mejorado en el rendimiento, apuntaba, si lo comparamos con encuentros anteriores, sobre todo gracias al trabajo específico que llevamos a cabo en los entrenamientos, que no es poco».
En la segunda parte, anduvimos mejor, incluso robamos algunos balones críticos, ya en nuestra zona de defensa. Pero esta claro que es en el juego abierto fue donde mostramos mayor superioridad a los catalanes. Llegando antes que ellos, y más activos. Uniendo bien el juego con los tres cuartos y buscando continuidad de fase a fase. Atrás tuvimos un poco de todo. Nos costó entrar en juego y protagonizamos algunas perdidas de balón inocentes. Pero según avanzaba el encuentro, ganamos en confianza y creamos mucho peligro con nuestros ataques, superioridad que nos permitió ensayar en tres ocasiones; Gorka Ruiz, Iker Elorza y Fran Puertas. Para terminar, comenta Axio, quiero destacar que en general, todo el equipo puso en práctica una defensa muy buena, y mención especial para los delanteros por su trabajo agresivo en la defensa de los «maules» catalanes. En cualquier caso, concluye Axio, poca autocomplacencia y a poner la vista en mejorar. Del juego al pie, «no comment».
No quisiera detenerme en nombres propios. Está claro que en la actitud de todo e equipo se centró la clave de este gran triunfo. Y si bien, unos jugadores hacen mejor trabajo que otros, o cometen menos fallos, entre todos ellos, y por eso mismo, por su ejemplo callado y entrega impresionante, quiero mencionar al capitán, Joanes Ayerbe.
Por parte de los aficionados, los lanzamientos con el pie de Mariano Villa, que pasaron lamiendo el palo, recordaron al encuentro del año pasado en el que Jeremías Palumbo, en el último instante del encuentro, erró por milímetros una patada que, en caso contario, hubiera hecho historia.
Tiempo de calidad
A sus 43 años, Fran Puertas jugó media hora de la segunda parte, actuación que tiene una doble lectura. En el tiempo que estuvo sobre el terreno de juego hizo alarde de su gran calidad. Anotó un ensayo contenido, de auténtico maestro, y a punto estuvo de hacerlo por partida doble. Y lo que es tan importante, volvió a dejar claro que los años no son obstáculo para seguir haciendo deporte de competición.
No pasó desapercibido el debut del joven pilier chileno, Nicolás Venegas, que se mostró como un jugador sin concesiones.