EIBAR. DV. Gregorio Soto, vecino del número 4 de la calle Mutiola se encuentra recuperado después de permanecer en observación durante la noche del día 8 al 9 en el hospital de Mendaro. El 8 de enero se producía el desalojo de su portal ya que los vecinos señalaban la presencia de un fuerte olor a gas en sus domicilios. Finalmente, se detectaba que el olor se debía a los trabajos de limpieza de un contenedor de propano en el cementerio, situado frente al inmueble. Sin embargo, uno de los vecinos requirió asistencia médica.
Según relata el afectado, a media tarde había realizado unos trabajos en casa y a pesar de que notó un fuerte olor a gas no le dio importancia. Después salió de casa y comenzó a notar mareos y cansancio. Sin embargo, fue al regresar a casa cuando se encontró peor. «Me puse blanco y me tuvieron que llevar al ambulatorio» indica Gregorio Soto. Tras ser atendido en el ambulatorio de Toribio Etxebarria, este vecino fue trasladado en ambulancia al Hospital Comarcal de Mendaro, donde fue atendido en urgencias, donde se determinó su permanencia en observación hasta mediodía del día 9, en que recibió el alta.
Depósito de propano
El suceso se producía con el desalojo de 22 viviendas en el número 4 de Mutiola. El olor que los vecinos habían detectado hizo que se procediese a tomar esta medida de precaución. Al lugar acudieron efectivos de la Policía Municipal, Ertzaintza, bomberos, personal sanitario y también personal de Naturgas. Finalmente se determinó que no se había producido un escape de gas. Los olores percibidos se producían por los trabajos previos a la retirada de un depósito de propano situado en el cementerio, para su sustitución por gas ciudad. Para ello, el Ayuntamiento contactó con la empresa Repsol, que procedía a realizar la limpieza.