EIBAR. DV. La Mancomunidad proyecta implantar el contenedor marrón para recogida de residuos órganicos crudos, principalmente restos de comida.
Este sistema de tratamiento de basura requiere que los ciudadanos separen en su domicilio restos de comida previamente determinados, como sobras de fruta y de alimentos no cocinados. Estos residuos se depositarán en un cuarto contenedor, de color marrón, que se situará en la calle junto a los ya existentes. El tratamiento de estos restos de comida los convertirá en compost, es decir, en abono.
La Diputación aprobó el pasado año la puesta en marcha de una nueva iniciativa relacionada con la recogida selectiva y el reciclaje. De momento como una experiencia piloto pero con el deseo de que se extienda a toda la provincia, se van colocar en algunos municipios contenedores de color marrón en los que se depositarán residuos orgánicos crudos. Posteriormente se tratarán en una planta de nueva construcción para convertirlos en compostaje.
La apuesta por el compostaje es una de las principales novedades del Plan de Residuos y la más difícil de desarrollar por parte de las mancomunidades y ayuntamientos con competencias en la gestión de basuras.
Buscar vecinos
Según indicó, el presidente de la Mancomunidad, José Luis Vallés «de momento no se va a aplicar aquí. No obstante, vamos a tratar de llevar a cabo una experiencia piloto. Para ello, vamos a tratar de hablar con una comunidad de vecinos para que depositen los residuos en un contenedor marrón, a modo de prueba, con el fin de conocer el desarrollo de la especie. Se aprovechará esa experiencia piloto para ver cómo funciona el método, la calidad del producto final, cómo es la participación y otras variables. Resulta imprescindible que los ciudadanos realicen en sus domicilios una correcta selección de los residuos de comida».
En un plazo aún por estimar, es de esperar que el sistema se acabe extendiendo y llegue a nuestra comarca, aunque para eso habrá que esperar a los resultados de esta primera prueba en Debabarrena.
En Gipuzkoa este sistema hasta ahora ha sido testimonial. Se compostan al año unas 5.000 toneladas de restos de poda y jardinería, no de comida. El objetivo es llegar a las 22.500 toneladas en 2016. La Diputación prevé construir una planta de compostaje con capacidad en una primera fase para tratar 12.000 toneladas de materia orgánica y una inversión que supera los 8 millones de euros. El proyecto prevé duplicar la capacidad de la instalación y la posible incorporación de una planta de biometanización. Esta última utiliza el gas generado en la putrefacción de la basura para producir electricidad.
Desde la Mancomunidad, se quiere realizar un llamamiento para que realicen una correcta gestión de sus residuos, «aún hay gente que no cumple con lo establecido para estos casos». El primer requisito es la obligatoriedad de depositarlos en bolsas de plástico cerradas.