Barcelona 13/i/2007
La pérdida del Govern de la Generalitat por segunda vez consecutiva, a pesar del éxito electoral, ha hecho emerger un cierto malestar por parte de dirigentes que dicen sentirse apartados de la toma de decisiones, aunque, de momento, no está en discusión el liderazgo de Mas. Al margen de las desavenencias personales, de las diferencias generacionales y de la tradicional tendencia al enrocamiento de las cúpulas políticas, en la desazón de CDC se distinguen diversos enfoques sobre la cuestión de fondo a la que aludíamos: hacia qué objetivos debe dirigirse el catalanismo. Es evidente que el legado de Convergència, cuyo principal capital es el mensaje centrado y nacionalista de Jordi Puyol, si