Domingo, 14 de enero de 2007
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LEIRE ESCAJEDO | PREMIO DE INVESTIGACIÓN 2006 DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL DE BIOÉTICA
«El ciudadano duda con los transgénicos porque los países dicen una cosa pero hacen otra»
Los avances en la biotecnología, desde los alimentos transgénicos hasta las células madre embrionarias, plantean interrogantes que requieren consenso ético
«El ciudadano duda con los transgénicos porque los países dicen una  cosa pero hacen otra»
La profesora Leire Escajedo, en el campus de la UPV en Leioa. [MIREYA LÓPEZ]
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PERFIL
Leire Escajedo: (Bilbao, 1973) es licenciada en Derecho por Deusto y doctora en Derecho por la UPV. Completó su formación con estancias de investigación en el Instituto Max Planck de Friburgo de Brisgovia (Alemania). Profesora asociada de Derecho Constitucional en la UPV desde 2000. Investigadora de la Cátedra de Derecho y Genoma Humano (Universidad de Deusto-UPV) desde 1997.

Actividad Investigadora: Sus investigaciones se orientan a temas relacionados con el medio ambiente en la crisis del Estado social, Derecho y Biotecnología, derechos de los pacientes sobre sus datos médicos, etcétera. Autora de varios artículos y capítulos en obras colectivas.

Premio: En el VIII Certamen CAF-Elhuyar de investigación y divulgación científica en euskera, con el trabajo Klonazio terapeutikoaren mitoa: egia eta gezurrak. Premio 2006 de la Sociedad Internacional de Bioética.

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La profesora de la Universidad del País Vasco Leire Escajedo ha sido galardonada esta semana con el premio de Investigación 2006 de la Sociedad Internacional de Bioética, dotado con 12.000 euros y que incluye la edición monográfica en español e inglés, por su trabajo Por un avance saludable y sostenible de la Biotecnología. La monografía premiada aborda el reto de equilibrar el avance de la biotecnología con la defensa de la salud y el medio ambiente.



- ¿Cuál es la tesis del trabajo por el que ha sido galardonada?

- El trabajo versa sobre los organismos modificados genéticamente, que pueden ser muy beneficiosos para la humanidad en cuestiones como la alimentación, la sanidad o la protección del medio ambiente. Sin embargo, se trata de innovaciones muy polémicas y que topan con serias dificultades para implantarse por sus interrogantes para la salud, el ambiente o el propio modelo de producción -en perjuicio de los agricultores y beneficio de las grandes empresas-.

- ¿Usted comparte esas incertidumbres y reticencias de una parte de la ciudadanía sobre el consumo de los alimentos transgénicos?

- Lo que yo he hecho es recogerlas, me parecen todas legítimas. Otra cosa es que científicamente sean sostenibles. No sabemos de ninguna crisis relacionada con los transgénicos, y sin embargo hay personas que sienten inseguridad, en buena medida por desconocimiento, pero también porque las instituciones de la Unión Europea dicen una cosa y los paises hacen otra, como ha sucedido con Austria, que prohíbe la entrada de transgénicos. A ningún país se le permitiría adoptar una posición de esa índole en cualquier otra cuestión. Y sin embargo, no ha habido sanciones ni multas. Claro, ante situaciones así, el consumidor duda y puede sentirse desamparado.

- En el debate sobre transgénicos, como en otros ligados a aplicaciones biotecnológicas, suelen aflorar posiciones radicalizadas: quienes postulan la naturaleza como algo intocable, los que la perciben como puro instrumento...

- Hay una evolución en el discurso en las últimas décadas. Hubo quienes quisieron «jugar a ser Dios», pero hoy son una minoría, Incluso la Academia Pontificia de la Vida dijo que estas tecnologías en su aplicación a los seres no humanos son éticamente neutras. Otra cosa es respecto de los seres humanos: hay un consenso mundial sobre lo que es la dignidad del ser humano, lo que se puede hacer y lo que no -por ejemplo la clonación reproductiva-. Es una tecnología éticamente neutra y lo que se juzga es el uso que se le da. ¿Como se juzga desde el punto de vista ético? Atendiendo a una compensación entre riesgo y beneficio, de manera que cuando el primero es mayor, es inaceptable.

- ¿El interés económico prevalece sobre el principio de precaución?

- Si comparamos los paises, la Unión Europea asienta su política biotecnológica en las instituciones medioambientales, y el principio de precaución -que se aplica cuando hay que decidir sobre una cuestión que tiene una parte incierta- tiene mucho espacio. Por eso las políticas europeas tienen un enfoque precautorio. Por el contrario, en Estados Unidos sostienen que las decisiones hay que adoptarlas en base a los riesgos conocidos, de modo que en instituciones donde predominan, como la Organización Mundial de Comercio intentan que el principio precautorio sea mínimo.

- Antes aludía al consenso ético respecto a la clonación reproductiva, pero no sucede lo mismo por ejemplo con la selección de embriones para concebir hijos que salven a hermanos enfermos.

- Cuando se aplica la técnica de reproducción asistida, en principio no se puede seleccionar entre los embriones viables. Lo que se autoriza en algunos casos es que una pareja se someta a reproducción asistida y se estudien los embriones para ver cuál sería compatible para un trasplante a su hermano enfermo. Entonces se implanta ese embrión, que ni se ha clonado ni se ha modificado.

- El uso de las células madre embrionarias también suscita interrogantes éticas y una controversia que, al estar atravesada por cuestiones religiosas, parece irresoluble.

- Se terminará alcanzando sin duda un consenso a medida que se vaya confirmando su utilidad incuestionable. Acabamos de leer que han logrado curar de una leucemia a una niña utilizando sus propias células madre del cordón umbilical. El problema central es la concepción que se tiene del embrión.

- ¿Para usted un embrión es un ser humano?

- Definir a partir de qué momento un embrión es una persona es muy difícil de valorar desde el punto de vista ético.

- En el otro extremo del ciclo vital, el debate sobre el derecho a una muerte digna y a la eutanasia también se reaviva a medida que la esperanza de vida se prolonga y también la posibilidad de un encarnizamiento terapéutico para preservar a una persona con vida y a toda costa.

- En estos casos, ya hablamos de una persona que tiene la oportunidad de dejar un testamento vital para que no se le mantenga vivo artificialmente. Plantea, no obstante, dilemas como cuando una persona padece una enfermedad muy invalidante pero no mortal, que se va deteriorando, pierde la capacidad de entender o quiere poner fin a su vida y no puede.

- ¿Regular ese derecho no abriría en cierto modo la puerta a un ejercicio malicioso, si no homicida, por terceros?

- Si abro el marco legal, hay que comprometerse a que se aplique bien. También hay procedimientos por los que se puede incapacitar civilmente a una persona, de modo que no pueda tomar determinadas decisiones. La garantía es el juez. La capacidad si te la quitan, te la pueden devolver, pero la vida no. Por ejemplo, la renuncia al tratamiento vital en un país como el nuestro, con una Seguridad Social que cubre muchas cosas, no es tan alta como en Estados Unidos. Contaré un ejemplo puesto por un médico estadounidense durante un congreso mundial de ética. A un enfermo se le hizo el siguiente planteamiento: 'Te puedes morir ahora o dentro de seis meses y le dejas una deuda de veinte millones de pesetas a tus familiares, ¿qué prefieres?'.



Madres provectas y xenotrasplantes



- La tecnología contribuye a elevar la esperanza de vida y también la maternidad en la vejez, lo que suscita algunas dudas razonables.

- Me llama la atención que nos cuestionemos que haya madres de más de sesenta años y que no lo hagamos respecto a hombres que vuelven a ser padres con casi noventa. Poner límites es muy difícil. Algunos argumentan que si la naturaleza pone un límite, por qué no lo vamos a aceptar. Pero otros límites no los hemos aceptado, por ejemplo, en el caso de mujeres que no pueden tener hijos en edad fértil y que los conciben mediante técnicas de reproducción asistida. En todo caso, volviendo al caso de mujeres de más de sesenta años, creo que no es aceptable. Siempre serán casos excepcionales.

- La excepcionalidad no deja de ser espeluznante cuando un matrimonio extirpa los pechos y el útero a su hija deficiente para que no crezca.

- Es un tratamiento hormonal que antaño también fue utilizado con gimnastas. Ha sido un caso sometido al comité de bioética del hospital donde le trataron y que dio el visto bueno; decían que no sólo era en interés de los padres, sino de la menor. Los comités de bioética de Estados Unidos son los más antiguos del mundo y trabajan con mucha calidad y seriedad. En la ética hay unos principios de actuación, pero luego lo que se hace es ponderar atendiendo a los valores éticos de la mayoría. Siempre habrá una minoría que se oponga. Hoy los trasplantes están aceptados, pero hace 50 años cualquier persona se hubiera llevado las manos a la cabeza si le hubieran propuesto trasplantarle un órgano de una persona muerta.

- Una reacción que puede ser similar con los futuros xenotrasplantes (trasplante entre especies).

- Hace tres años la Comisión Europea encargó un proyecto para estudiar el trasplante de órganos de animales a personas. Se preguntó a la ciudadanía en qué situación aceptaría un trasplante animal, en cualquier situación o sólo en riesgo vital. Los diferencias de unos países a otros eran tremendas. En España, la gente es muy reacia, porque aquí la tasa de trasplantes convencionales, de persona a persona, es altísima. En Alemania, donde las listas de espera para trasplante son descomunales, la posición ciudadana es mucho más favorable.

- El xenotrasplante quizás sea rechazado por quienes abogan por legislar los derechos de los animales (Proyecto Gran Simio).

- Los únicos que tienen derechos son los seres humanos, que respecto de los animales tienen una responsabilidad.

 
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