El Gobierno Vasco analiza su propuesta para movilizar pisos vacíos después de que la Generalitat catalana haya establecido que los dueños de esos inmuebles pueden ser obligados a ponerlos en alquiler si los mantienen cerrados dos años seguidos. Según la consejería de Madrazo, la propuesta vasca se diferencia en que Euskadi cuenta con «el colchón» del programa Bizigune, de modo que el titular de una residencia desocupada no sólo puede arrendarla en el mercado libre, sino que puede optar también por la fórmula que le ofrece el Gobierno Vasco.
El Departamento de Vivienda garantiza al dueño del piso la percepción regular de la renta. También asegura la devolución del inmueble al concluir el arrendamiento -que durará un mínimo de cinco años- y especifica en el contrato que el inmueble será devuelto como estaba. El propietario puede recibir ayudas para reformar la cocina y los baños, cantidades que serán descontadas del alquiler mensual. Sin embargo, esas ventajas no han conseguido que el programa Bizigune ofrezca los resultados esperados. El objetivo inicial era captar 5.000 viviendas, pero sólo ha llegado a 3.000. No obstante, la consejería de Madrazo espera movilizar 5.000 pisos adicionales hasta 2009.
De momento, el número de personas que viven en alquiler en Euskadi es el más bajo de los últimos diez años. En 2005, apenas el 4,6% de las unidades familiares residía en una casa arrendada. Es el índice más bajo desde 1996, cuando se registró un 5,5%. Paradójicamente, las encuestas de Etxebide (Servicio Vasco de Vivienda) revelan que cada vez más ciudadanos se conformarían con un piso de alquiler: el 72% de los jóvenes y el 43% que las familias que necesitan cambiar de casa.