Madrid 09/01/2007
Como si de una maldición se tratara, el tercer encuentro entre Zapatero y Rajoy sobre la política antiterrorista (séptimo en el cómputo global) terminó como los anteriores: sin acuerdo alguno, salvo en predicar las bondades del diálogo y el pacto. (...)Si la de ayer fue otra reunión fracasada no se debe a maldición alguna, sino al empecinamiento de Zapatero en no moverse del sitio; es decir, en no rectificar, en no pactar con el principal partido de la oposición y en no buscar la derrota policial y judicial de ETA. (...)