IRUN. DV. La obra era sencilla. Retirar la actual uralita que cubre el frontón Uranzu, causante de insufribles goteras; restaurar la estructura que sostiene el tejado; cubrir esa estructura y colocar sobre ella una cubierta más moderna y adecuada. El plazo estimado para la ejecución, mes y medio; el legal, cuatro meses; la realidad, que el frontón se cerró el día 2 de julio y que a 10 de enero sigue cerrado, con excepción de un mes, des- de finales de octubre hasta fi- nales de noviembre, en el que sí dio servicio a sus habituales usuarios.
Juanjo Aldako, presidente de Kurpil Kirolak explicaba que en este plazo «hemos estado entrenando en La Salle , a los que estamos muy agradecidos, pero es un frontón que no reúne las condiciones para 30 chavales; hemos tenido que jugar en localidades cercanas los partidos como local del campeonato de Gipuzkoa de invierno y hemos perdido a tres alumnos de la escuela de pelota que se han ido a escuelas de otras ciudades». Y no sólo eso, Irun ha dejado pasar dos ofertas directas para otros tantos festivales profesionales de pelota a mano. «Nos ofrecieron un partido del cuatro y medio, con Irujo, para octubre y otro del campeonato de parejas para este mes. Hemos tenido que rechazar ambos y es una pena, aunque esperamos que podamos recuperarlos el año próximo, porque hay buena relación con la empresa».
Da por hecho que el Udaberri, campeonato de primavera interclubes, también lo disputarán en el exilio, pero le preocupa más qué pasará con el torneo del Kurpil. Es uno de los más importantes y más antiguos de Gipuzkoa. «Empezamos hacia marzo y dura tres meses. Esperamos que para entonces el tema se haya arreglado, porque si tenemos que ir a jugarlo fuera será mucho más breve, habrá que jugarlo en dos fines de semana, y es un torneo que no se merece eso». No son los únicos afectados. Equipos de balonmano y baloncesto, incluso los mayores con el programa de gimnasia para la tercera edad, suelen hacer uso de la cancha polivalente, la única cubierta en la ciudad aparte de la saturada pista del polideportivo Artaleku.
Retraso incomprensible
El proceso de obra que Aldako ha visto como usuario del frontón casa bien con las explicaciones que presenta el Ayuntamiento como motivo del retraso.
«Nos dijeron que después del festival de San Marcial se cerraría el frontón para hacer la obra y que se reabriría el 15 de agosto». A la vuelta de vacaciones no se había movido nada de su sitio, pero el frontón estaba cerrado. «Viendo que los obreros no aparecían por allí», explicaba Aldako, «le pedí al alcalde, José Antonio Santano, que lo abriera hasta que empezaran a trabajar».
Así fue, y a finales de octubre se volvieron a abrir las puertas del Uranzu, que apenas estuvieron así un mes. «Un día, sin previo aviso, llegaron unos trabajadores con su maquinaria y sus herramientas y desde ese día se volvió a cerrar».
Aldako siguió de tan cerca como pudo el proceso para descubrir que, a principios de diciembre, la obra se volvía a paralizarse «y de nuevo nos vimos sin explicación por ningún lado». Esa situación se ha prolongado hasta el día de hoy.
La versión oficial
Su versión no se contradice con la que ayer mismo daba el concejal de Obras Públicas del Ayuntamiento, Félix Asensio.
«Es una obra sencilla presupuestada en 240.000 euros aproximadamente. Redactamos el proyecto y sacamos la obra a concurso para adjudicarla, el proceso normal. La empresa que ganó el concurso se retrasó en la firma del convenio de adjudicación, que no se pudo formalizar hasta después del verano, con un plazo de cuatro meses que acababa a comienzos de enero de 2007, aunque esperábamos que tardaran mucho menos en hacerlo».
Ocurrió que llegado el momento de empezar las obras, la empresa no acudía. El Ayuntamiento, aunque tenía las manos atadas hasta que expirara el plazo, presionó para que éstas se iniciaran, y mientras abrió el frontón. Llegaron los trabajadores un día (se volvió a cerrar) y comenzaron a hacer su trabajo. «Pero los técnicos municipales de inspección de seguridad laboral informaron de que la malla de seguridad para los operarios que debían retirar la uralita no estaba homologada». Se paralizaron los trabajos, pero esta vez los materiales de obra ya estaban dentro, por lo que no era viable reabrir la instalación al público.
«Ahora el plazo acaba de expirar», anunciaba Asensio, «y hemos hablado con la empresa para que terminen todo en tres o cuatro semanas o rescindiremos el contrato». En cualquiera de los casos, el edil aseguró que «no habrá ningún problema para que el Kurpil celebre su torneo en el Uranzu».