IPARRALDE. DV. La llegada de cuatro nuevas rapaces al Centro de Rehabilitación y Salvamento de la Fauna Salvaje de Uztaritz, Hegalaldia, han puesto en evidencia la necesidad de estos centros, en los que el hombre trata de restaurar de algún modo el daño que causa a la naturaleza.
Aunque el Centro Hegalaldia trabaja desde hace casi un
año, no ha abierto sus puertas oficialmente hasta hace unos
días, en una jornada en la que se ha mostrado el trabajo que
se realiza en el mismo.
En los últimos diez meses, más de 500 aves y una treintena de mamíferos en malas condiciones han llegado al centro,
donde el 60% y el 30% respectivamente han sido atendidos,
recuperados y devueltos a su hábitat natural. Sobre todo aves, aunque también pequeños mamíferos y reptiles, son los principales inquilinos de Hegalaldia, donde dos técnicos profesionales y tres voluntarios se encargan de la marcha diaria. Actualmente, alrededor de una treintena de animales son cuidados en el centro.
Hegalaldia cuenta con cuatro hectáreas de terreno. En ellas se han instalado varias pajareras de distintas dimensiones, y una piscina para las aves acuáticas, de manera que las aves puedan irse habituando poco a poco a la normalidad, después del proceso de recuperación, antes de volver a la naturaleza.
Stéphane Maury, técnico del centro, explica que Hegalaldia
es un centro de rehabilitación por lo que si se ve que un animal no va a poder sobrevivir por sí mismo, una vez devuelto a la naturaleza, porque sus condiciones han quedado demasiado mermadas para ello, se le aplica la eutanasia.
Una larga lista de voluntarios se encarga de recoger animales heridos o en mal estado y de trasladarlos al centro para su cuidado. En su mayoría son rapaces o cigüeñas que se han estrellado contra cables de alta tensión, o en el caso de las aves marinas, son incapaces de volar o nadar, porque su cuerpo ha quedado cubierto de petróleo y aceite evacuado por
las embarcaciones.
La mayoría de las aves que llegan a Hegalaldia son capaces de remontar el vuelo por sí mismas, una vez finalizado el periodo de rehabilitación.
En Francia hay 42 centros de este tipo, pero sólo dos acogen aves rapaces y acuáticas, uno de ellos se encuentra en Normandía y el otro es el que se ha instalado en Uztaritz.
Entre las distintas iniciativas del centro, destaca la reintroducción en espacios naturales, de aves amenazadas o en peligro de extinción, llegando a enviar ejemplares a lugares tan alejados como los Càrpatos.