Julian Alkorta sugiere «que se tomen medidas para prohibir a la gente entrar en el cine una vez empezada la película.Una solución posible sería poner un aviso en las taquillas diciendo que no se permite el acceso a partir del momento en que se apagan las luces. Es decir, se daría tiempo a la gente que aún estuviera levantada para sentarse durante los anuncios, los cuales generalmente, o no le interesan a nadie, o los hemos visto ya en la televisión, igual que los trailers. Hay mil razones por las que se puede llegar tarde, le puede pasar a cualquiera, pero para los que han llegado a la hora es un fastidio ver sombras desfilando arriba y abajo por la pantalla, decidiendo tranquilamente dónde se van a sentar e, incluso, obligando a la gente a levantarse para que puedan pasar».