Rafa Zamora escribe sobre la plaza de Cataluña: «Por fin se han producido las primeras elecciones importantes en nuestra ciudad: la elección del proyecto para la futura plaza de Cataluña. Yo no he podido votar porque no soy del barrio. Ahora bien, analicé los tres proyectos y toda la gente con la que hablé pensaba votar el mismo que me gustaba a mí. Había uno que destacaba sobre los otros dos por su diseño, elaboración y creatividad. Los otros eran mucho más mediocres. Aunque no pueda ejercer el derecho a voto, quiero decir lo siguiente: 1- La mayoría de las personas que fueron a votar eran jubilados que tenían todo el tiempo libre para hacerlo. 2- Ellos generalmente odian que haya niños jugando cerca (a no ser que sean sus nietos). En vez de pensar en el bien de todos, han votado la opción más cómoda para que no les molesten y, más que un parque, parezca un geriátrico. 3- Se va a dejar una gran explanada verde, que se va a convertir en el retrete de todos los perros. Además, los fines de semana servirá de recinto para el botellón y los porritos. ¿Qué guay! 4- Se ha votado el proyecto más baratillo, como pasó con los cubos del Kursaal. Pero ¿ojo! que igual te triplican el presupuesto como hizo Moneo».