Domingo, 7 de enero de 2007
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CRÍTICA HOLLYWOODLAND
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Adrien Brody buscando la verdad.
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Título: Hollywoodland (EE UU, 2006). Dirección: Allen Coulter. Guión: Paul Bernbaum. Fotografía: Jonathan Freeman. Música: Marcelo Zarvos. Intérpretes: Adrien Brody, Ben Affleck, Diane Lane, . Duración: 128'. Cine de estreno: Príncipe, Txingudi.

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George Reeves, que casi coincidía en el apellido con el posterior y mucho más famoso Christopher Reeve, también fue Supermán. El actor del que hoy nadie se acordaría probablemente, si no fuera porque es rescatado en el argumento de esta película, alcanzó una fama efímera y murió en extrañas circunstancias. Suicidio, oficialmente. Pero con muchas otras posibilidades abiertas. Después de un papelín en Lo que el viento se llevó y participaciones en muchas películas de los años 40, el auténtico George Reeves fue el hombre que vuela en una serie titulada Las aventuras de Supermán, con la que a lo largo de los años 50 completó 104 episodios.

Esa biografía se apunta en Hollywoodland, pero sobre todo se trata de despertar los porqués de ese triste y misterioso final. El encargarlo de hacerlo es un detectivo no menos perdedor y desorientado que el objeto de investigación. El bueno de Louis, interpretado por Adrien Brody, trata de mantener el tipo poniéndose al servicio de la madre del finado para aclarar las cosas.

El proceso de desentrañar el misterio se complica con gentes diversas: una amante que viene a ser el papel más lucido, para la siempre estupenda Diane Lane; una prometida mucho menos glamourosa; y diversas personas que le tienen ganas George en las entrañas de Hollywood. Con maneras de cine negro muy iluminado y cierta dosis de sorna, Hollywoodland se va desplegando con la eficacia de las series televisivas que ha dirigido Allen Coulter, el hombre que ahora se colocando tras la cámara de cine con Hollywoodland. Como en Los soprano o A dos metros bajo tierra, series en las que se ha movido Coulter, lo básico es el diálogo, bien ilustrado en escenarios de cuidada ambientación y con suficiente despliegue de medios como para que el título del filme no le quede ridículo.

Por lo demás, Hollywoodland es plana y sin sobresaltos: se ve a gusto, tiene su misterio, Ben Affleck está bien aunque nunca como para merecer la copa Volpi que ganó en Venecia, y la cuestión de 'quién fue el asesino' no se convierte en la única razón de ser de la película. Todo muy profesional y efectivo, aunque sin poderes extraordinarios.

 
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