ZUMAIA. DV. Las obras para reformar la fachada de la residencia San Juan estarán terminadas para el viernes de la semana que viene, así lo han anunciado los responsables del Ayuntamiento de Zumaia. No es la primera reforma que se realiza en el centro, han sido muchas las reformas realizadas en los últimos años. Ahora pretenden obtener los distintivos de calidad oportunos.
Las obras de reforma comenzaron hace un mes, y durante estos meses se han pintado la fachada, las ventanas y los balcones del edificio. También se han sustituido los pasamanos de madera que ya se encontraban deteriorados por unos nuevos de aluminio. El coste de la obra ha ascendido a 48.000 euros.
La que está a punto de finalizar no es la única reforma realizada en los últimos años. Son varias y la obra más importante se realizó en el 2004. Consistió en adaptar la residencia a las normativas sobre seguridad e incendios, se cambió el sistema de calefacción, se pintó toda la residencia por dentro y se renovaron 18 baños, con un presupuesto de 335.000 euros.
Desde el Ayuntamiento de Zumaia han subrayado la importancia del trabajo realizado, porque ha valido para mejorar la calidad de la residencia y para adaptarse a la normativa en la materia de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Cabe destacar que la Diputación ha destinado ayudas económicas para financiar las diversas obras realizadas en la residencia. Una vez terminadas, durante este año los responsables del ayuntamiento esperan obtener los distintivos de calidad oportunos.
52 usuarios
La Residencia San Juan es de titularidad municipal y en este momento cuenta con 52 plazas. Actualmente la gran mayoría de los usuarios son grandes dependientes con la dedicación y cuidados que ello conlleva. Este trabajo lo realizan trabajadoras de la empresa Auzo Lagun, trabajadoras municipales y las monjas de la congregación Hermanas del Amor de Dios.
Actualmente sólo hay tres hermanas, algunas de ellas de avanzada edad, aunque con entrega absoluta al trabajo diario. Pero su congregación ha optado por reagruparlas en otra residencia, por lo que próximamente abandonarán la de San Juan. Ante la inminente marcha de las tres monjas, los responsables del ayuntamiento se comprometen a ofrecerles una despedida a la altura del gran trabajo realizado durante todo este tiempo.