SAN SEBASTIÁN. DV. Donostia ya cuenta con un palacio para el disfrute de todos los gastrónomos, ya sean profesionales o aficionados. Las obras de remodelación de la Villa Yeyette, en Intxaurrondo, han dado forma a la 'Casa de la Gastronomía de Euskal Herria', una institución impulsada por los grandes cocineros guipuzcoanos que tratará de dar a conocer los atributos culinarios del territorio por todo el mundo. Villa Yeyette será un centro de investigación culinaria pionero en el mundo, pero al mismo tiempo estará abierto a todo aquel aficionado a la cocina que desee hacer una consulta sobre cualquier receta.
Una vez concluidas las obras de reforma, la Casa de la Gastronomía abrirá sus puertas dentro de dos meses. Su presidente, Juan Mari Arzak, cabeza visible de un conjunto de cocineros vascos dedicados a la promoción de nuestra cocina, mostraba ayer su satisfacción al ver cumplido un sueño. «Estamos acercándonos a logros que hace unos años nos parecían utopías. Cuando empezamos con la Nueva Cocina Vasca marcamos un hito y llegamos a ser punta de lanza en el mundo. Pero hay que mantenerse ahí arriba y sin la investigación no se puede evolucionar. Por eso surgió la idea de esta Casa, que se gestó en las Semanas Gastronómicas que organizábamos en Intxaurrondo y que años después ya es una realidad».
Arzak define Villa Yeyette como «un centro cultural, gastronómico y de investigación. Será algo único en el mundo, aunque sé que ya nos están intentando copiar. Pero les costará, porque les faltan las personas que han dado vida a este proyecto».
Ayudar al producto
Uno de los pilares de la Casa de la Gastronomía será la investigación para la alta cocina, pero el centro quiere abrirse a todos los aficionados. «Todo el que necesite ayuda la encontrará aquí. Los cocineros que hemos apoyado el proyecto intentaremos ayudar en todo lo que podamos. Una ama de casa que tenga dudas sobre cómo preparar unas anchoas no tendrá más que llamar a la Casa y le ayudarán. También queremos dar un empujón a los productos de la tierra, a los caseros, a los arrantzales, para lanzarlos al mundo. Ahora mismo a nosotros nos llaman de todas partes, de Australia, de China, de Japón... Pero no basta con que viajemos nosotros, tenemos que llevar también nuestros productos», señala el cocinero donostiarra.
Juan Mari Arzak está ansioso por que los fogones de Villa Yeyette comiencen a echar humo. «Están a punto, sólo falta que se forme el patronato que se encargará de la gestión, en el que estarán Diputación, Ayuntamiento y Gobierno Vasco. Así los profesionales de la cocina nos centraremos en la producción del centro».
El apoyo de las instituciones ha sido fundamental para que el sueño de los cocineros guipuzcoanos sea una realidad. La Diputación y el Gobierno Vasco firmaron ayer un convenio con la Casa de la Gastronomía por el que aportarán 750.000 euros para financiar las obras de reforma que están a punto de finalizarse. El ente foral aporta la mitad de esa cantidad, mientras que la otra mitad se la reparten el departamento de Industria, Comercio y Turismo y el de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno Vasco.
Estos 750.000 euros vienen a sumarse a los 841.000 que las mismas instituciones habían aportado en ejercicios anteriores, con lo que la inversión final asciende a 1.591.000 euros. El Ayuntamiento de San Sebastián ha cedido Villa Yeyette por un periodo de veinte años.
La Casa de la Gastronomía, por su parte, se compromete a organizar cursos gastronómicos, impartir charlas, divulgar productos y organizar ferias y concursos que estarán dirigidos al público en general.
Asimismo, la asociación creará una biblioteca especializada en cocina y vinos y un banco de datos con recetas que se pondrán a disposición de cualquier persona que las demande.
En la planta baja de la villa se ha construido una gran cocina en la que un cocinero se dedicará a la investigación, tanto de recetas como de productos y sus mezclas. Este profesional dirigirá cursos y dará consejos culinarios a las personas que así lo requieran.
En otra dependencia de la planta baja se han instalado quince pequeñas cocinas que se utilizarán para hacer cursos de prácticas, para cursillos para niños y amas de casa e incluso para reciclaje de cocineros profesionales.
Además de la biblioteca, el centro dispondrá de una sala de estudio con ordenadores para consultar cualquier receta. En total, 750 metros cuadrados para que los aficionados a la cocina den rienda suelta a su imaginación.