SAN SEBASTIÁN. DV. El Festival Internacional de Títeres de Tolosa tiene preparado este año un inicio por todo lo alto con el estreno mundial de la ópera Orfeo y Eurídice, en la que se unen la música y las marionetas en un gran espectáculo en el que participan cinco actores, seis músicos y siete cantantes. Su estreno en el certamen tolosarra ha despertado una gran expectación en el mundo de la marioneta y en la propia organización del festival, ya que la edición de este año es muy especial porque aprovechando el evento se reúne en Tolosa la Unima, organización que alberga a titiriteros de todo el mundo y que desplazará hasta la villa guipuzcoana a más de cien de sus miembros.
El renovado teatro Leidor será el próximo sábado el escenario en el que la compañía madrileña La Mar de Marionetas ponga de largo esta adaptación de la ópera de Gluck, dirigida en esta ocasión a un público familiar y montada con la intervención en directo de una orquesta de cámara, coro, solistas y titiriteros. «Hemos creado un espectáculo que es una combinación entre un concierto de música y un espectáculo de marionetas.
Tolosa ha sido escogida por esta compañía para el estreno mundial de Orfeo y Eurídice «porque una producción de tanta envergadura como ésta, con dieciocho personas en escena más todo el equipo técnico, es importante que se presente en un momento clave. Y viendo que el Festival de Tolosa no sólo tiene la trayectoria que todos conocemos, sino que además lo combina con el congreso de Unima, hemos buscado unir todo para que fuera posible presentarlo ahí».
Una obra no académica
«Sobre si es ópera con títeres o títeres con ópera, esperamos que nadie lo pueda responder, que tanto el lenguaje lírico como el teatral estén equilibrados y añadan su fuerza por igual a la obra. A ello sumamos una estética muy limpia, sencilla y luminosa porque estamos trabajando sobre los blancos y negros, con algunos toques de color y, básicamente, estamos buscando un espectáculo que no se sienta como académico. En cada escena hemos encontrado la mejor solución, sin comprometernos con un único estilo para toda la obra. Por eso estamos ante una obra muy rica en imágenes y en la que a la vez que las marionetas cobra vida en escena, los actores también tienen en paralelo un trabajo que desarrollar», dice la directora de la compañía y del montaje, Marta Bautista, que asegurar estar creando «un espectáculo en el que queremos mostrar una riqueza de lenguaje, pero con la libertad de poderlo cambiar y combinar para ofrecer algo nuevo y muy fresco para un público familiar».
Con Orfeo y Eurídice lo que han querido contar es «una historia de amor que no tiene ningún componente ético, planteada con un desarrollo amable de un mito que no es muy conocido, tanto que suele haber quien se refiere a él como Morfeo y Eurídice», explica con una sonora carcajada al hacer referencia a la confusión entre Orfeo y Morfeo, este último dios del sueño en la mitología griega.
Emocíon en imágenes
Han elegido esta ópera, «que es una absoluta belleza», para llevarla «de una forma fresca y actual al público, donde nuestro objetivo primero es el niño, pero no únicamente, ya que casi por igual nos dirigimos a los padres porque así queda una semilla para provocar el diálogo y el intercambio de opiniones entre padres e hijos». Destacan en esta compañía madrileña cuatro «razones fundamentales» a la hora de elegir la ópera de Gluck. Una de ellas «es la belleza y la relevancia de la composición musical, que es de alto contenido emocional y con personajes cercanos a los espectadores».
Destaca también Marta que «el amor como motor de la existencia» sea el tema «de rabiosa actualidad» que preside la función. O que «la inclusión de los títeres ofrezca una riqueza plástica y un dinamismo que la propia historia que contamos requiere». Y, finalmente, no se olvida «del trato amable que permite el libreto de Calzabigi», lo que supone «aligerar una historia dramática y darle un final feliz, algo que está en plena tradición de las obras de títeres».
Si algo tenían claro en la compañía la Mar de Marionetas a la hora de atreverse con Orfeo y Eurídice es que músicos y cantantes debían hacer su trabajo en directo. Nada de grabaciones «porque lo primero es que estamos ante un concierto, pero un concierto en el que la emoción que te puede producir la música la ves plasmada en imágenes». Su directora, que ha visto todo lo que se produce en este sentido desde que hace año y medio comenzaron con este montaje, asegura que «normalmente» ha visto «espectáculos descompensados, donde o la música tiene mucha calidad y la parte plástica no tanto, o es al contrario». Buscar ese difícil equilibrio es su apuesta. «Nosotros venimos del mundo teatral y por eso hemos optado no sólo por tener la música y las voces en directo, sino porque sean de una gran calidad y no tenemos ningún miedo a que se juzgue la obra como una ópera».
Títeres de gran tamaño
El espacio escénico se transforma continuamente durante la representación. «no es una escenografía fija, hemos encontrado un material que combina telas y fibras que no se convierte en un objeto en escena, sino que va cambiando y nos crea espacios distintos y hasta llega a convertirse en personajes en algunos momentos». El blanco y el negro dibujan la escenografía «y son las marionetas las que aportan color». Títeres que en su mayor parte son «casi de tamaño humano, aunque tratados con perspectivas, proporciones y escalas distintas, con lo cual un mismo personaje te lo puedes encontrar como actor, como una marioneta grande o con un títere ya de menor tamaño».
Con todos estos elementos están seguros de ofrecer un buen espectáculo Ya han realizado algunos pases de prueba antes de llegar al estreno de Tolosa y en ellos «los niños han respondido muy bien». Pero también asumen que «es un reto porque no utilizamos la palabra, no hay diálogos durante la acción y toda la voz cantada de la ópera va en italiano. Confiamos en que la música produzca una emoción que se confirma con la acción en escena».