OARSOALDEA. DV. La partida de 2.000 toneladas de trigo en mal estado, que a comienzos del pasado verano se descargaba en el Puerto de Pasajes para posteriormente ser almacenada en el antiguo pabellón de Aceros Ormazabal, ya está siendo desalojada. Decenas de camiones se encargan cada día de transportar la mercancía, que tantos problemas sanitarios está ocasionando en las inmediaciones del muelle de La Herrera, a otras provincias cercanas.
Los trabajos de levantamiento del cereal se iniciaban hace escasas semanas. Los estibadores que trabajan en la zona portuaria se ocupan desde entonces de manejar la maquinaria pesada necesaria para cargar los granos en los vehículos de gran tonelaje que no cesan de recalar en Pasaia. «Vienen una media de entre diez y quince camiones por día para luego irse en dirección a Zaragoza, Pamplona o Burgos. A ese ritmo, harán faltan dos meses para dejar este almacén vacío», comenta uno de los estibadores antes de conducir la excavadora entre las montañas de trigo que, poco a poco, van perdiendo altura.
«Suelo llenar hasta siete cazos por camión», señala este operario, quien asegura que no se ve obligado a tomar ninguna medida especial a la hora de manipular la mercancía. Según explica, «lo único malo es la polvareda que se levanta, y sobre todo, el olor. El trigo no suele oler, pero éste ha debido de estar en algún sitio en el que se ha mojado y ha acabado pudriéndose».
«Es insoportable»
Quienes viven o realizan sus compras en Euskadi Etorbidea y las centenares de personas que a diario frecuentan la estación del Topo de Herrera también notan el olor denso y seco que inunda la zona. «Es insoportable», señala un trabajador de una empresa vecina al almacén número 5 de Ormazábal. «A ver si se lo acaban de llevar de una vez, porque no podemos aguantar más. Dicen que incluso hay ratas», indica, por su parte, una vecina de Trintxerpe. El trigo depositado en La Herrera ha sido motivo de preocupación desde su llegada a Pasaia. El pasado 25 de agosto representantes del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, de la Autoridad Portuaria y de la Sociedad Auxiliar del Puerto de Pasajes, se reunían con el fin de tratar el tema, constatando la «urgente necesidad» de proceder a su levantamiento, para completar la operación «a la mayor urgencia posible». Días más tarde, la Sociedad Auxiliar del Puerto de Pasajes notificaba a la Autoridad Portuaria la existencia de «una propuesta para el tratamiento y levante de la mercancía pendiente», presentada por una entidad agroalimentaria que se comprometía a poner en marcha un dispositivo de levante del cereal «a un ritmo de entre 200 y 300 toneladas diarias».