Miércoles, 25 de octubre de 2006
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premio gipuzkoa giza eskubideak 2006
Paco Etxeberria dedica el premio Derechos Humanos a las «víctimas olvidadas»
El antropólogo forense recibió ayer el premio en San Sebastián
Paco Etxeberria dedica el premio Derechos Humanos a las «víctimas olvidadas»
Paco Etxeberria sujeta el galardón mientras es aplaudido por Mari Carmen Marín y Joxe Joan Gonzalez de Txabarri. [MIKEL FRAILE]
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SAN SEBASTIÁN. DV. «Estoy en condiciones de reiterar nuestro compromiso ético para con las víctimas de las injusticias. De la mano de las instituciones, caso a caso, seguiremos buscando», manifestó ayer Paco Etxeberria en la entrega del Premio Gipuzkoa Giza Eskubideak, un galardón que dedicó a las víctimas «olvidadas y humilladas». El homenajeado recibió la distinción de manos del diputado general, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri, en un acto que se desarrolló en el Palacio del Kursaal, en Donostia.

Etxeberria expresó su satisfacción por el galardón recibido y agradeció a las entidades que propusieron su candidatura así como a las instituciones, asociaciones y organismos que, de una u otra manera, han contribuido en su formación profesional y humana. El premio reconoce la trayectoria profesional del presidente del Departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y muy especialmente el proyecto de esta entidad en la exhumación de los restos de numerosos fusilados y desaparecidos en la Guerra Civil.

Etxeberria dedicó, precisamente, el momento más emotivo de su intervención a la hija de una de las víctimas de la contienda española. «Permíteme María Angeles que hable de tu aita. De Agustín Ibáñez Tapia. Pero ¿quién era tu aitatxo? Su nombre no está en los libros de historia. Fue tratado injustamente entonces y más tarde también. Al igual que otros muchos fue detenido junto con otros compañeros, en este caso cuando trabajaba en la fábrica de Gas de San Sebastián. Detenido y fusilado sin derecho a la defensa y sin juicio previo. Fusilado sin condena y luego desaparecido hasta hoy desde noviembre de 1936 (...) A María Angeles le consta que no hemos encontrado nada concreto que aluda a su personal y trágica historia. Así son las cosas algunas veces. Nada de nada. Ni rastro. Debes saber que compartimos tus sentimientos y que a los efectos eres como de nuestra familia. Tu caso no nos resulta ajeno. Te comprendemos. Y nosotros estamos comprometidos a seguir buscando. Sin odios ni revanchas. Buscar la verdad es un objetivo legítimo y necesario si se quiere administrar algo de justicia».

El diputado general de Gipuzkoa, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri destacó la labor de Etxeberria en la búsqueda de las «víctimas de la barbarie». Recordó que «un guipuzcoano trabajando en silencio ha dado la voz a los silenciados».

Mari Carmen Marín, diputada para los Derechos Humanos, Empleo e Inserción Social, destacó el compromiso del premiado por la búsqueda de la «verdad escondida tras las injusticias», así como su firme posicionamiento en contra de la tortura.

La entrega del premio concitó a numerosas personas. Al acto asistieron, entre otros, representantes de la Universidad, alumnos y colegas de Etxeberria. No faltaron compañeros de Instituto Vasco de Criminología, entre ellos su director honorífico, Antonio Beristain, quien definió a Paco como una persona «cálida, un hombre de espíritu, un artista, defensor de los débiles». Acudió igualmente el antropólogo Jesús Altuna; el presidente del Colegio de Médicos de Gipuzkoa, Enrique Tellería, y el Ararteko, Iñigo Lamarka. No faltaron familiares del galardonado, entre ellos su esposa Lourdes Herrasti y su hija Igone.

 
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