Gipuzkoa salda una deuda pendiente

Algunas de las víctimas del franquismo durante el acto de entrega de la Medalla de Oro de Gipuzkoa a este colectivo en la Diputación/Orain Gipuzkoa
Algunas de las víctimas del franquismo durante el acto de entrega de la Medalla de Oro de Gipuzkoa a este colectivo en la Diputación / Orain Gipuzkoa

La Medalla de Oro de la Diputación fue entregada a las víctimas del franquismo en un acto emotivo que abarrotó la planta noble del palacio foral

ANA VOZMEDIANO

La planta noble de la Diputación es amplia, con capacidad de albergar a un buen número de asistentes a cualquier acto. Sin embargo, ayer fue necesario ponerla patas arriba y buscar sillas por todas partes para albergar a las más de 300 personas que acudieron a la entrega de la Medalla de Oro de Gipuzkoa a las víctimas del franquismo, del golpe de Estado del año 1936, de la cárcel, del exilio y de la marginación.

En las dos primeras filas, supervivientes directos de aquella época. En la tercera, autoridades que, encabezadas por el diputado general, Markel Olano, representaban tanto al Gobierno Vasco como a la propia entidad foral, Juntas Generales, Universidad, Parlamento Vasco o alcaldes como Eneko Goia, de San Sebastián; Olatz Peon, de Tolosa; Xabier Txurruka, de Zarautz, o Mikel Pagola, de Urnieta.

Todos fueron recibidos con música de txistu y tamboril y con espatadantzaris que provocaron también la expectación de quienes paseaban bajo los arkupes de la Diputación en la plaza de Gipuzkoa. El arco de espadas final estaba destinado «a las víctimas que no han podido estar aquí». En la planta noble, en aquella en la que se realizaron juicios sumarísimos, sillas de ruedas y toques de solemnidad esperaban la primera intervención de la tarde, la del antropólogo forense Francisco Etxeberria.

El 'laudatio' del presidente de Aranzadi versó sobre la memoria como concepto, de la pluralidad de los recuerdos, de la construcción de la democracia. «No es enemiga sino aliada de la paz y, entre nosotros, se puede decir que de la movilización social contra los efectos del olvido emergió un nuevo sujeto social y político: las víctimas. Es un proceso de muy largo alcance y es necesario saber cuándo las víctimas pueden narrar lo sucedido». Para ello puso el ejemplo de tres víctimas del Holocausto.

«El químico y escritor italiano Primo Levi escribió inmediatamente tras salir del campo de concentración de Auschwitz. Su fórmula personal y política fue contar para sobrevivir. El filósofo austriaco Jean Améry fue llevado también a Auschwitz. Solo pudo hablar 20 años después. En este caso, escribe para evocar, para denunciar, para condenar. Y en tercer lugar, el escritor y militante político español, Jorge Semprún, exiliado con sus padres de la guerra civil española y radicado en Francia. Apresado y llevado al campo de Buchenwald. Se negó durante 47 años a hablar o escribir del tema: 'solo el olvido podía salvarme', dijo. Se trata aquí de otro recorrido, el de la escritura diferida. Olvidar para sobrevivir. Tal vez por eso pudo evitar el suicidio, a diferencia de Primo Levi y de Jean Améry», relató Etxeberria.

Era el turno de Markel Olano, que descubrió esa Medalla o placa de Oro que permanecerá en la balaustrada como homenaje y reparación de la deuda hacia los represaliados del franquismo, pero también para alertar de los horrores de una guerra.

El diputado general se dirigió a los presentes. «Quienes padecieron los zarpazos del franquismo jamás perdieron su dignidad pero, ahora, nosotros sí podemos perder la nuestra, si es que no cuidamos de su memoria. Por eso, en nombre de la Diputación Foral de Gipuzkoa me comprometo a mantener viva y transmitir esta memoria a las generaciones venideras».

Olano describió la distinción. «Acabamos de colocar un aro en el estrado, un aro que simboliza tres ideas: a través de la madera del roble, simbolizamos la justicia; con el acebo, la dignidad; y con el color rojo, la emoción. Representan el espíritu de este acto. La historia de la guerra fue escrita por sus vencedores. Ha sido así durante largos años. En nuestras manos está que se conozca la verdad, que se conozca la historia en su integridad. También la de los perdedores».

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