Las verdades a medias en la carta del president

Junqueras y Forcadell, en la concentración del martes. / DALMAU / EFE
Junqueras y Forcadell, en la concentración del martes. / DALMAU / EFE

Puigdemont insiste en que Cataluña apostó por la ruptura el 1-0, pese a que el referéndum careció de soporte legal y de garantías básicas

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Los seis párrafos de la carta de Carles Puigdemont a Mariano Rajoy en respuesta a su requerimiento son un ejercicio de funambulismo epistolar para que parezca lo que no es, la contestación de un gobernante a otro en pie de igualdad. Cuando la realidad, sin entrar en valoraciones políticas, es que el presidente de la Generalitat está fuera de la ley por convocar un referéndum ilegal al amparo de una ley anulada que fue aprobada en el Parlamento de Cataluña con un procedimiento irregular. Y además tiene abierta una investigación en el Tribunal Superior de Cataluña por prevaricación, desobediencia y malversación de fondos públicos.

Pero al margen de esta notable circunstancia, su carta es un cúmulo de datos inciertos y medias verdades. Para empezar, contesta en la última línea que no hubo «declaración formal de independencia» porque no se votó el 10 de octubre. Esa era la respuesta demandada para el lunes pasado, no para ayer. En esta ocasión el requerimiento era para conocer sus planes sobre una vuelta a la legalidad. Si esa respuesta clara se hubiera incluido en su escrito de hace cuatro días, es posible que la situación actual fuera otra.

El presidente catalán comienza su misiva con el recordatorio de que «el pueblo de Cataluña, el 1 de octubre, decidió la independencia» en un referéndum, y lo hizo, según Puigdemont, con un porcentaje superior al que ha permitido al Reino Unido iniciar el 'Brexit'. ¿Cuál es ese porcentaje? Si se refiere a participación, que sería lo razonable, es falso, ya que en Cataluña votó, de acuerdo a los incontrastados baremos de la Generalitat, el 43% del censo, mientras que en la votación para la salida del Reino Unido de la Unión Europea acudió a las urnas el 71%. Si alude a los votos favorables, el 'Brexit' fue avalado por el 52% de los británicos tras un recuento que cumplió con todos los cánones. La secesión de Cataluña fue respaldada por un abrumador 90% de acuerdo a un escrutinio que no tuvo la menor garantía.

Dice que la participación en el 'Brexit' fue inferior que el 1-O, cuando fue casi 30 puntos superior

Los observadores

Tal fue el descontrol que los propios observadores internacionales invitados por el Gobierno catalán para dar a la consulta una pátina de seriedad ante el mundo concluyeron que no cumplía los estándares exigibles por la falta de un censo, la nula imparcialidad de la organización y las abultadas irregularidades en la votación.

En su segundo párrafo, Puigdemont señala que él mismo propuso dejar en suspenso los efectos de esa votación el 10 de octubre. Es difícil suspender una declaración retórica sin soporte jurídico y que no llegó a someterse al pronunciamiento del Parlament. No se votó nada. Puigdemont así lo reconoce de su puño y letra en la última línea cuando dice sin rodeos que «no se votó».

También asegura en su carta que tanto él como Rajoy han recibido peticiones de «toda Europa y el resto del mundo» para que dialoguen. Todos los gobernantes de otros países y líderes de organismos internacionales que han hablado sobre el asunto lo han limitado a un asunto interno de España. No ha habido, que se sepa, ofertas serias de intermediación; la Unión Europea ha repetido hasta el hartazgo que está del lado de su socio; y el reconocimiento internacional de la república catalana ha cosechado cero apoyos. Solo Venezuela ha amagado con un espaldarazo.

Se queja asimismo de que tampoco ha sido atendida su petición de que el Gobierno ponga punto final a «la represión», y cita como ejemplo el encarcelamiento de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. El máximo responsable de la Generalitat obvia que los responsables de la ANC y Òmnium Cultural han ingresado en prisión por decisión de la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, que les acusa de un presunto delito de sedición por «alentar a la masa» contra las FSE en las movilizaciones del 20 y 21 de septiembre.

Más

Fotos

Vídeos