Urkullu reducirá al mínimo su relación con el Gobierno de Rajoy si sigue adelante con el 155

El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el delegado del Gobierno en Euskadi, Javier de Andrés, se saludan el pasado día 10 en Bilbao. / TELEPRESS
El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el delegado del Gobierno en Euskadi, Javier de Andrés, se saludan el pasado día 10 en Bilbao. / TELEPRESS

El lehendakari no avala en ningún caso ese recurso, que ve como «un error», sobre todo al entender que Puigdemont evitó declarar la independencia

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

La respuesta que emita mañana Carles Puigdemont al requerimiento del Gobierno central para que aclare si el pasado martes declaró la independencia de Cataluña puede tener una repercusión directa en la política vasca, ya que el lehendakari en ningún caso avalaría la intervención de la autonomía catalana por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Todo lo que sea proseguir con la aplicación del artículo 155 de la Constitución contaría con la oposición de Iñigo Urkullu, que defiende una «salida dialogada» al conflicto catalán que corre el riesgo de encallar en caso de que se reavive el choque de trenes entre instituciones. Fuentes de Lehendakaritza avanzan que un escenario que lleve a la intervención de la autonomía catalana, por leve que fuera, reduciría al mínimo las relaciones entre los gobiernos vasco y central -«más allá de lo meramente institucional», aclaran- y pondría fin a la etapa de entendimiento que PNV y PP habían tejido en el último año.

En las dos últimas semanas, desde la celebración del referéndum del 1-O, Urkullu ha mantenido contactos constantes con Mariano Rajoy y Carles Puigdemont para evitar la adopción de medidas traumáticas que lleven las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno central a un «punto de no retorno». En esa labor de puente entre dos dirigentes que aseguran públicamente no tener un hilo directo de comunicación, el lehendakari se propuso evitar en la medida de lo posible tanto la declaración unilateral de independencia por parte de Puigdemont como la activación del artículo 155 por parte de Rajoy. La salida intermedia que buscó el president en el pleno del pasado martes, cuando dejó en suspenso la proclamación de la república catalana e hizo un llamamiento al diálogo con el Estado, se puede encuadrar en la vía de una solución acordada que propugna Urkullu. De hecho, esa misma noche el lehendakari aplaudió la decisión de Puigdemont e instó al Govern y al Estado a entablar un diálogo.

En ese contexto, el requerimiento que el Gobierno central trasladó el miércoles a Puigdemont para que aclare el alcance de su declaración en el Parlament, que en la práctica supone la activación del artículo 155, contrarió a Urkullu. Fuentes de Lehendakaritza aseguran que «es evidente que el martes no se declaró la independencia de Cataluña, como demuestra la decepción que cundió en amplios sectores del independentismo, por lo que aplicar el artículo 155 sería un absoluto error del Gobierno». Añaden que, «si el lehendakari nunca avalaría la intervención de una comunidad autónoma como Cataluña, en este caso aún menos, porque ni siquiera hubo una declaración formal de independencia, que según la ley catalana debe realizarla el Parlament».

Si las relaciones con el PP entran en vía muerta, los Presupuestos vascos de 2018 corren peligro

«Se lo ha dicho 25 veces»

Desde el Gobierno Vasco aseguran que el rechazo del lehendakari a la aplicación del artículo 155 contra Cataluña no cogería por sorpresa al Ejecutivo de Rajoy, ya que «Urkullu se lo ha dicho 25 veces al presidente del Gobierno. Ese artículo no solo no solucionaría el problema político que subyace en el conflicto catalán, sino que podría agravarlo. Los problemas políticos requieren de soluciones políticas, no jurídicas». Por ello, los movimientos del lehendakari en estos últimos días están encaminados a fomentar vías de diálogo que minimicen la confrontación. «En el fondo, ni Rajoy ni Puigdemont quieren que se aplique el 155, así que hay que buscar otra solución», afirman desde Ajuria Enea.

En cualquier caso, si los intentos del lehendakari no dan resultado y la situación desemboca en la intervención de la autonomía catalana, fuentes de Lehendakaritza afirman que esa decisión del Gobierno conllevaría, «sin duda», un enfriamiento de las relaciones con el Ejecutivo de Rajoy. «No se puede hablar de romper relaciones porque las meramente institucionales entre gobiernos se mantendrían, pero habría un antes y un después».

Ese punto de inflexión podría llevar incluso a que el Gobierno de coalición de PNV y PSE vea en riesgo los Presupuestos de 2018, teniendo en cuenta que el PP fue el partido que posibilitó las cuentas de 2017 con su abstención. Si la relación con los populares vascos entra en vía muerta, el Gobierno de Urkullu debería mirar hacia EH Bildu y Elkarrekin Podemos y, si no es posible el acuerdo, asumir la posibilidad de una prórroga presupuestaria.

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