Urkullu reclama a la UE un cauce para los pueblos que piden más soberanía

El lehendakari Iñigo Urkullu saluda a trabajadores de la universidad de Laval en Quebec./MIKEL ARRAZOLA
El lehendakari Iñigo Urkullu saluda a trabajadores de la universidad de Laval en Quebec. / MIKEL ARRAZOLA

El lehendakari reivindica en Quebec el modelo europeísta del PNV para actualizar el autogobierno vasco y pide a Juncker una 'Directiva de Claridad'

MIGUEL VILLAMERIELQUEBEC.

En un momento en el que el presidente cesado de la Generalitat, Carles Puigdemont, clama en Bruselas por una mayor implicación de la Unión Europea en la solución al conflicto catalán, el lehendakari lanzó ayer desde Quebec la reivindicación de que la UE promueva «una vía clara y legal» para que los pueblos europeos sin Estado que reclaman más soberanía puedan encontrar cauces «democráticos» para expresarse. En concreto, Iñigo Urkullu defendió que la Unión impulse una 'Directiva sobre Claridad' que, tomando como referente el modelo «bilateral» de Canadá y la provincia de Quebec, permita la celebración de «referéndums legales y pactados, con garantías», para que los pueblos que piden mayores cotas de soberanía puedan expresarse.

El lehendakari ofreció ayer, en su tercer día de viaje oficial a Quebec, un discurso en la Universidad de Laval ante una veintena de académicos. Urkullu consideró necesario que la UE reaccione y ofrezca soluciones para abordar conflictos identitarios como el de Cataluña o el futuro encaje del autogobierno vasco dentro de la UE. El lehendakari, que comenzó su discurso con una «rotunda condena» ante el atentado terrorista perpetrado la víspera en Nueva York, mostró «su convicción de que, más tarde o más temprano, la Unión Europea deberá abordar esta cuestión y plantear una 'Directiva sobre Claridad' que podrá tomar como referencia» el modelo que rige las relaciones entre Quebec y Canadá, donde la Ley de Claridad da cauce legal a un hipotético referéndum de independencia de esta provincia canadiense, que desde la aprobación de esa ley nunca ha llegado.

Urkullu explicó que tiene esa convicción «porque el propio presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha reconocido las dificultades de una Europa con 96 Estados diferenciados», en referencia a las palabras de Juncker cuando rechazó la independencia unilateral de Cataluña. Lo que, a juicio del lehendakari, «supone en realidad el reconocimiento de la existencia de 96 realidades nacionales que aspiran a obtener un reconocimiento y un horizonte de claridad en su participación en el proyecto común europeo»

El dirigente del PNV aseguró que «nuestro ideario y proyecto es netamente europeísta, por eso creemos en la necesidad de una 'Directiva sobre Claridad' que permita ofrecer respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cuál debe ser la respuesta democrática de un Estado europeo cuando, en su seno, un pueblo ha expresado de forma reiterada y mayoritaria una voluntad de decidir sobre su estatus de soberanía, cosoberanía o interdependencia?».

En opinión de Urkullu, «Europa debe ofrecer una respuesta constructiva a esta cuestión. Debe ofrecer una vía clara, legal y democrática». En ese sentido, el lehendakari dejó claro que su aspiración es «actualizar nuestro autogobierno siempre en el marco de Europa». Una vía para la que propone «conjugar el principio de legalidad y el principio democrático», que se concretaría en «poder realizar un referéndum legal y pactado, que permita definir nuestro futuro con libertad».

La agenda de hoy

10.00.
Encuentro en Ottawa de la consejera Arantxa Tapia con el ministro de Innovación, Ciencia y Desarrollo Económico de Canadá.
1030-12.30.
Firma del Memorando con la Agencia de Parques.
15.30.
Urkullu y Tapia mantendrán un encuentro con el secretario parlamentario del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Urkullu explicó ante los académicos quebequeses que «el modelo de Quebec-Canadá constituye una referencia para nosotros» porque «compartimos cuatro principios fundamentales: diálogo, democracia, legalidad y bilateralidad». En este punto marcó distancias con la vía unilateral emprendida por las instituciones catalanas, ya que se mostró partidario de la «asunción del principio de legalidad», que supone «el respeto a los procedimientos y las normas, aceptando que debe desarrollarse toda su potencialidad para contribuir a ofrecer soluciones políticas». Por ello, abogó por «un referéndum legal y pactado con garantías» como mejor salida a este tipo de conflictos.

Antes de llegar a ese hipotético referéndum en Euskadi, Urkullu anunció que «vamos a seguir trabajando por la actualización de nuestro autogobierno en el marco de un acuerdo abierto, participado entre las diferentes fuerzas políticas vascas, pactado con el Estado, ratificado por la sociedad y respetado». «Expresamos nuestra voluntad de reconocimiento como realidad nacional en el marco de Europa», añadió.

Un futuro sin violencia

El lehendakari lamentó que Euskadi ha sufrido en las últimas décadas el «lastre que supuso para nuestro proyecto la violencia y el terrorismo que hemos padecido en Euskadi». Sin embargo, apuntó que, «desde hace poco más de seis años, vivimos la oportunidad histórica de la paz. El terrorismo de ETA ha terminado para siempre, el pasado mes de abril entregaron sus armas y esperamos su pronta disolución definitiva». Por ello, se declaró «ilusionado con este nuevo tiempo» y aseguró que Euskadi «quiere cerrar este episodio para siempre y hacerlo para que jamás se vuelva a repetir».

Urkullu dedicó unas palabras a «la experiencia y referencia del modelo de Quebec» en la «acogida de personas refugiadas». Consideró que Canadá y Quebec son «referencias mundiales en la acogida e integración de personas refugiadas» y aseguró que las instituciones vascas quieren seguir su ejemplo. Para ello, el Gobierno Vasco impulsará «una fórmula que permita a la sociedad vasca involucrarse directamente».

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