Urkullu reclama un «acuerdo integrador» en Euskadi para pactar después con el Estado

Navidad. Iñigo Urkullu se dirige a los asistentes a la recepción de final de año en la sala central de Lehendakaritza. / FOTOS: BLANCA CASTILLO
Navidad. Iñigo Urkullu se dirige a los asistentes a la recepción de final de año en la sala central de Lehendakaritza. / FOTOS: BLANCA CASTILLO

Subraya en su recepción a la sociedad vasca que su Gobierno prioriza la «inversión en estabilidad» cuando la incertidumbre se mantiene en Cataluña. El lehendakari ve necesario avanzar en un nuevo modelo territorial, también en Europa

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

El lehendakari iniciará el año 2018 con el firme propósito de conseguir un «acuerdo integrador» entre las diferentes fuerzas políticas vascas que sirva como antesala de un «nuevo pacto con el Estado» que respete «la relación bilateral con garantías». Iñigo Urkullu aprovechó la tradicional 'recepción del lehendakari a la sociedad vasca' que se celebra a finales de cada año para incidir en su objetivo de forjar un acuerdo amplio entre vascos que facilite una posterior negociación con el Estado para renovar el estatus jurídico-político de Euskadi. A su vez, valoró la necesidad de «avanzar en un nuevo modelo de Estado, y también de Europa, que asuma, reconozca y respete sus propias realidades nacionales».

El discurso de Urkullu ante seis centenares de representantes institucionales, económicos, académicos y sociales en la sala central de Lehendakaritza tuvo escaso cariz político y se centró más en temas sociales y económicos. Sin embargo, la elección del término «auzolana» (trabajo en común) como hilo conductor del mensaje permitió al lehendakari introducir algunas pinceladas sobre cómo contempla el futuro del autogobierno vasco. Sin mencionar la crisis catalana, Urkullu hizo una alusión velada a ella al afirmar que, «como responsables institucionales y políticos, este año estamos siendo apelados al diálogo y la búsqueda de soluciones políticas para dar respuesta a problemas de naturaleza política». Y, en contraste con la división social que ha provocado el conflicto catalán, el lehendakari aseguró que «en Euskadi tenemos la oportunidad de alcanzar un acuerdo integrador como base para plantear un nuevo pacto con el Estado que respete la relación bilateral con garantías». «Esta es la vía», enfatizó.

El lehendakari explicó que el objetivo del Gobierno de coalición de PNV y PSE «es, primero, la defensa y reclamación del autogobierno reconocido, sin renuncias». Con lo que lanzó al Estado el mensaje de que su Ejecutivo no renuncia a culminar el Estatuto de Gernika y las transferencias que aún quedan pendientes. «Tenemos, además, el compromiso de profundizar, actualizar y adecuar nuestro autogobierno», añadió Urkullu como reto a medio plazo.

A su juicio, para que Euskadi pueda encontrar un mejor encaje que permita la «bilateralidad» es necesario «avanzar en un nuevo modelo de Estado, también de Europa, que asuma, reconozca y respete sus propias realidades nacionales». Urkullu recalcó que «nuestro compromiso es seguir construyendo Euskadi juntos, sobre los valores de integridad, apertura, integración y solidaridad». Y recuperó su «compromiso auzolana» al servicio del «bien común, la generosidad personal y el compromiso colectivo».

El lehendakari reconoció que sus «convicciones personales y sociales se fundamentan en el humanismo» y afirmó que «ese es el espíritu que he vuelto a confirmar este año». «Todos los consejeros y consejeras conocen la importancia que otorgo a contrastar nuestras ideas y propuestas, a escuchar a la sociedad», señaló, por lo que valoró la oportunidad de celebrar este encuentro anual con agentes sociales de diferentes ámbitos. «Este Gobierno Vasco cree en el espíritu del modelo de desarrollo humano sostenible. Un modelo para el crecimiento y el equilibrio social, en una sociedad cohesionada y comprometida», aseguró ante los asistentes a la recepción.

Urkullu valoró también que su Ejecutivo apuesta por «un país que invierte en estabilidad, aprueba sus Presupuestos y cumple los requisitos financieros». Enfatizó que «el rigor en la gestión es inversión en confianza y una muestra de solidaridad con las generaciones futuras». Su defensa de la estabilidad evocó de nuevo, por contraste, a la situación catalana: «Confianza genera confianza: Euskadi es la segunda comunidad autónoma del Estado en inversión extranjera y atraemos a más de tres millones de visitantes al año». Dos factores que definió como «logros de país».

Reivindicación del Concierto

El lehendakari expuso los cuatro pilares que sustentan el proyecto de su Gobierno: empleo y reactivación económica; desarrollo humano, integración social y servicios públicos de calidad; convivencia y derechos humanos; y más y mejor autogobierno. En la faceta económica, también reivindicó «un sistema de Concierto Económico clave de bóveda de nuestro autogobierno», ante las críticas que ha recibido en los últimos meses por parte de partidos como Ciudadanos. Por otro lado, defendió que Euskadi «está empezando a salir de la crisis», aunque anunció que seguirán actuando «en toda la cadena de desempleo, precariedad laboral y salarial, garantizando las políticas sociales».

En el capítulo de retos pendientes, el lehendakari destacó cuatro: mejorar la Educación, afrontar el reto demográfico y apostar por la juventud, fomentar la innovación y digitalización, así como la internacionalización. En materia de paz y convivencia, Urkullu hizo un llamamiento para «aprender a escuchar y escucharnos: la memoria de las personas que tanto han sufrido merece nuestro respeto y reconocimiento. En ocasiones, incluso, cuando la verdad nos duele». También tuvo unas palabras por la «proliferación de actitudes y comportamientos sexistas» y abogó por «erradicarlas de la sociedad».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos