Urkullu reafirma en Quebec su ‘vía vasca’ para un pacto alejado de la unilateralidad

El lehendakari Iñigo Urkullu y el primer ministro del Gobierno de Quebec, Philippe Couillard, se saludan el pasado martes/Mikel Arrazola
El lehendakari Iñigo Urkullu y el primer ministro del Gobierno de Quebec, Philippe Couillard, se saludan el pasado martes / Mikel Arrazola

El lehendakari reivindica la «cultura democrática» de estados como Canadá o Reino Unido para dar cauce a la celebración de referendos soberanistas

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELSan Sebastián

El lehendakari regresó ayer de su viaje de cinco días por Canadá con la convicción de que la reforma del autogobierno vasco debe tomar el «referente» de la provincia francófona de Quebec para encaminarse hacia una consulta pactada con el Estado español. «Lo que he visto en Quebec me reafirma en la ‘vía vasca’, en la necesidad de conjugar pacto y democracia. En las ideas de realismo, legalidad y legitimidad», destacó Iñigo Urkullu en sus últimas declaraciones desde la capital canadiense, Ottawa. En opinión del lehendakari, estados como Canadá o Reino Unido han demostrado una «cultura democrática» que les ha llevado a abrir la mano a acordar la convocatoria de referéndums para que los ciudadanos de Quebec y Escocia «puedan expresarse democráticamente». Al Estado español aún lo ve lejos de esas posiciones, por lo que realizó un llamamiento a «ensanchar» las leyes actuales «desde la voluntad política» para que algún día se pueda vislumbrar una salida pactada para Euskadi y también para Cataluña. Aunque volvió a desmarcarse de la vía unilateral catalana.

Cuando el lehendakari apela a un «referéndum legal y pactado, con garantías», no pone el foco en que sea una consulta sobre la independencia de Euskadi, sino que se refiere a la «ratificación» del nuevo estatus político para Euskadi que pueda acordarse en el Parlamento Vasco. Es decir, a diferencia del estadio en el que están ahora mismo las instituciones catalanas, Urkullu no presupone que su reivindicación del derecho a decidir deba estar enfocada a una hipotética independencia de Euskadi. Por eso, en una conferencia en Quebec, aseguró que, aunque su partido y él mismo puedan ser «independentistas», «122 años después de la fundación del PNV, la evolución de la sociedad nos debe llevar a un principio de realismo». Una posición que, por ejemplo, no pasaría ahora por una hipotética independencia que sacase a Euskadi de la Unión Europea.

Las claves

Comparativa
Ve al Estado español lejos de posiciones como la canadiense o británica, pero llama a «ensanchar la ley»
El dato
Desde que Canadá aprobó la Ley de Claridad en 2000, no se ha celebrado ningún referéndum en Quebec

El lehendakari recordó que la ‘vía vasca’ se basa en un «método de diálogo, negociación, acuerdo y ratificación», características que se pueden apreciar también en la «relación bilateral» que se establece entre el Estado federal de Canadá y la provincia de Quebec. Urkullu toma por tanto como referencia «la capacidad de convocatoria de referendos en Canadá y los procesos de negociación que se deben establecer para llegar a un acuerdo y celebrarlos».

En su rueda de prensa de despedida de Quebec, Urkullu reconoció que las diferentes realidades internacionales «no son comparables ni extrapolables directamente», pero sí que pueden servir como «referencias». «Hay enseñanzas que se pueden extrapolar de experiencias como las de Canadá y Reino Unido. Por ejemplo, la cultura democrática. En el conjunto del Estado español todavía nos falta mucha cultura democrática, como consecuencia de la época negra que supuso el régimen franquista, pero hay que seguir profundizando en la democracia y el diálogo». En ese sentido, apuntó que «quizá lo importante no sea llegar a acuerdos para poder votar, sino votar para poder llegar a acuerdos».

Un ejemplo no tan claro

La Ley de Claridad canadiense para dar cauce al sentimiento identitario de Quebec suele ponerse como ejemplo de un referéndum de independencia pactado, aunque el proceso que activaría esa posibilidad no está tan claro como su nombre indica. Canadá aprobó la Ley de Claridad en el año 2000 tras una sentencia de la Corte Suprema que recomendaba que se pactase una consulta con una pregunta clara en torno a la secesión y con unas mayorías que podrían ser reforzadas. Esa norma articula los pasos legales que deberían darse para celebrar un referéndum en el caso de que una mayoría social de Quebec reclamase su convocatoria. Lo curioso es que, desde que se aprobó la Ley de Claridad, el Parlamento de Quebec no ha pedido la celebración de un referéndum. Antes había convocado dos, en 1980 y 1995, y en ambos ganó el ‘no’ a la independencia, pero aquellas consultas no obligaban al Gobierno federal a negociar en caso de triunfar el ‘sí’. En la actualidad, hay un choque de legitimidades latente porque el Parlamento quebequés aprobó la ‘Ley 99’, que enmienda algunas cuestiones del Ley de Claridad, por lo que si se activase un nuevo referéndum se produciría un conflicto legal.

El lehendakari reconoció que los detalles para aplicar la Ley de Claridad no están del todo pulidos y que en la actualidad en Quebec no hay una mayoría política favorable a un nuevo referéndum -el actual primer ministro, Philippe Couillard, no es partidario de impulsarlo-, aunque Urkullu destacó que «el encaje de Quebec en Canadá sigue siendo una cuestión latente». En cualquier caso, insistió en «la cultura democrática y la práctica del diálogo político» que ha demostrado Canadá para regular por ley la posibilidad de un referéndum.

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