Urkullu y Ortuzar intentan que Rajoy y Puigdemont no cierren más puertas

Los populares Alfonso Alonso y Nerea Llanos pasan delante de Josu Erkoreka e Iñigo Urkullu. / IGOR AIZPURU
Los populares Alfonso Alonso y Nerea Llanos pasan delante de Josu Erkoreka e Iñigo Urkullu. / IGOR AIZPURU

Realizan gestiones discretas con PDeCAT y PP para alentar un acercamiento, aunque asumen la enorme dificultad del objetivo

JORGE SAINZ SAN SEBASTIÁN.

El devenir de los acontecimientos en Cataluña ha sumido al Gobierno Vasco y al PNV en una honda preocupación. Tanta que el lehendakari y el presidente de los jeltzales, Andoni Ortuzar, están desplegando toda su capacidad de interlocución para intentar que ante el previsible choque de trenes entre el Ejecutivo central y la Generalitat no se cierren más puertas, si es que aún queda alguna opción para ello. Urkullu y el líder del PNV apuran sus gestiones discretas, principalmente con el PDeCAT, formación con la que les une una afinidad ideológica como nacionalistas. El jefe del Gobierno Vasco y el PNV trabajan para que el president, Carles Puigdemont, mantenga abiertas lo más posible las puertas al diálogo. Lo mismo intentan con el PP, con el que también mantienen interlocución fluida tras sus acuerdos presupuestarios de primavera, aunque en el Ejecutivo autonómico ven a los populares menos predispuestos a concesiones que el soberanismo catalán. En todo caso, en Ajuria Enea y en Sabin Etxea son conscientes de la complicada coyuntura y del escaso margen para reconducir mínimamente la situación.

La vía Urkullu emergió como solución intermedia en septiembre antes del punto de inflexión del referéndum independentista del 1 de octubre. Entonces, el lehendakari insistió en declinar cualquier papel de intermediario, pero el agravamiento de la situación llevó el jueves a Urkullu a ofrecer, por primera vez, su mediación. «Tanto el presidente del Gobierno español como el President de la Generalitat cuentan con nuestro compromiso y disposición para cuanto sirva de ayuda», señaló en su solemne declaración institucional.

El lehendakari y la formación jeltzale llevan semanas pidiendo diálogo entre las partes, aunque en los últimos días han centrado sus críticas en la actuación del Ejecutivo del PP, que hoy comenzará la activación del artículo 155 de la Constitución para intervenir progresivamente la autonomía de Cataluña si el independentismo catalán sigue adelante con su proceso secesionista.

Desde el nacionalismo vasco insisten estos días en la tesis de que Carles Puigdemont no declaró finalmente la independencia en el pleno del pasado día 10, según se recoge en sus misivas a Rajoy, y que por lo tanto «no procede» aplicar el 155. En este sentido, en Ajuria Enea está preocupados por las consecuencias de la intervención de la autonomía catalana, ya que es «un proceso que una vez que se arranca no se sabe cómo puede acabar o hasta dónde pueden llegar», explican fuentes de Lehendakaritza, que no se atreven a realizar un pronóstico de lo que puede ocurrir en estos próximos días.

Afección a Euskadi

La crisis catalana también empieza a afectar directamente a Euskadi. La negociación sobre las 37 competencias pendientes de transferir al País Vasco, que fue la principal apuesta de Urkullu en el pleno de política general, no tiene visos de arrancar hasta que amaine la tormenta. La reunión para hablar de ello entre el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ha quedado pospuesta 'sine die'. Y la decisión del PNV de no negociar los Presupuestos del Estado con el PP a raíz de la intervención policial para frenar el reférendum puede tener un efecto bumerán para las cuentas vascas, que necesitan de un voto para la mayoría absoluta. Un escaño que el año pasado lo dio el PP vasco de Alfonso Alonso pero que ahora se puede complicar si persiste el distanciamiento.

Mientras, desde EH Bildu y la izquierda abertzale arrecian las críticas al lehendakari. El nuevo secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, aseguró ayer en ETB1 que están «preocupados» con «el papel que está jugando» Urkullu, ya que, aunque comparten que «lo más adecuado, interesante y racional» sería solucionar este tipo de conflictos a través de un referéndum pactado, «lo que no se puede hacer es la vista gorda ante esta realidad», ya que, en su opinión, «desafortunadamente, el Estado español no es Gran Bretaña».

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