Urkullu ve mimbres para acordar un nuevo estatus y el PNV garantiza que será «legal»

El lehendakari, Iñigo Urkullu, se reunió ayer con representantes de Elkarrekin Podemos, que quisieron entregarle su propuesta de autogobierno./
El lehendakari, Iñigo Urkullu, se reunió ayer con representantes de Elkarrekin Podemos, que quisieron entregarle su propuesta de autogobierno.

Ortuzar destaca que «ningún partido propone un proceso de ruptura» con el Estado español. El Gobierno de coalición entre jeltzales y socialistas asume con normalidad las diferentes posiciones en la ponencia de autogobierno y valora que los grupos evitaran un bloqueo

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

El día siguiente a la presentación de las aportaciones de todos los grupos a la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco sirvió para hacer un balance de daños y constatar que nada se ha roto. El debate parlamentario sobre la reforma estatutaria sigue su curso porque ningún partido optó por desmarcarse de la ponencia, con lo que se evitó un hipotético bloqueo, y la mayoría de los grupos se centraron en destacar las coincidencias que pueden existir en vez de poner el acento en las diferencias. El lehendakari, Iñigo Urkullu, mantiene su idea de no interferir en el debate parlamentario, aunque fuentes de Lehendakaritza valoraron muy positivamente la reunión del miércoles y destacaron que la reacción de los partidos muestra que hay «mimbres» para alcanzar un acuerdo sobre el nuevo estatus. Si algo preocupa al lehendakari es que desde Madrid se pueda alimentar una imagen «frentista» del debate sobre el futuro del autogobierno vasco, algo que a su juicio no se correspondería con la realidad de la política vasca.

El PNV, a través del presidente del EBB, Andoni Ortuzar, también trató de tranquilizar las aguas de la ponencia al garantizar que la propuesta jeltzale es «legal», «realista» y «no supone una ruptura con el Estado». Ortuzar censuró que «desde la caverna madrileña» se ha tratado de demonizar la aportación del PNV, que reclama un blindaje total del autogobierno vasco y una relación «bilateral y singular» con el Estado, pero pidió a los partidos vascos que se «abstraigan» por el momento del «clima de resurrección del Cid Campeador» que se respira en Madrid, sobre todo a raíz del proceso secesionista catalán. Confió en que ese ambiente pueda relajarse en los próximos meses y que sea más «tranquilo y racional» cuando Euskadi deba negociar la reforma estatutaria con el Estado.

En el Gobierno de coalición de PNV y PSE el debate que se produjo en la ponencia fue asumido con normalidad, a pesar de que los socialistas advirtieron de que la relación de igual a igual que los jeltzales plantean con el Estado sería «inviable» legalmente porque requeriría de una reforma previa de la Constitución. Fuentes del PNV y el PSE en el Ejecutivo insisten en que el debate sobre la reforma estatutaria no forma parte del día a día de la acción de gobierno y ni siquiera se trata en el seno del gabinete de Urkullu, por lo que descartaron cualquier riesgo de tensiones entre ambos socios.

El Ejecutivo, al margen

En esa línea de discreción, fuentes cercanas a Urkullu se limitaron a hacer una «lectura positiva» de la última reunión de la ponencia y destacaron que «todos los partidos se comprometieron a seguir trabajando y buscando puntos de acuerdo», con lo que se desvaneció el fantasma del bloqueo. «Como Gobierno Vasco seguimos al margen porque es un trabajo parlamentario y así se decidió en la propia ponencia», aseguran desde Lehendakaritza. Tampoco entran a valorar las posiciones que mantuvieron los partidos tras el encuentro del miércoles, que encuadraron dentro de lo «previsible». «Era de esperar que para algunos las propuestas se quedaran cortas y para otros fueran demasiado lejos», señalan.

Ortuzar y Mendia llevan meses compartiendo sus diferencias, por lo que no hubo sorpresas

Al lehendakari le preocupa que en Madrid se alimente una imagen «frentista» del debate

La disparidad de propuestas que registraron el PNV y el PSE en la ponencia no ha levantado ampollas entre los socios de gobierno porque ambos tienen libertad de movimientos en autogobierno y esas diferencias estaban pactadas de antemano. Andoni Ortuzar y la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, llevan meses tratando este asunto en sus reuniones de seguimiento del pacto y las posiciones de cada cual son perfectamente conocidas desde hace casi dos años. No hubo sorpresas.

Ortuzar aseguró ayer en una entrevista radiofónica que la propuesta de reforma estatutaria que el PNV presentó el miércoles en el Parlamento Vasco es «realista, tiene base legal» y «no habla de ruptura» con el Estado, sino que busca «una permanencia desde el reconocimiento mutuo y una relación de bilateralidad». Subrayó que ni siquiera la propuesta de EH Bildu plantea «un escenario de ruptura». El líder del EBB asumió que la aportación jeltzale será «el eje de discusión en el Parlamento» porque las propuestas de otros partidos «se quedan muy cortas» y algunas «rebasan el marco actual», pero consideró que puede ser un buen punto de partida para lograr un acuerdo amplio. «A pesar de que algunos dicen que nuestra propuesta no tiene viabilidad, yo soy optimista», sentenció.

Ortuzar recordó que, cuando el nuevo estatus sea aprobado por el Parlamento, llegará el momento de negociarlo con el Estado. Alertó contra el «nacionalismo españolista rampante que puede contaminarlo todo», pero confió en que dentro de unos meses el ambiente sea más propicio para hablar sobre el futuro del autogobierno vasco.

El presidente del EBB valoró que «nadie ha tenido la tentación de bloquear el debate» en la ponencia y afirmó que en las diferentes propuesta hay «elementos de discusión».

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