Urkullu lamenta que en Cataluña han fracasado «la vía unilateral» y la vía «coercitiva» del 155

Iñigo Urkullu responde a los periodistas en la rueda de prensa celebrada este viernes en Ottawa. /IREKIA
Iñigo Urkullu responde a los periodistas en la rueda de prensa celebrada este viernes en Ottawa. / IREKIA

El lehendakari se despide de Canadá con un llamamiento a la «inteligencia política» para evitar la «fractura social»

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELOttawa

El lehendakari, Iñigo Urkullu, aún lamenta que el presidente cesado de la Generalitat, Carles Puigdemont, no diese el paso de convocar elecciones anticipadas en Cataluña el pasado jueves, cuando todavía no se había aplicado el artículo 155 de la Constitución. «Qué lástima que en el último minuto no se procediera a la disolución del Parlament y a la convocatoria de elecciones autonómicas catalanas por parte del president Puigdemont. Si hubiera sido así, aunque el Senado hubiera aprobado después el 155, quizá hoy estaríamos en otro escenario». En la rueda de prensa de cierre del viaje oficial que ha encabezado esta semana por las provincias canadienses de Quebec y Ontario, Urkullu ha señalado que la situación que se vive actualmente, con medio Govern encarcelado y el otro con una euroorden de detención sobre sus cabezas, «es absolutamente lamentable, un despropósito absoluto». A su juicio, demuestra el «fracaso de la política» y supone también «el fracaso de la vía unilateral y el fracaso de la interpretación de la Constitución de una manera coercitiva, como ocurre con el 155».

Urkullu ha recordado esta mañana desde Ottawa, la última estación del viaje oficial, que lleva tiempo advirtiendo que «se sabe cómo se empieza, pero no cómo se acaba. Y me preocupa el escenario en el que estamos hoy, por eso apelo a que seamos conscientes de los riesgos de fractura social». Ha apuntado que «quizá si se hubieran adoptado las decisiones de otra manera, hoy estaríamos viviendo otras circunstancias, pero el pasado es el pasado, lo que toca es trabajar de cara al inmediato futuro». Para ello, ha reivindicado «la inteligencia política necesaria que ha de imperar en el Estado español para la convivencia y evitar la fractura social».

Balance del viaje

El lehendakari ha explicado que la visita de esta semana a Quebec, una provincia francófona de Canadá con un arraigado sentimiento identitario, le ha servido para «reafirmarme en la vía vasca, en la necesidad de conjugar pacto y democracia». A pesar de las turbulencias que llegan desde Cataluña, Urkullu sigue apostando por «el realismo, la legalidad y la legitimidad» para avanzar en el autogobierno vasco. «El método que defiendo sigue siendo diálogo, negociación, acuerdo y ratificación». Considera que Quebec puede ser un «referente» para Euskadi por la «capacidad de convocatoria de referéndums en Canadá y los procesos de negociación para llegar a un acuerdo sobre lo que decida la ciudadanía».

«El método que defiendo sigue siendo diálogo, negociación, acuerdo y ratificación», ha aseverado Urkullu

El lehendakari ha considerado que la Disposición Adicional Primera de la Constitución tiene «potencialidades para profundizar en este planteamiento de la vía vasca. Nos ofrece mucho campo de juego», al recoger el reconocimiento de los derechos históricos de los territorios vascos. Urkullu ha reconocido que esa disposición específica no sirve para solucionar conflictos como el catalán, pero ha confiado en que la comisión que prevé abordar la reforma de la Constitución en el Congreso de los Diputados «no cometa el error de 1978, cuando se dejó fuera a los partidos nacionalistas, y en concreto al PNV, lo que llevó a la abstención de este partido. Espero que esta lección la hayan aprendido el PP y el PSOE». En ese sentido, ha advertido que «si quieren proceder a una reforma del modelo de Estado donde las naciones sin Estado tengamos un encaje suficientemente satisfactorio, deberán contar con la visión de los partidos nacionalistas».

Mantiene la bilateralidad

Urkullu cree que toda la tensión que se vive estas semanas en Cataluña no tendría por qué complicar la relación de «bilateralidad» que reclama con el Ejecutivo central. «En principio, al Gobierno Vasco no le complica, porque nosotros cumplimos la ley y la Constitución. No cabe más que quienes apelan constantemente a ellas también las cumplan para garantizar ese concepto de bilateralidad. El Concierto Económico puede ser trasladable a un ‘concierto político».

El lehendakari, en su visita por la ciudad canadiende de Ottawa.
El lehendakari, en su visita por la ciudad canadiende de Ottawa. / IREKIA

El lehendakari tampoco considera que el desmarque del PNV de los Presupuestos del Estado para 2018 tenga que afectar a los acuerdos pendientes con el Gobierno de Rajoy. «El de la negociación presupuestaria es un ámbito diferente al que pueda ser el del régimen de la bilateralidad, y corresponde al ámbito de los partidos políticos. Nosotros cumplimos con la legislación vigente, y espero que el Gobierno cumpla los acuerdos». Para empezar, ha confiado en que «el Consejo de Gobierno de hoy cumpla con la aprobación del anteproyecto de ley de la nueva ley quinquenal del Cupo. Ese es el ejercicio de responsabilidad en el que está el Gobierno Vasco; pese a las circunstancias, tenemos que saber cuáles son los objetivos prioritarios para la ciudadanía vasca». En ese sentido, ha «exigido» también el cumplimiento íntegro del Estatuto de Autonomía, con las transferencias pendientes.

El lehendakari señala que este viaje a Canadá le ha servido para «reafirmarme en la vía vasca, en la necesidad de conjugar pacto y democracia»

Urkullu ha puntualizado que «un gobierno tiene que mantener relaciones con las personas que dirigen otras instituciones. Da igual quién esté al otro lado, defendemos nuestros intereses. Y lo haremos con este Gobierno (el de Rajoy) o con el que esté, siempre reivindicando la bilateralidad».

Respecto a la posibilidad de que el Gobierno de Rajoy congele la negociación de las transferencias pendientes a causa de la crisis catalana, Urkullu ha reconocido que «me preocupa que esa sea la interpretación que hace el Gobierno español del cumplimiento de una ley orgánica. Si prioriza en la agenda lo que ocurre en una comunidad histórica y eso lleva a no abordar lo que se da en otras, el presidente del Gobierno se equivocará si cree que solo tiene un problema en Cataluña». Ha sentenciado que «el problema no es Euskadi o Cataluña, el Gobierno se equivoca por no reconocer que el problema está en el modelo de Estado».

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