Urkullu plantea un «horizonte confederal» como solución a la «quiebra» del modelo autonómico

Urkullu, este lunes en Bilbao. /IREKIA
Urkullu, este lunes en Bilbao. / IREKIA

El lehendakari propone el Cupo vasco como modelo de financiación para otras autonomías

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIEL

Iñigo Urkullu mantiene la esperanza de que el nuevo Govern que salga de las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña esté dispuesto a compartir el camino hacia el modelo confederal que el lehendakari propugna para resolver la crisis territorial del Estado. Urkullu recordó ayer que trasladó esa posibilidad de trabajo conjunto a los dos últimos presidentes de la Generalitat -a Artur Mas en 2014 y a Carles Puigdemont este mismo año-, pero lamentó que «hasta la fecha» no ha sido posible que el Gobierno Vasco y la Generalitat se alineen en esa reivindicación. «Quizá a partir del 21 de diciembre...», dejó caer ayer el lehendakari.

Urkullu hizo estas declaraciones en un acto celebrado en Bilbao, en el que volvió a defender una «vía vasca» para el futuro del autogobierno basada en la «bilateralidad» con el Estado. El lehendakari aseguró que el desarrollo como nación es «un derecho» de Euskadi y, al mismo tiempo, «un deber del Estado», y afirmó que ha de servir de «base para un nuevo Concierto político de gran potencialidad competencial». Asimismo, recalcó que la salida al actual «laberinto territorial» se encuentra en el «horizonte confederal».

Para el lehendakari, el modelo confederal puede ser una fórmula que «garantice un punto de encuentro en el que convivir desde los distintos sentimientos nacionales y los diferentes conceptos de soberanía». «No un café para todos, sino un Estado que respete las singularidades. Poder trasladar la fórmula del Concierto Económico a un concierto político», argumentó.

Fuentes de Lehendakaritza recordaron posteriormente que la oferta de trabajo conjunto a la Generalitat para reformar el modelo de Estado fue trasladada por Urkullu tanto a Artur Mas (en 2014) como a Carles Puigdemont (en junio de este año), pero la vía unilateral que defendían entonces los dirigentes de la antigua Convergència hizo imposible una colaboración con las instituciones catalanas. Una situación que podría cambiar tras el 21-D si los partidos soberanistas ganan las elecciones, pero apuestan por una negociación bilateral con el Estado. De ser así, el modelo confederal de Urkullu podría emerger como referente.

Desde Lehendakaritza también matizaron ayer un supuesto planteamiento de Urkullu que proponía que la futura financiación autonómica tomase como modelo el Concierto Económico vasco. Esta idea se incluía en un artículo que el lehendakari publicó ayer en El País y que levantó un gran revuelo entre varios presidentes autonómicos, que criticaron que ese modelo de financiación sería inviable para aplicarlo a nivel estatal.

La frase literal con la que Urkullu cerraba el artículo, en el que defendía que el Concierto y el Cupo «no son un régimen de privilegio», era la siguiente: «El sistema de Concierto se asienta sobre el principio de responsabilidad fiscal y financiera, y lo realmente constructivo sería analizarlo como modelo de referencia que permita avanzar en un nuevo sistema descentralizado de financiación que resulte más eficiente, justo y solidario». Fuentes de Lehendakaritza aclararon que la intención de Urkullu no era plantear que el Concierto se extienda a otras comunidades autónomas, sino poner sobre la mesa la cuestión de la «corresponsabilidad fiscal», respetando siempre las «singularidades» de cada cual.

Declaración institucional

La mayoría de los partidos y numerosos presidentes autonómicos se apresuraron a rechazar la hipotética propuesta del lehendakari de que el Concierto sirva de referencia para la financiación autonómica general. Los presidentes de los gobiernos de Castilla y León, Galicia y Asturias incluso firmaron una declaración institucional en Oviedo en la que reclamaron que se aborde de forma urgente la reforma del modelo de financiación en un marco multilateral y se opusieron a generalizar el Concierto vasco para «privilegiar» a las comunidades más ricas, como Cataluña.

La presidenta andaluza, la socialista Susana Díaz, también se opuso a la idea de Urkullu que, en su opinión, supondría «romper la 'caja única' de la Seguridad Social» y «poner en peligro a todo» un país.

Mientras, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, cargó contra la propuesta del lehendakari que, a su juicio, sería aplicar el «cuponazo» a las 50 provincias españolas.

Por su parte, el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, negó que el acuerdo sobre el Cupo haya causado malestar entre los 'barones' de su partido.

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