Urkullu hará lo posible para que el PSE se sume al acuerdo sobre el nuevo estatus

La secretaria general del PSE, Idoia Mendia, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, se saludan durante un pleno del Parlamento Vasco./IGOR AIZPURU
La secretaria general del PSE, Idoia Mendia, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, se saludan durante un pleno del Parlamento Vasco. / IGOR AIZPURU

El lehendakari considera que la presencia de su socio es clave para que la reforma salga adelante | El Gobierno de coalición de jeltzales y socialistas trata de preservar su gestión de las diferencias que han aflorado esta semana en la ponencia de autogobierno

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN

La semana en la que la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco ha comenzado a debatir sobre el preámbulo del nuevo estatus para Euskadi ha demostrado que un acuerdo que englobe a todos los grupos es prácticamente imposible. El PP se ha desmarcado de entrada de cualquier reforma estatutaria que apunte a reivindicaciones del PNV como la «bilateralidad» o la creación de un Estado «confederal», unos planteamientos que tampoco comparten Elkarrekin Podemos y el PSE, partidarios de que el nuevo estatus tenga «encaje legal» en la Constitución y ponga el acento en la agenda social. EH Bildu ha sido el único partido que se ha mostrado dispuesto a acompañar a los jeltzales en su apuesta soberanista, aunque ha dejado claro también que exigirá que no se rebaje la reivindicación del derecho a decidir. Este contexto de diferencias en el Parlamento puede acabar afectando de lleno al Gobierno de coalición de PNV y PSE, aunque los consejeros de ambos partidos se han conjurado para «preservar» la acción del Ejecutivo de las turbulencias en autogobierno. Además, el lehendakari tiene el firme propósito de incluir a los socialistas en cualquier reforma estatutaria.

Fuentes del Gobierno Vasco aseguran que la polémica que se ha vivido esta semana en torno a la ponencia de autogobierno no ha provocado el más mínimo roce entre los integrantes del PNV y el PSE. «Ningún consejero socialista ha hecho el más mínimo comentario a Iñigo Urkullu», señalan desde Lehendakaritza. «Ya se sabía que podía haber diferencias en este asunto porque el propio acuerdo de coalición deja a ambos partidos libertad en el futuro del autogobierno», apuntan fuentes socialistas. Las dos partes reconocen que esta cuestión podría provocar recelos entre los socios en el futuro si el debate se encona, pero por el momento se han conjurado para que la negociación del nuevo estatus en el Parlamento no afecte al día a día del Ejecutivo.

El partido de Ortuzar ha recogido sus máximos en el preámbulo a la espera de la posible negociación

El propio Urkullu se ha mostrado muy comedido en todas sus intervenciones públicas sobre el nuevo estatus, apelando siempre a un «consenso» parlamentario que incluya a las «diferentes sensibilidades», lo que ha evitado la incomodidad de los consejeros socialistas. Las posiciones expresadas por el lehendakari no han ido tan lejos como las que ha reflejado el PNV en su propuesta de preámbulo para el nuevo estatus y, el pasado viernes en el Parlamento, incluso abogó por modular «el principio del derecho a decidir» para que no se convierta en un tótem que pueda «echar a perder» la reforma estatutaria.

La exigencia de Podemos

Fuentes cercanas a Urkullu apuntan que la intención del lehendakari es que el PSE entre en una hipotética reforma estatutaria. Primero, y más importante, porque se trata de su socio de gobierno y sería difícil de entender que un integrante del Ejecutivo se quedara fuera de la norma estrella de esta legislatura, que además está llamada a definir la política vasca de las próximas décadas. Otro factor nada desdeñable es que Elkarrekin Podemos ha dejado claro que solo entrará en un acuerdo de nuevo estatus que incluya también a los socialistas, porque no quiere participar en un «juego de mayorías» sumándose a las dos formaciones soberanistas. Por otro lado, teniendo en cuenta que Urkullu confía en un nuevo estatus pactado con el Estado, la complicidad con el PSOE se presenta clave para que la reforma reciba el aval del Congreso.

Al PNV le darían los números para buscar un acuerdo con EH Bildu en torno al derecho a decidir y sacar adelante el nuevo estatus -su mayoría absoluta sería bastante más holgada que la que tienen los soberanistas catalanes en el Parlament, sin ir más lejos-, pero la idea del partido liderado por Andoni Ortuzar sigue siendo incluir a otras sensibilidades en un hipotético acuerdo. Ello no obsta para que, de cara al preámbulo del nuevo estatus, el EBB se haya decantado por una propuesta de máximos, a la espera de que una futura negociación pudiera conllevar cesiones por todas las partes. Algunas fuentes consultadas apuntan incluso a que la incertidumbre sobre el devenir de la ponencia en los próximos meses -sobre todo por el riesgo de bloqueo- ha llevado al PNV a fijar sus posiciones de partida, que van en consonancia con las bases que ya presentó en febrero, que podrían modularse en función de que el resto de los grupos también accedan a mover sus líneas rojas. Ortuzar ya ha avanzado esta semana que al final todas las partes deberán «ceder» en sus planteamientos si quieren un acuerdo amplio.

El PSE, por su parte, ha mostrado sus recelos ante el preámbulo presentado por el PNV, pero en absoluto ha cerrado la puerta a una negociación que pudiera mitigar algunas reivindicaciones, al menos para acercarlas a lo que los socialistas interpretan como un «límite legal». El partido liderado por Idoia Mendia era partidario de abordar una reforma constitucional en clave federal antes de afrontar la reforma estatutaria, pero una vez que se ha lanzado el debate del nuevo estatus, la obsesión del PSE es llevar a cabo una reforma «legal» que no termine en el Tribunal Constitucional y derive en un conflicto similar al catalán.

El consejero Arriola (PSE) defiende la agenda social «sobre las construcciones nacionales y banderas»

Iñaki Arriola, consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda, además de presidente del PSE, participó ayer en un acto en Barakaldo en el que los socialistas vascos recalcaron que la seña de identidad de su formación es «la defensa de la agenda social por encima de banderas y construcciones nacionales», con lo que ratificaron que su prioridad de cara al nuevo estatus en absoluto se dirige a cuestiones como el derecho a decidir.

Reuniones discretas

Después de 14 meses de trabajo en esta legislatura, la ponencia de autogobierno ha recibido un acelerón esta semana al recibir las propuestas concretas de los grupos para la redacción del preámbulo que debe preceder al articulado. La reunión del pasado miércoles constató las diferencias que existen en estos momentos entre los partidos, aunque PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos al menos han abierto un cauce de reuniones discretas para tratar de limar asperezas antes del próximo encuentro de la ponencia, que se celebrará este miércoles. Es probable que el PSE se sume a estas reuniones a partir del lunes, mientras que el PP se mantiene al margen de cualquier negociación.

Los grupos parlamentarios deben tratar de consensuar unas bases y principios sobre el preámbulo y el articulado del nuevo estatus para que, posteriormente, la ponencia de autogobierno encargue a un grupo de expertos la redacción de un borrador para la reforma estatutaria. Si se mantienen las actuales diferencias, es muy probable que a las bases que se aprueben de forma mayoritaria por la ponencia se le añadan los votos particulares de los partidos que no se vean reflejados en ellas.

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