Urkullu habla con Rajoy y Puigdemont para activar el diálogo desde mañana

Mariano Rajoy e Iñigo Urkullu, en una de las visitas del lehendakari a La Moncloa/Paul hanna / Reuters
Mariano Rajoy e Iñigo Urkullu, en una de las visitas del lehendakari a La Moncloa / Paul hanna / Reuters

El lehendakari y el PNV mantienen los puentes con el PP para no cerrarse ninguna puerta en función del resultado de la jornada de hoy

Jorge Sainz
JORGE SAINZ

El lehendakari seguirá hoy desde su domicilio de Durango el desarrollo del intento de referéndum independentista en Cataluña. Lo hará en contacto con sus colaboradores más próximos y cruzando los dedos para que el choque de trenes no derive en incidentes en las calles. Mañana lunes, Iñigo Urkullu se pronunciará sobre el resultado de la jornada del 1-0 en una conferencia programada en Bilbao a las nueve de la mañana para hablar del modelo vasco de gestión. El mensaje que el jefe del Gobierno Vasco lanzará no diferirá mucho del que el pasado jueves transmitió personalmente y por teléfono tanto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como al líder de la Generalitat, Carles Puigdemont: «la necesidad del diálogo y de no romper puentes ocurra lo que ocurra hoy», señalan fuentes de Lehendakaritza.

Urkullu ha intentado hasta el último momento interceder entre los dos ejecutivos, pero tras tomar el pulso a Rajoy y Puigdemont ha confirmado que las salidas intermedias están aparcadas a la espera de lo que suceda este domingo. No obstante, el lehendakari transmitió a ambos mandatarios la necesidad de que «mantengan la interlocución» y no cierren las puertas a una salida dialogada a este conflicto. De hecho, Urkullu no renuncia a volver a descolgar el teléfono en próximos días y marcar el número del líder español y del president para, en función de lo que ocurra este 1-O, volver a incidir en la reconstrucción de los puentes. Una tarea harto complicada, sobre todo después de que el Gobierno central haya puesto la cruz tanto a Puigdemont como a Junqueras, a los que ya no considera «interlocutores válidos».

Poco ha trascendido de la conversación telefónica mantenida por el lehendakari con Rajoy y Puigdemont, más allá de esa petición para no cerrar los canales de comunicación. También el PNV, a través de su presidente, Andoni Ortuzar, ha mantenido esta semana hilo directo con el PP y con la cúpula del PDeCAT, aunque desde la formación jeltzale optan por la discreción y ni confirman ni desmienten si el líder del EBB ha hablado también con el presidente del Gobierno. Ortuzar ofreció hace siete días al PNV como mediador en la crisis catalana y, aunque en público el partido ha acentuado su perfil soberanista, forzado también por el aumento de la presión judicial y policial contra el referéndum, las llamadas de Urkullu y los contactos del presidente del EBB evidencian que la formación nacionalista vasca no quiere romper la cuerda con Madrid.

El lehendakari no ha querido arrogarse en ningún momento una posición de mediador, aunque han sido constantes sus intentos de reconducir la situación, como ya avanzó este periódico el 10 de septiembre. Ya lo ensayó, sin éxito, con Artur Mas de president, y lo ha vuelto a hacer ahora con Puigdemont. La evolución de los acontecimientos le ha llevado a situarse en esa posición intermedia.

En medio del enfrentamiento, el responsable del Gobierno Vasco ha sido de los pocos en exponer una tercera vía. La vía Urkullu apuesta por una relación de bilateralidad y pacto con el Estado para profundizar en el autogobierno y actualizar el estatus político. Su esquema distingue entre las nacionalidades históricas (Euskadi, Cataluña y Galicia) y el resto de regiones o autonomías que conforman España. Sería refrendada por la ciudadanía vasca para materializar el derecho a decidir, incluso también a través de referendos pactados con el Estado como los de Escocia o Quebec en los que se pregunte abiertamente por la independencia si se diera el caso. En el pleno de política general habló de Estado confederal con unión entre iguales.

El lehendakari ha mantenido un perfil muy institucional en esta crisis, condicionado también por el hecho de compartir gobierno con el PSE-EE. El PNV también ha apostado por la vía vasca, aunque en los últimos días se ha visto obligado a acentuar su perfil soberanista, con el colofón de su llamamiento a la manifestación de ayer en Bilbao de Gure Esku Dago.

El jefe del Gobierno Vasco no renuncia a un papel mediador si baja el ruido del reférendum catalánPNV Tercera vía

Expondrá mañana en Bilbao su hoja de ruta mientras cruza los dedos para que no haya incidentes Conferencia pública

El partido de Ortuzar también contacta con el PP y el PDeCAT en espera de que se abra otro ciclo PNV

Tesitura complicada

La crisis en Cataluña ha colocado al PNV en una tesitura complicada. Los peneuvistas navegaban con viento a favor por aguas tranquilas, gracias a su decisiva posición en el Congreso, que les valió amplias partidas económicas para Euskadi a cambio de apoyar los Presupuestos del PP.

La decisión del Gobierno popular de arropar las medidas judiciales y policiales contra el proceso independentista, sumada a la presión de sectores soberanistas vascos como EH Bildu o los sindicatos ELA y LAB, no dejó a los jeltzales más margen que retirarse temporalmente de la negociación presupuestaria en Madrid. Ello ha forzado al Gobierno a no presentar antes de ayer, fecha límite legal, su proyecto de Cuentas, lo que llevará en principio a una prórroga con la esperanza de aprobar nuevos Presupuestos ya entrado 2018.

Pero esta decisión tampoco sale gratis al PNV, en este caso al lehendakari. El Gobierno Vasco también precisa de los votos del PP vasco para dar luz verde a las Cuentas autonómicas, salvo improbable acuerdo con EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Quizás por ello, más allá de las acusaciones públicas, el lehendakari y los jeltzales han seguido intercambiando mensajes con los populares, para seguir bien colocados si finalmente las aguas en Cataluña se encauzan.

Un septiembre difícil para el jefe del Gobierno Vasco

Desde que arrancara el nuevo curso el pasado 29 de agosto en el palacio donostiarra de Miramar, la crisis catalana ha condicionado la agenda del lehendakari, pese a sus intentos por sortearla y centrarse en Euskadi. Ya aquel día lanzó un mensaje de diálogo que complementaría días más tarde con aquel controvertido tuit de ‘I love Cat’ acompañado por la senyera. Posteriormente, cuestionó el procedimiento del referéndum y llamó a asumir que no tenía las «garantías debidas», lo que le valió duras críticas de EH Bildu y la izquierda abertzale. Con la entrada en escena de la Guardia Civil deteniendo a cargos catalanes e incautándose de papeletas, acentuó sus reproches al Gobierno central pidiéndole que no echara «más gasolina al fuego». En el pleno de política general del 21 de septiembre, perfeccionó su vía hablando de Estado confederal, además de insistir hasta el último día en la necesidad de diálogo.

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