Urkullu fijará para 2018 unas bases del nuevo estatus que también sirvan para Cataluña

El lehendakari planteará sus propuestas para autogobierno antes de que acabe el curso tras consensuarlas con PNV y PSE. Dice que su modelo es el derecho a decidir pactado de Escocia y advierte a Rajoy de que aplicar el 155 sería «un error mayúsculo»

JORGE SAINZ SAN SEBASTIÁN.

El lehendakari apuntó ayer al posible nuevo Estatus vasco como salida intermedia para el conflicto catalán. Iñigo Urkullu está dispuesto a dar un acelerón a los trabajos de la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco y se comprometió a plantear sus reflexiones para antes de junio del próximo año, aunque espera que para entonces los partidos hayan pactado unas bases. La efervescencia en que se halla sumida Cataluña, a menos de un mes de la fecha del referéndum, no altera por ahora al lehendakari, que ayer incluso se atrevió a situarse en la centralidad y recomendar su vía vasca como posible solución. «Honestamente y desde la humildad, creo que mi modelo podría haber servido para Cataluña», señaló.

El lehendakari expuso su estrategia para este inicio de curso, monopolizado por el debate catalán, en una entrevista en Radio Euskadi en la que rechazó que se pueda comparar su planteamiento con la vía rupturista y unilateral que ha adoptado Cataluña. Para el Gobierno Vasco, la referencia es el modelo escocés, «basado en un acuerdo entre gobiernos», y su apuesta es «un proceso de construcción de abajo a arriba desde un modelo confederal y respetando los derechos históricos».

Urkullu quiere evitar a toda costa que el desarrollo del proceso catalán pueda condicionar la situación en Euskadi. Por eso quiere que la vía del Parlamento Vasco coja velocidad tras un arranque al tran-tran. El lehendakari quiere que se pacten las bases para un futuro nuevo estatus vasco antes de que acabe el curso, en junio de 2018. El jefe del Gobierno Vasco tiene ya elaborado incluso un borrador pero quiere primero consensuarlo con los dos socios de su gabinete, PNV y PSE-EE, y aguardar también a que la ponencia dé un fruto consensuado, a la espera de que Elkarrekin Podemos haga por fin pública su propuesta.

El lehendakari no quiere que la ponencia se retrase y aspira a conseguir resultados tangibles antes de que, dentro de un año, los partidos se sumerjan en la precampaña para las elecciones forales y municipales de mayo de 2019. «Euskadi tiene un desarrollo de autogobierno que abordar sin estar a la espera de situaciones en los partidos que puedan condicionarlo», explicó ayer de forma algo críptica. En su estrategia de ubicarse en la centralidad, lamentó, por ejemplo, que el president catalán, Carles Puigdemont, «podrían haber convocado una mesa de partidos o un foro parlamentario sobre el autogobierno» como se ha hecho en Euskadi, y respecto a Rajoy, le instó a que abandone su «concepción patrimonialista basada en 'no me pidas lo que no te puedo dar'».

Llamamiento al diálogo

Se refirió, en concreto, a la posibilidad de que el Gobierno de Mariano Rajoy suspenda la autonomía catalana si finalmente la Generalitat convoca el referéndum sobre la independencia el próximo 1 de octubre, y consideró que sería «un error mayúsculo» que confía en que no se lleve a cabo. Urkullu lleva días insistiendo en su idea de que hay tiempo para un acuerdo en Cataluña aunque ayer ya comenzó a asumir que quizás a estas alturas lo que queda ahora es esperar a que el choque de trenes del 1 de octubre sea menor de lo previsto y la consulta pueda constituir el «inicio» de un futuro nuevo diálogo. Por ello, se dirigió a «unos y otros», y les instó a «hacer política».

Por lo demás, Urkullu no se olvidó de recordar, de nuevo, al Gobierno del PP que «si es tan firme en el cumplimiento de la ley», tal y como argumenta en el caso catalán, «dará luz verde a la transferencia a Euskadi de las competencias de la gestión económica de la Seguridad Social y de prisiones porque ambas están recogidas en el Estatuto de Autonomía, que es una ley orgánica».

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