La 'vía Urkullu' emerge como una salida intermedia al choque de trenes en Cataluña

Distinto camino. El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el president catalán, Carles Puigdemont, durante un encuentro en junio en el Palau de la Generalitat./TONI ALBIR / EFE
Distinto camino. El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el president catalán, Carles Puigdemont, durante un encuentro en junio en el Palau de la Generalitat. / TONI ALBIR / EFE

Defiende actualizar el estatus político a través del pacto y el diálogo y se vale del poder de influencia de los cinco escaños del PNV en Madrid El lehendakari traslada al PSOE la necesidad de que PP y soberanistas reconstruyan puentes

JORGE SAINZSAN SEBASTIÁN.

El pasado miércoles, un preocupado Iñigo Urkullu siguió el convulso pleno del Parlament desde su despacho en Lehendakaritza. La sesión catalana se alargó y el lehendakari tuvo que ver su conclusión ya en su domicilio. Al día siguiente, Urkullu sorprendió con un escueto tuit con la frase 'I Love Cat' con un corazón y la senyera. Un mensaje que ha provocado la burla del mundo de EH Bildu pero que tiene detrás «fondo político», sostienen desde Ajuria Enea. Y es que el lehendakari se ha apuntado estos días a las terceras vías, pese a que el clima de tempestad catalán invita a estas salidas intermedias a cobijarse a la espera de mejores tiempos. Voluntaria o involuntariamente, su apuesta por la bilateralidad y el pacto entre Euskadi y España para renovar el estatus político vasco está emergiendo estos días como una especie de salida alternativa ante el cada día más cercano choque de trenes entre el Estado y la Generalitat. Una 'vía Urkullu' que insiste en recomponer los puentes y el diálogo entre los gobiernos central y catalán, incluso después del 1 de octubre, fecha del referéndum.

La influencia del PNV. El lehendakari no quiere arrogarse ningún papel de «mediador» y desde su entorno cercano insisten en que Urkullu no es tan «pretencioso» como para hacer una propuesta exclusiva para Cataluña. Ahora bien, Urkullu es consciente de su buena posición política, a caballo del gran poder de influencia que su partido, el PNV, tiene sobre el PP por el valor de sus cinco escaños en el Congreso, que pueden decantar todo tipo de votaciones, desde la aprobación de los Presupuestos de 2018 que apuntalaría la estabilidad de Mariano Rajoy, a la activación de una moción de censura como la impulsada por PSOE y Unidos Podemos. El lehendakari, que gobierna en Euskadi con los socialistas, también ha tomado la temperatura al PSOE de Pedro Sánchez, otro político que puede ser clave en este contexto, a través de los consejeros socialistas del Gobierno Vasco. En este sentido, desde el Ejecutivo de Vitoria están lanzando también estos días para reconstruir los puentes rotos entre el PP y el soberanismo catalán, e intentar buscar respuestas consensuadas a la crisis, alejadas de medidas como el controvertido artículo 155 de la Constitución de suspensión de la autonomía.

La relación con el PDeCAT. También la proximidad histórica entre nacionalismos otrora 'hermanos', en este caso con el PDeCAT (antigua Convergència) otorga al Gobierno Vasco una interlocución con Puigdemont, con el que habló recientemente durante la manifestación en Barcelona contra los atentados yihadistas en las Ramblas y Cambrils. Hace un par de años, cuando todavía Artur Mas era president, antes de que la CUP forzara su relevo por Carles Puigdemont, Urkullu sí que ofreció al entonces mandatario catalán caminar «de la mano» en las reivindicaciones soberanistas de Euskadi y Cataluña. Mas, recuerdan en Ajuria Enea, declinó la oferta y cada uno siguió su camino. Y la senda de Urkullu apuesta por una relación de bilateralidad y pacto con el Estado para profundizar en el autogobierno y actualizar el estatus político. Su vía distingue entre las nacionalidades históricas (Euskadi, Cataluña y Galicia) y el resto de regiones o autonomías que conforman España. Unos conceptos que también ha comenzado a explorar el líder del PSOE, que habla ya abiertamente de naciones dentro del Estado. En Ajuria Enea no ha caído mal la propuesta de Sánchez de crear en el Congreso una comisión de estudio del modelo territorial, aunque el mandatario vasco dejará bien claro que se acabó el tiempo del 'café para todos'. El lehendakari quiere anclar en la legalidad vigente su plan, amarrándolo a través de los derechos históricos recogidos en la Constitución española para el País Vasco, y sin renunciar a un refrendo final de la ciudadanía de un acuerdo transversal del nuevo estatus. Una votación o consulta que supondría, a su juicio, la aplicación del derecho a decidir. Una propuesta pactada primero con todos los partidos vascos en el marco de la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco, que este curso debe jugar un papel clave, y negociada luego con Madrid. La meta sería garantizar para Euskadi un nuevo concierto político homologable al Concierto Económico que garantiza la singularidad fiscal. Urkullu entiende, y así lo ha verbalizado esta semana en público, aunque de forma tímida, que este camino puede ser aplicable a Cataluña.

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La incomodidad del PNV. El lehendakari y su partido, el PNV, al que se aprecia incómodo en medio de esta batalla entre el Estado y Cataluña, observan, asimismo, con preocupación los movimientos que puedan dar Rajoy y su Ejecutivo ante la decisión de los soberanistas catalanes de tirar para adelante pese a las advertencias judiciales. El Ejecutivo vasco, como verbalizó el viernes su portavoz, Josu Erkoreka, espera que las respuestas de Madrid en el conflicto catalán sean «ponderadas». Desde el Gobierno autonómico mantienen su mano tendida al Ejecutivo de Rajoy para seguir colaborando en acuerdos como el del Cupo, la actualización de las transferencias o respaldos presupuestarios entre los partidos. Pero eventuales medidas como la suspensión de la autonomía o la intervención de la Guardia Civil por la fuerza para impedir el referéndum, reclamadas ya por los sectores más ortodoxos del PP, complicarían notablemente a los jeltzales justificar cualquier entendimiento con los populares, reconocen en privado fuentes nacionalistas vascas. En este sentido, Urkullu mantiene la vía diplomática y apela a tocar todas las puertas, incluso la del palacio de La Zarzuela, convencido de que el Rey tiene un papel asignado por la Constitución de «moderador» o mediador.

La presión de EH Bildu. El Gobierno Vasco y el PNV quieren sustraerse de la presión de EH Bildu, su gran contrincante electoral. El lehendakari y su partido no renuncian a su ideario soberanista pero la estabilidad económica e institucional del País Vasco no aconsejaría ahora aventuras, según sus análisis, con una sociedad que disfruta de la distensión política tras años de crispación en los tiempos de violencia de ETA. Con su tercera vía, Urkullu trata de desactivar la reciente entente sindical de ELA y LAB, aplaudida con entusiasmo por la EH Bildu de Arnaldo Otegi. Una batalla de la imagen que volverá a reproducirse el próximo sábado con la manifestación en Bilbao de la plataforma ciudadana por el derecho a decidir Gure Esku Dago, en apoyo al 1-0, con la campaña del referéndum ya supuestamente iniciada en Cataluña. La coalición abertzale secundará la iniciativa, mientras el PNV dejará libertad a sus cargos, aunque se espera presencia jeltzale, dentro de esa búsqueda del equilibrio.

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