Urkullu dice que es «un honor» que le critique ETA, «una organización terrorista que no ha tenido reparo» en matar

Urkullu, en una entrevista. /DV
Urkullu, en una entrevista. / DV

El lehenhari cree un «error capital» que haga una «selectividad de las víctimas» y dice que ha olvidado las extorsiones, amenazas y la violencia de persecución

AGENCIAS

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha afirmado que es «un honor» que ETA le critique y cree que es la banda la que «ha ensuciado» el nombre el pueblo vasco al presentarse «como salvador de este pueblo», cuando ha sido una «organización terrorista que no ha tenido reparo» en «quitar el derecho fundamental que cualquier persona tiene, que es el de la vida».

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Urkullu ha afirmado que el fin de ETA «no es evidentemente el que se merece el pueblo vasco». En este sentido, ha lamentado que en sus últimos comunicados la banda haya cometido el «error capital» de hacer una «selectividad de las víctimas» -que, según ha asegurado, ya había hecho antes-, y cree que «no ha habido en el comunicado final ningún propósito del reconocimiento del daño injusto causado».

Por ello, considera que «no es el final que debería haber sido, el de una organización terrorista, como tampoco el final en el que ha pretendido seguir construyendo su 'relato' en cuanto a su caracterización política que nadie le ha conferido» y su planteamiento también «de lo que ha de ser ele ejercicio de la política en función de una ideología determina supuestamente a futuro». «No es éste el final que el pueblo vasco debería haber merecido», ha asegurado.

En cuanto a la precisión que intenta hacer ETA sobre sus víctimas, el lehendakari ha afirmado que no la ha visto, más allá de «reiterarse en el planteamiento» que realizó en sus comunicados finales en el que las categorizaba. «También se ha olvidado de las extorsiones, de los chantajes, de las amenazas, de la violencia de persecución, además de los muertos y heridos», ha recordado.

En cuanto a la acusación de ETA sobre que el lehendakari ha «enturbiado» la situación, Iñigo Urkullu ha asegurado que está «acostumbrado» y cree que es un «honor» que la banda le critique, por considerar que es una organización terrorista que «nunca debió existir».

En este sentido, ha recordado que ha sido «una organización terrorista que no tenido reparo en quitar el derecho fundamental que todo el mundo tiene, que es el de la vida», y ha recordado que también ha secuestrado, chantajeado, extorsionado, amenazado y ejercido «violencia de persecución».

«Y si a mí me acusa es porque represento también a una institución contra la que ETA ha estado siempre. ETA ha tenido una finalidad que es la de negociar directamente con los Estados español y francés, y ha despreciado y menospreciado lo que haya sido la voluntad de una parte muy importante del pueblo vasco, que es la voluntad de la sociedad vasca, de la Comunidad Autónoma del País Vasco, reflejada en el Parlamento Vasco y de la cualquier deriva el Gobierno Vasco», ha señalado.

El relato

El lehendakari ha manifestado que desconoce si habrá «un relato a corto plazo» de lo ocurrido en Euskadi. «Espero que, si no lo es a corto plazo, y siendo consciente de cuáles son las circunstancias que se dan también para construir el relato, yo prefiero hablar de que, al final, como decíamos en el acto de Bertiz, la presidenta de la Comunidad Foral de Navarra (Uxue Barkos) y yo, tengamos memoria porque ETA ha desaparecido, pero ha dejado un mal recuerdo», ha añadido.

Iñigo Urkullu ha considerado «doloroso» que en los pueblos de Euskadi en los últimos días hayan aparecido pintadas de 'eskerrik asko' a ETA. «Nada tenemos que agradecer a algo que nunca debió haber existido y, en todo caso, una vez de que existía, ETA era deudora para con la sociedad vasca. Era ETA quien debía al pueblo vasco lo que podría ser una convivencia en paz con el respeto a los derechos humanos y con respeto a los derechos de todas las personas», ha indicado.

A su entender, «el final de ETA no tiene nada por lo que merece ser agradecido», sino que todavía existe «la deuda del reconocimiento del daño injusto causado». «Ese agradecimiento está de sobra», ha subrayado.

«Una vez que ha anunciado su final, a pesar de que no es el que debía haber sido, hay alegría porque ha dejado de existir, ha dejado de perturbarnos, también de ocuparnos. Espero que sean ya pocas las entrevistas en adelante de las que tengamos que hablar», ha indicado.

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