Urkullu cree que Puigdemont favorece la «distensión» al aceptar las elecciones

Iñigo Urkullu y Philippe Couillard, durante la rueda de prensa que ofrecieron en la sede del Gobierno de Quebec./MIKEL ARRAZOLA
Iñigo Urkullu y Philippe Couillard, durante la rueda de prensa que ofrecieron en la sede del Gobierno de Quebec. / MIKEL ARRAZOLA

El lehendakari coincide con el primer ministro de Quebec, que también trató de mediar con Cataluña, en que la solución solo vendrá con «diálogo democrático»

MIGUEL VILLAMERIEL ENVIADO ESPECIALQUEBEC.

La actualidad sobre Cataluña sigue marcando buena parte de las intervenciones del lehendakari en su viaje oficial por Quebec, aunque ayer se comprobó que el conflicto secesionista catalán también interesa, y mucho, a miles de kilómetros de distancia. Iñigo Urkullu se reunió con el primer ministro de Quebec, Philippe Couillard, que desveló en una comparecencia conjunta que había tratado de mediar entre el Estado español y las instituciones catalanas para buscar una salida dialogada en Cataluña, algo que también ha hecho el lehendakari en los últimos meses, aunque por el momento ninguno de los dos ha conseguido impulsar el «diálogo democrático» que ambos propugnan. Urkullu, sin embargo, aplaudió ayer la decisión de Carles Puigdemont de aceptar la convocatoria electoral del 21-D, lo que a su juicio contribuye a la «distensión» en el tablero catalán.

La reunión de Urkullu con el primer ministro quebequés, la máxima autoridad política de la provincia con mayor sentimiento identitario de Canadá, es el encuentro más importante que el lehendakari tiene previsto mantener esta semana en Quebec. Couillard pertenece al partido liberal y no es independentista, aunque defiende que la provincia francófona posee «una identidad nacional fuerte», que hace compatible con «el sentimiento de pertenencia a un Estado más grande», en este caso, Canadá. El dirigente quebequés, que no defiende la celebración de un referéndum de independencia que podría tener cauce legal a través de la Ley de Claridad canadiense, ha presentado este año una 'Declaración de Afirmación' que se podría resumir en la máxima de que «ser quebequés es una manera de ser canadiense». Una fórmula intermedia para reafirmase como nación que Urkullu avaló en parte, al calificarla como «muy importante».

La rueda de prensa conjunta que Urkullu y Couillard en la sede del Gobierno de Quebec giró casi exclusivamente en torno al tema identitario, en gran medida porque los periodistas locales aprovecharon para cuestionar a su primer ministro sobre el caso catalán y su posible influencia en la política quebequesa. Sobre la comparecencia de Puigdemont ayer en Bruselas, el lehendakari destacó que «el president Puigdemont» -se refirió a él como si aún ocupase el cargo- ha «dado por buenas las elecciones autonómicas» convocadas por el Gobierno de Rajoy. A juicio de Urkullu, se trata de «un paso muy importante a la hora de proceder a la distensión de la situación».

«Lo primordial para un representante institucional es no provocar más problemas» Iñigo Urkullu, Lehendakari

«No se trata de impulsar declaraciones unilaterales sino de dialogar dentro de un marco legal» Philippe Couillard, Primer ministro de Quebec

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El lehendakari recordó también que Puigdemont exigió al Gobierno español «respeto por los resultados que se puedan dar en las elecciones» del 21-D, por lo que reclamó al Estado español que «considere las consecuencias de una falta de diálogo democrático con buena voluntad y con la idea de alcanzar un acuerdo de manera consensuada». Consecuencias que, en su opinión, «pueden provocar fractura social». «Lo primordial para un representante institucional es no provocar más problemas, sino solucionar los ya existentes», advirtió.

Al ser cuestionado por el conflicto catalán, Couillard aseguró que lo sigue con atención e incluso desveló que había tratado de mediar a través de la embajada española en Canadá y la representación que la Generalitat tiene en Quebec. Explicó que puso a disposición de ambas partes «la experiencia que ha vivido Quebec por si podía servir para impulsar un diálogo democrático», aunque dijo que «esto solo puede funcionar cuando las dos partes tienen voluntad de participar». Sin decirlo, dio a entender que el Gobierno de Rajoy había rechazado la intermediación de las instituciones quebequesas, aunque Couillard puntualizó que «no tenemos que dar ninguna lección de democracia a un país amigo como España, del que aprendemos tantas cosas». Se limitó a reclamar que los problemas políticos «se afronten con diálogo y con respeto a las leyes constitucionales de cada Estado». En este punto, también lanzó un dardo a las instituciones catalanas: «No se trata de impulsar declaraciones unilaterales de independencia, sino de entablar diálogos de negociación dentro de un marco legal».

Urkullu recogió el guante y añadió que, «efectivamente, para que se produzca una mediación, las dos partes tienen que tener voluntad». Recordó que, «en el caso catalán, el Gobierno español se mostró desde el principio totalmente contrario a una labor de mediación fuera de quien fuera. Pero sería conveniente que el Gobierno español tomara en consideración la realidad de Quebec y de Canadá a la hora de encontrar una salida acordada a los conflictos».

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