Urkullu cree que puede haber nuevo estatus sin una reforma

M. V. SAN SEBASTIÁN.

Al igual que el PNV no muestra ninguna urgencia para plantear una reforma de la Constitución española, el lehendakari, Iñigo Urkullu, tampoco la considera necesaria para que Euskadi pueda avanzar en su autogobierno y dotarse de un nuevo estatus político. El modelo de Estado «plurinacional» y la «bilateralidad» que propugna el lehendakari tienen, a su juicio, cabida en la actual Constitución en virtud de la disposición adicional primera que reconoce los derechos históricos de los territorios forales, por lo que no sería imprescindible esperar a que se reformara la Carta Magna para que el nuevo estatus de Euskadi pudiera encontrar un nuevo encaje político.

La apuesta de Urkullu apunta hacia un «Estado confederal» en el que las diferentes naciones (en concreto, Euskadi y Cataluña) alcanzarían un acuerdo de libre adhesión con el resto del Estado español, que se regiría a través de la «bilateralidad». Es decir, el Estado español no podría imponer nada al resto de los estados confederados, aunque todos ellos podrían acordar unas leyes comunes que se comprometerían a cumplir. En el caso vasco, esa confederación se sustentaría en los derechos históricos que ya recoge la actual Constitución, que a juicio del lehendakari permiten el «reconocimiento nacional de Euskadi», aunque Cataluña no cuenta con esa baza.

Urkullu preside un Gobierno de coalición entre PNV y PSE. Los socialistas vascos son partidarios de acompasar una reforma constitucional con la reforma estaturaria en Euskadi.

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