Urkullu confía en una salida intermedia que desactive el choque institucional

El presidente catalán, Carles Puigdemont, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, en una reunión en junio. / EFE
El presidente catalán, Carles Puigdemont, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, en una reunión en junio. / EFE

El lehendakari ve con buenos ojos una moratoria en la declaración de independencia que frene también la posibilidad de aplicar el artículo 155

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

Tensa espera en Ajuria Enea. Después de haber apurado los contactos a varias bandas para evitar el «choque de trenes» entre las instituciones catalanas y el Estado, al lehendakari solo le queda aguardar a la decisión que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, traslade esta tarde al Parlament. Iñigo Urkullu confía en que se acabe imponiendo la opción de una salida intermedia que evite la confrontación institucional y abra un periodo de distensión en el que pueda buscarse alguna solución dialogada, según apuntan fuentes de Lehendakaritza. El máximo dirigente del Gobierno Vasco no se ha pronunciado públicamente contra una posible declaración unilateral de independencia, pero su apelación a impulsar un «tiempo de reflexión» va en la línea de evitar medidas que puedan suponer un antes y un después, además de ahogar las posibilidades de diálogo. Parece claro que una declaración de independencia lo complicaría todo, al igual que la probable reacción del Gobierno central con la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que supondría una intervención parcial de la autonomía catalana.

En los últimos días, Urkullu ha mantenido contactos al más alto nivel tanto con Puigdemont como con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Ante ambos ha reclamado que se arbitren «cauces de diálogo» que frenen el choque institucional que se produciría con una declaración unilateral de independencia. Su pretensión no ha sido tanto mediar entre las dos partes como allanar el camino para que las instituciones catalanas y las del Estado puedan abrir una vía de comunicación de cara al futuro. En Lehendakaritza consideran improbable que el Gobierno central y la Generalitat no estén hablando en estos días decisivos, aunque sea de forma discreta (en público tanto Puigdemont como Rajoy aseguran no haber tenido contacto desde el 1-O), por lo que confían en que un periodo de distensión permitiría abordar ese diálogo institucional de una manera más natural.

Sin recomendaciones

Fuentes cercanas al lehendakari señalan que la mejor forma de ganar tiempo y evitar decisiones traumáticas en el pleno de hoy sería establecer una moratoria en la declaración de independencia que abriera un periodo de meses antes de dar nuevos pasos unilaterales. «Urkullu no le ha trasladado a Puigdemont ninguna recomendación sobre lo que tiene que hacer, pero esa posibilidad se está apuntando desde el propio PDeCAT y otros ámbitos del secesionismo catalán, por lo que parece obvio que el president la tiene sobre la mesa», aclaran en Lehendakaritza.

En cualquier caso, reconocen que «ahora solo queda esperar» a ver cuál es la decisión final de Puigdemont y, a partir de ella, ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Urkullu tiene claro que mantendrá su postura de promover una «solución dialogada» para Cataluña que, a su juicio, debería concluir con un referéndum legal y pactado. Una salida que también contempla como el desenlace más idóneo para el desarrollo del autogobierno vasco y la aprobación de un nuevo estatus.

En Lehendakaritza tampoco pasan por alto la fuerte presión que ejercen sobre la Generalitat los movimientos sociales que han dinamizado el proceso secesionista catalán, en especial la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural. Fuentes cercanas a Urkullu se remiten a un titular que el lehendakari dejó en una entrevista en este periódico en enero de 2016, cuando dijo que «me alarma que movimientos sociales sin responsabilidades condicionen Cataluña». El lehendakari considera que el excesivo peso político que han alcanzado la ANC y Omnium, que nunca se han presentado a unas elecciones para calibrar su respaldo democrático, puede ser contraproducente a la hora de buscar soluciones acordadas.

No asistirá al 12 de octubre

Por otro lado, Lehendakaritza confirmó ayer que Urkullu no asistirá este jueves a Madrid para presenciar el desfile militar del 12 de octubre, con motivo del Día de la Fiesta Nacional, al igual que tampoco lo hizo en años precedentes.

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