Urkullu pide «un tiempo de reflexión» en Cataluña para evitar la «fractura social»

Urkullu ha participado en el Forum de Europa en Bilbao. / Ignacio Pérez

El lehendakari, que reclama «autocrítica de todas las partes», califica de «totalmente desproporcionada» la actuación policial del 1-O

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIEL

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha reclamado esta mañana un "tiempo de reflexión" y una "autocrítica de todas las partes" sobre la situación que vive Cataluña tras la celebración de la consulta del 1-O para reducir "el riesgo de fractura social". Urkullu ha considerado que el Gobierno central "traspasó ayer todas las líneas rojas" con la violencia empleada por las fuerzas policiales para tratar de frenar el referéndum, aunque ha puntualizado también que la relación institucional entre su Ejecutivo y el de Mariano Rajoy "tiene que seguir manteniéndose". El lehendakari ha dicho sentir "perplejidad" ante una actuación policial que ha calificado de "totalmente desproporcionada".

Ante la posibilidad de que se produzca una declaración unilateral de independencia en Cataluña y la posterior suspensión de la autonomía por parte del Gobierno central, Urkullu ha pedido que ambas partes se den "un tiempo de reflexión" y hagan un análisis desde "la consciencia del riesgo de fractura social", "introspección" y "autocrítica a todas las partes", antes de adoptar medidas al respecto. También ha reclamado el reconocimiento nacional de Euskadi y Cataluña, y ha defendido un proceso de diálogo que culmine con la celebración de un referéndum legal y pactado.

El lehendakari ha abierto esta mañana su discurso en el Fórum Europa Nueva Economía, celebrado en un hotel de Bilbao, con una amplia reflexión sobre los acontecimientos que rodearon la celebración del referéndum independentista de Cataluña este domingo. Urkullu ha expresado su "profunda preocupación y tristeza" tras lo ocurrido ayer en Cataluña”, una situación a la que se ha llegado, a su juicio, por "la ausencia de diálogo político".

"La sociedad catalana no se merece esto", ha lamentado Urkullu, que ha opinado que "lo visto y vivido ayer no ha podido satisfacer a nadie". Ha manifestado su "incomprensión ante la dirección de la estrategia policial adoptada durante la jornada" del 1-O "y las consecuencias que la misma ha acarreado y me temo que acarreará en el futuro".

Tras denunciar las "muchas imágenes de violencia" que vio ayer por la televisión, el lehendakari ha querido enviar unas "primeras palabras de solidaridad con las personas heridas" en estas cargas policiales. Ha recalcaldo que "son personas que se habían acercado a los centros de votación de forma pacífica y se han encontrado, en muchas ocasiones, con una actuación policial totalmente desproporcionada en relación al objetivo que les convocaba".

A pesar de las escenas de "gran tensión" que acompañaron al 1-O, Urkullu ha subrayado "la actitud general de la sociedad catalana que, en su conjunto, ha sabido mantener el equilibrio y la serenidad. Me refiero tanto a quienes tomaron la decisión de votar como a quienes prefirieron no hacerlo", ha aclarado.

El lehendakari ha recordado que ha mantenido, "en todo momento, una posición de prudencia y respeto en relación con la vía y las decisiones que han adoptado la sociedad y las instituciones catalanas". También ha apuntado que lleva años defendiendo "el diálogo y la negociación política como la vía más adecuada para encontrar una solución". En ese sentido, ha afirmado que apunta al modelo escocés "como un referente para conjugar el principio de legalidad con el principio democrático".

Sin embargo, ha criticado que "tras los acontecimientos de estos últimos días, la manera de gestionar el conflicto suscitado ha desbordado algunos límites que no hubiéramos imaginado. Nos encontramos ante una cuestión de gran seriedad y responsabilidad". En ese contexto, ha asegurado que no va a "improvisar", por lo que se ha ceñido a los "tres principios que he mantenido en todo momento".

En primer lugar, ha señalado que "un conflicto político con alto arraigo social requiere una solución política negociada. Ni la imposición, ni la vía judicial y, mucho menos, la vía policial o penal son la solución". En segundo término, ha apuntado que "el conflicto sobre Cataluña debe ser trasladado de un marco de enfrentamiento y tensión a un marco de diálogo político e institucional. Es necesario llevarlo del callejón sin salida a la mesa de diálogo, con una auténtica voluntad de alcanzar acuerdos".

«La responsabilidad que nos corresponde es articular mecanismos consensuados para que los pueblos puedan expresar su voluntad sobre su futuro».

El lehendakari ha reiterado su idea de que «el modelo de Estado necesita una reformulación»

El tercer factor que ha destacado el lehendakari, como "reto fundamental", es que, "desde el punto de vista de la responsabilidad política", se debe "evitar cualquier forma de fractura social o política, ya sea interna o entre diferentes ámbitos territoriales o institucionales. Esta es la cuestión de mayor gravedad".

Mecanismos consensuados

En opinión del dirigente del PNV, "desde el punto de vista democrático, la responsabilidad que nos corresponde es anticipar soluciones, articular mecanismos consensuados para que las sociedades y los pueblos puedan expresar su voluntad sobre su futuro". Ha lamentado que el 1-O "hemos conocido situaciones nada edificantes desde un punto de vista democrático", lo que le ha llevado a la conclusión de que "la democracia, y la participación democrática, tienen todavía mucho margen de mejora". "Desde un punto de vista político –ha continuado- queda pendiente de resolver el nudo gordiano de la cuestión: cómo adecuar el principio de legalidad para que el principio democrático pueda expresarse en toda su dimensión".

Urkullu ha criticado que, en los siete últimos años, "los poderes del Estado no han ofrecido ninguna alternativa que permitiera reconducir la situación" catalana. "Ha faltado capacidad política para emprender un diálogo con voluntad de acuerdo. El diálogo era imprescindible antes y lo es, más, a partir de hoy".

El lehendakari ha reiterado su idea de que "el modelo de Estado necesita una reformulación" y ha advertido contra "la pretensión de diluir la realidad nacional de Euskadi y Cataluña en un modelo de Estado autonómico descentralizado, el ‘café para todos’, no ha dado resultado. Aplicar soluciones uniformes a realidades diferentes no funciona".

Para finalizar su reflexión sobre el conflicto catalán, Urkullu ha demandado "responsabilidad y respeto". A su juicio, "el punto de partida es reconocer la existencia de dos naciones que quieren decidir su futuro, en libertad y democracia, con garantías". Por ello, ha reclamado "iniciar un proceso de diálogo con voluntad política real para conciliar, democráticamente, las aspiraciones mayoritarias española, catalana y vasca". El lehendakari ha sido claro al afirmar que "la solución es un referéndum legal y pactado". "No sé dónde está el problema", ha añadido. En su opinión, "la solución exige aplicar el modelo ‘diálogo, negociación, acuerdo, ratificación’. Esta es la vía".

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