Urkullu aplaude que los soberanistas catalanes opten por las elecciones

Iñigo Urkullu, durante la conferencia que ofreció ayer en Montreal/Mikel Arrazola
Iñigo Urkullu, durante la conferencia que ofreció ayer en Montreal / Mikel Arrazola

El lehendakari afirma desde Quebec que unos comicios son el mejor modo hacer una lectura «realista» de la situación y reclama a la UE una ‘Directiva sobre Claridad’

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELMontreal Enviado especial

El primer día del viaje oficial del lehendakari a Quebec estuvo marcado por las noticias que llegaban desde Madrid y Bruselas en torno a la crisis catalana. Cuando en Montreal el reloj marcaba las ocho de la mañana, cinco horas menos que en Euskadi, llegó la noticia de que la Fiscalía General del Estado había presentado una querella por los delitos de rebelión y sedición contra el Govern y la Mesa del Parlamento catalán. Horas después, mientras el lehendakari celebraba la primera reunión de la jornada con el ministro de Inmigración de Quebec, saltó la sorpresa de que Carles Puigdemont y cinco de sus consejeros se habían desplazado hasta Bruselas para, presuntamente, pedir asilo político en Bélgica. La primera reacción de Urkullu fue reclamar «distensión» y «realismo» a todas las partes afectadas, al tiempo que confió en que finalmente todos los partidos concurran a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en Cataluña. Aunque reconoció que esa convocatoria electoral, forzada por el presidente del Gobierno tras aplicar un artículo 155 que el lehendakari rechaza «absolutamente», tampoco es «la situación deseada, ni mucho menos».

En una primera valoración de urgencia ante los medios de comunicación desplazados a Montreal, Urkullu señaló que «es bueno» que todas las formaciones políticas «que lo decidan libremente» puedan concurrir al 21-D. Aseguró que cualquier cita electoral permite conocer «la representación que los ciudadanos asignan a cada partido para trabajar en el ámbito institucional», por lo que no deslegitimó la convocatoria electoral por haberse producido a través del artículo 155, sobre todo tras conocer que tanto PDeCAT como ERC han mostrado su disposición a participar.

La agenda de hoy

10.30
Iñigo Urkullu y Arantxa Tapia mantendrán un encuentro con el primer ministro de Quebec, Philippe Couillard.
13.30
El lehendakari visita el Parlamento de Quebec.
15.30
La consejera Tapia se reúne con la ministra de Economía, Innovación y Ciencia, Dominique Anglade.

Respecto a las querellas de la Fiscalía contra el Govern, el lehendakari advirtió que «la judicialización de la política no resuelve los problemas políticos de fondo, que requieren de soluciones dialogadas y acordadas». En cualquier caso, lamentó que se necesita distensión y este tipo de acciones judiciales «no ayudan en absoluto». El lehendakari, sin embargo, optó por no valorar la noticia del desplazamiento de Puigdemont y cinco consejeros de la Generalitat a Bruselas. «Aún es pronto y no me atrevo a decir nada sobre eso», justificó.

Canadá como «referente»

El líder del Gobierno Vasco, que está llevando a cabo un viaje oficial por la provincia canadiense de Quebec hasta el viernes, realizó estas declaraciones en el Centro para la Prevención de la Radicalización de Montreal. Posteriormente, se desplazó a un hotel de la principal ciudad de Quebec para ofrecer una conferencia, invitado por el Consejo de Relaciones Internacionales de Montreal. Ante un público experto en resolución de conflictos internacionales, Urkullu volvió a ser cuestionado por Cataluña. Y puso sobre la mesa algunas reflexiones adicionales.

Colaboración con Quebec para prevenir el terrorismo yihadista

El lehendakari afrontó ayer en Montreal la jornada más cargada en los cinco días que pasará en Canadá. La primera visita del día fue al Centro para la Prevención de la Radicalización de la Violencia, un organismo no gubernamental que trata de evitar la extensión de fenómenos violentos en la sociedad canadiense. En este encuentro, Urkullu anunció que Euskadi y Quebec compartirán a partir de ahora «experiencias en materia de integración e inclusión social». Abogó por promover una cultura y una educación para la convivencia basada en el respeto a los derechos humanos. Explicó también que esa es la tesis con la que trabaja el Gobierno Vasco para desarrollar una respuesta socio-educativa de prevención de la radicalización para prevenir fenómenos como el terrorismo yihadista.

El dirigente jeltzale aclaró que él es nacionalista y que, como miembro del PNV, podría definirse como «independentista», aunque puntualizó que, «122 años después de que se fundara mi partido, la evolución de la sociedad nos debe llevar a un principio de realismo». Señaló que él mira siempre a la Unión Europea y que, «como nacionalista, pienso en cómo puedo encontrar un encaje amable de mi idea de nación en la UE actual». En ese sentido, se mostró partidario de «ejercer el derecho de libre determinación de una manera legal y pactada, con garantías», momento en el que aprovechó su presencia en Montreal para reivindicar el «referente» de la Ley de Claridad canadiense.

Al hilo de esa Ley de Claridad, Urkullu mostró su «convicción» de que, «más tarde o más temprano, la UE deberá abordar una ‘Directiva sobre Claridad’ para dar respuesta a las aspiraciones de las diversas naciones que la integran». El lehendakari también trasladó esa necesidad de «realismo» a las instituciones del Estado español, ya que, a su juicio, «el modelo de Estado quebró hace mucho tiempo», aunque los diferentes gobiernos centrales no han abordado aún «el reconocimiento de la existencia de realidades nacionales diferentes» y que forman parte de «un Estado plurinacional». Los asistentes a la conferencia rompieron en un aplauso al finalizar la intervención de Urkullu y se mostraron mayoritariamente a favor de la «vía vasca» esbozada por el lehendakari.

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