Urkullu advierte a «nacionalistas vascos y españoles» que deberán ceder para pactar el nuevo estatus

Iñigo Urkullu. / EFE
Iñigo Urkullu. / EFE

El lehendakari urge a los grupos parlamentarios a acordar un texto articulado en 2018 para aprovechar la ausencia de citas electorales

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

El lehendakari ve 2018 como un año clave para perfilar el nuevo estatus político para Euskadi, por lo que ayer animó a los grupos parlamentarios a ser capaces de acordar un texto articulado antes de que acabe el año, aprovechando que no se celebrarán elecciones en Euskadi. Iñigo Urkullu considera que este factor, que se romperá en 2019 con las elecciones municipales y forales de mayo, puede ser determinante para que los partidos debatan con mayor «libertad» al no estar condicionados por urgencias electorales. Eso sí, también lanzó una advertencia al señalar que, para llegar a un «acuerdo entre diferentes», será necesario que todas las formaciones «dejen cosas de lado». «Los nacionalistas vascos y los nacionalistas españoles, aunque ellos no se reconozcan a sí mismos así», añadió en un tono bastante más contundente del que suele utilizar en sus intervenciones públicas.

En una entrevista en Euskadi Irratia, Urkullu señaló que «espera» que 2018 sea el año en el que la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco consiga un texto articulado y remarcó que no tiene «miedo al derecho a decidir si es consensuado, que es lo que defiende mi partido, el PNV». Tal y como adelantó este periódico hace dos semanas, el lehendakari tiene el calendario de 2018 marcado en rojo porque considera que «debería» ser el año para obtener un texto articulado para el nuevo estatus porque «no hay elecciones» convocadas y esto hace que «los partidos puedan hablar con libertad».

Urkullu señaló que si el objetivo es «llegar a un acuerdo» y la prioridad del pueblo vasco es «superar la carga que ha vivido durante décadas» (en referencia a la violencia) y alcanzar la convivencia, se debe producir un «acuerdo entre formaciones con ideologías diferentes». Esto supone, a su juicio, que todos los partidos «tendrán que dejar cosas de lado». Fue en ese momento cuando aclaró: «No sólo los nacionalistas vascos, sino también los que son nacionalistas españoles, aunque ellos no se reconozcan a sí mismos así».

Llama a no tener miedo al derecho a decidir si se articula de una forma «consensuada»

Los grupos parlamentarios tienen hasta el día 31 para presentar los documentos con sus propuestas para el nuevo estatus, que pondrán en común en la próxima reunión de la ponencia de autogobierno, que está prevista para el 7 de febrero. Ese día los grupos determinarán cómo se redactan unas bases y principios para el nuevo estatus que, una vez elaborados, derivarán en una probable encomienda a un grupo de expertos ajeno a los partidos para que redacte un borrador de nuevo estatus. En principio, esos expertos contarían con alrededor de ocho meses para entregar el borrador a la ponencia.

El PNV confía en que en el primer trimestre de este año puedan estar listas las bases y principios del nuevo estatus, de tal forma que los ocho meses de los que dispondrían los expertos no vayan más allá de 2018. De cualquier forma, los plazos difícilmente bajarían de noviembre o diciembre, por lo que los partidos deberían darse mucha prisa para consensuar un texto articulado antes de final de año. El riesgo que entraña cualquier demora es que los meses previos a las elecciones de mayo de 2019 la contienda política volverá a acalorarse y complicará cualquier acuerdo entre diferentes sensibilidades.

Tensión con Alonso

Urkullu fue preguntado en la entrevista radiofónica por los últimos pronunciamientos del presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, que reclama al lehendakari que no lleve a Euskadi hacia el «lío de la autodeterminación», sobre todo tras su propuesta de que la UE establezca una 'directiva de Claridad' que permita que «naciones sin estado» como Euskadi y Cataluña puedan realizar consultas. Urkullu lamentó que se lancen esos «avisos», aunque aseguró que no les da mucha importancia porque el debate debe producirse en el seno de la ponencia del Parlamento.

Alfonso Alonso, por su parte, consideró que la iniciativa que el lehendakari trasladó el miércoles a 25 embajadores europeos «para ejercer el derecho de autodeterminación» a través de una consulta «no tiene ninguna viabilidad». En una entrevista en Radio Euskadi, Alonso señaló que «la directiva europea que Urkullu llama de Claridad busca que se permita ejercer ese derecho de autodeterminación en distintas regiones de Europa», algo que, a su juicio, «no tiene ninguna viabilidad jurídica ni política». «Sería reconocer el derecho de secesión a distintas partes de la UE y eso no tiene camino en Europa», añadió.

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