Sortu designa a Díez Usabiaga para elaborar directrices estratégicas

Aranburu, Díez Usabiaga y Etxaide, en la asamblea de LAB./MICHELENA
Aranburu, Díez Usabiaga y Etxaide, en la asamblea de LAB. / MICHELENA

El exsecretario general de LAB, excarcelado hace dos meses, busca un equipo de colaboradores para su nueva función en la formación abertzale

JORGE SAINZSAN SEBASTIÁN.

La salida de prisión de Rafa Díez Usabiaga ha pasado muy desapercibida. No llevaba ni diez horas en libertad cuando se produjo el grave atentado yihadista en Barcelona, el pasado 17 de agosto. A partir de ahí, los focos apuntaron a Cataluña, donde siguen fijados casi dos meses después, ahora por el proceso secesionista. Hombre poco dado al protagonismo, el exsecretario general de LAB seguro que habrá agradecido la tranquilidad. Primero, para desconectar con su familia, algo que hizo durante buena parte del mes de septiembre en una zona de montaña. Y luego para poder centrarse en el análisis estratégico político, un asunto que le apasiona.

También casi de tapadillo fue nombrado el pasado día 23 de septiembre, en la conferencia política de Sortu en Pamplona, responsable del área de Orientación Estratégica. Una designación que no se hizo pública, aunque supone su entrada en el Consejo Nacional y un puesto importante desde el punto de vista táctico, ya que se encargará de elaborar directrices políticas que puedan servir al partido para articular su discurso. Su presencia en aquel cónclave también fue de perfil bajo, acompañado de su hijo Naike Díez, uno de los portavoces de la asociación de familiares de presos, Etxerat. Días después, en la asamblea nacional de delegados, LAB le tributó un sentido homenaje en su reencuentro.

El cargo de responsable de Orientación Estratégica de Sortu es una función de gestión interna adecuada a los deseos del sindicalista, que prefería una labor discreta antes que ocupar un puesto principal, al que podría haber accedido si hubiera querido, ya que los dirigentes de Sortu le tantearon para ello. No obstante, finalmente ocupará un cargo sin proyección pública pero con contenido, al que se dedicará en exclusiva y para el que debe nombrar un equipo de colaboradores.

Los cinco de Bateragune vuelven a reencontrarse en la dirección del partido

Su salida de prisión, el día de los atentados de Barcelona, ha estado marcada por la discreción

Para poder materializar su fichaje, Sortu ha echado mano de una disposición interna en sus estatuto que le permitía ampliar su Consejo Nacional para casos excepcionales, como ha sido el del veterano sindicalista nacido en Lasarte-Oria hace 61 años.

Díez Usabiaga fue junto al excoordinador de ELA José Elorrieta uno de los muñidores del pacto de Lizarra en 1998, al calor de la tregua de ETA. Allí dieron por agotado el marco autonómico y llamaron a la unidad de acción del nacionalismo vasco. Casi veinte años después, al salir de la cárcel, el exlíder de LAB retomó aquel discurso, actualizado ahora a la situación catalana.

Casualidad o coincidencia, sus proclamas a favor de la unidad de acción soberanista están siendo seguidas por la entente EH Bildu, que tras el referéndum del 1-O en Cataluña hizo un llamamiento a los partidos vascos favorables al derecho a decidir a pactar una hoja de ruta para «decidir el destino de Euskal Herria». Una estrategia todavía abierta a la espera de que se aclare el futuro de los catalanes, pero que la coalición abertzale está dispuesta a llevar adelante para reproducir aquí la efervescencia catalana.

De hecho, el objetivo de la entente de Sortu, EA, Aralar, Alternatiba e independientes es impulsar esa vía soberanista de la mano de los sindicatos ELA y LAB, y tratar de atraer al PNV y a Elkarrekin Podemos, que suman mayoría en el Parlamento Vasco.

Elemento cohesionador

La figura de Rafa Díez Usabiaga, que ha cumplido íntegra una condena de seis años y medio de presión, también tiene una gran legitimidad interna, por su trayectoria, y puede ser elemento cohesionador también en el camino para intentar lograr la salida de los presos de ETA. Aunque siempre se ha destacado el papel de dirigentes como Arnaldo Otegi o Rufi Etxeberrria, no son pocos en el ámbito independentista quienes señalan que Díez Usabiaga fue una de las principales mentes pensantes del giro estratégico materializado en 2009 para abrazar las vías exclusivamente políticas y que derivó en el final definitivo de la violencia de ETA dos años después. Ya durante el fallido proceso de 2006 dijo aquello de que «con bombas no hay proceso», en alusión al atentado de la T-4.

Ello no le sirvió para esquivar la cárcel y fue condenado por el caso Bateragune (reconstrucción de la entonces ilegalizada Batasuna) junto a Arnaldo Otegi, Arkaitz Rodriguez, Sonia Jacinto y Miren Zabaleta.

Todos ellos, arrestados en octubre de 2009, se reunieron el pasado 17 de agosto por vez primera en libertad desde entonces, con foto conjunta incluida a la salida del sindicalista de la prisión cántabra de El Dueso. Y tras el nombramiento de Díaz Usabiaga, todos ellos integran la dirección de la formación de la izquierda abertzale, dirigida hoy por Rodriguez.

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