Sortu confía en aligerar de inicio la situación de los presos con delitos menos graves

Arnaldo Otegi junto a Arkaitz Rodríguez.
Arnaldo Otegi junto a Arkaitz Rodríguez. / MICHELENA

La izquierda abertzale asume que las mejoras para los reclusos de ETA serían «progresivas». Pretende situar el debate jurídico y social sobre la política penitenciaria en la dialéctica del nuevo tiempo sin violencia

JORGE SAINZSAN SEBASTIÁN.

La muerte hace una semana del preso de ETA Kepa del Hoyo ha intensificado las demandas de Sortu en favor de otra política penitenciaria. La formación de la izquierda abertzale se ha volcado para apoyar a la familia del recluso, fallecido de un infarto en la cárcel de Badajoz. Una muerte que ha cogido al colectivo de internos, EPPK en sus siglas en euskera, en pleno giro para explorar en el nuevo curso político todas las potencialidades de la ley para mejorar su situación. Un camino complicado en el que la izquierda abertzale asume que las mejoras para los presos no serán «de la noche a la mañana» sino «progresivas», según fuentes conocedoras de los entresijos de las cárceles. En este sentido, el mundo de Sortu confía en que la situación de los internos empiece a aligerarse comenzando con los encarcelados por delitos menos graves (sin condena por asesinato) y quienes ya han cumplido más de las tres cuartas partes de la pena. Sus situaciones judiciales son las menos complejas y las que más opciones ofrecen para lograr salidas.

Nadie quiere poner fechas, sobre todo para no pillarse los dedos, pero la izquierda abertzale va a pelear por que a corto y medio plazo, en un periodo de tiempo razonable, pueda producirse una mejora apreciable de la situación de los presos, que debería estar acompañada de acercamientos a cárceles vascas y puesta en libertad de los enfermos. Los encarcelados trabajan este verano en la elaboración de los dossieres personales que presentarán a partir de septiembre para que se revise su situación y se les permita acceder a beneficios penitenciarios. En este sentido, y dentro de su objetivo de «vaciar todas las cárceles en el menor tiempo posible», en la izquierda abertzale son conscientes de que a la hora de trabajar con estos dossieres «no es lo mismo quien tiene cinco años de condena que quien tiene 25».

De momento, los presos han flexibilizado sus demandas al aceptar ahora acercamientos aunque fueran parciales, en un radio de unos 250 kilómetros, como propuso el lehendakari, Iñigo Urkullu, al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La izquierda independentista aspira, no obstante, a que sean traídos a Euskadi para que pueda haber opciones realistas de planes de excarcelación que incluyan búsqueda de trabajo y otras medidas para la resocialización y la obtención de más beneficios penitenciarios. «En Soria o Burgos nadie les va a contratar. Para llegar a eso deben estar en Euskal Herria», explican las fuentes consultadas.

Transferencia de Prisiones

En este sentido, desde el espectro abertzale creen que la transferencia de Prisiones a Euskadi es clave para mejorar la situación de los presos si logran ser acercados. El coordinador de EH Bildu, Arnaldo Otegi, y el Gobierno Vasco ven con buenos ojos que el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, haya abierto la puerta a transferir esa competencia. Menos les gustó que lo fiara a largo plazo. Con esa transferencia, se abriría la opción de jueces de vigilancia penitenciaria territoriales, como en Cataluña, que entienden serán más flexibles que los actuales de la Audiencia Nacional. Esta asunción de competencias por la administración vasca, no obstante, no impediría que siga siendo el Estado quien tenga la sarten por el mango a la hora de decidir si continúa aplicando la dispersión.

Las situaciones judiciales de quienes tienen menos condena ofrecen más opciones para mejorar EXPLORACIÓN DE LA LEGALIDAD

Los dirigentes de Sortu se han volcado con la familia del preso fallecido y han intensificado sus demandas KEPA DEL HOYO

Ante ello, Sortu apuesta por la presión política y social al Gobierno central a través de la sociedad vasca para que en Madrid vean que, seis años después del cese definitivo de ETA, la política penitenciaria debe «adecuarse al nuevo tiempo». La presión social puede servir para abrir una «grieta» en la legislación de «excepción», instaurada en 2003 por el Gobierno de José María Aznar en un momento de gran actividad de ETA para endurecer las condiciones de los penados. Esta ley orgánica es el gran obstáculo, sobre todo para los miembros de la banda con largas condenas por delitos de sangre, para poder flexibilizar su situación. Sortu quiere situar el debate legislativo sobre presos en la «dialéctica del nuevo tiempo» y crear un clima político, institucional, social y jurídico que fuerce al Ejecutivo del PP a modificar sus posturas. Desde la izquierda abertzale insisten en que, sin los atentados de ETA sobre el tablero, debe aplicarse al colectivo EPPK la legislación ordinaria. Si así fuera, consideran que la situación del 60% de los 327 integrantes del grupo estaría ya muy encaminada, aligerando significativamente el problema.

Referencia «interna»

En este sentido, los líderes de Sortu, desde el portavoz Arkaitz Rodríguez al coordinador de EH Bildu, Arnaldo Otegi, están insistiendo en la necesidad de acuerdos políticos, sindicales, sociales y institucionales para alumbrar una hoja de ruta por los presos. Otegi fue más allá y propuso una mesa discreta de partidos, incluso fuera del Parlamento, y sin esperar al PP.

El mundo de Sortu se está volcando este verano en la defensa de los reclusos. Tras sus marchas reivindicativas de julio, el partido ha tomado las riendas de los actos en apoyo al preso Del Hoyo. También en el respaldo a su familia. El dirigente de Sortu Rufi Etxeberria y el parlamentario de EH Bildu Julen Arzuaga se desplazaron personalmente a Badajoz para el traslado del cadáver. Les acompañó Antton López Ruiz, 'Kubati', responsable de Sortu en el área de presos y cuyo nombramiento es criticado por el resto de partidos y las víctimas del terrorismo por haber participado en el asesinato de la exdirigente de ETA 'Yoyes' en 1986. No obstante, en la izquierda abertzale defienden su designación, sobre todo al haberse convertido en un «referente» interno en las cárceles para metabolizar el cambio de estrategia, señalan fuentes independentistas.

En las prisiones se afronta también con expectación el final de este año en el que ETA concluirá su debate, que se prevé culmine con su desaparición o disolución, a la espera del término que empleen. El ministro del Interior y distintos dirigentes del PP insisten en que si ETA se disuelve se abriría la puerta a cambios en política penitenciaria. Ni los presos ni Sortu terminan de creerse estas palabras, pero tienen clara, en cualquier caso, la necesidad de seguir dando pasos en esa meta de vaciar las cárceles.

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