La sombra de la crisis con los obispos vascos

Desde mayo de 2002 no se había producido un encontronazo entre el Gobierno y la Iglesia. En aquella ocasión fue más cruento y vino motivado por la publicación de la carta pastoral 'Preparar la paz', firmada por los obispos de San Sebastián, Bilbao y Vitoria, en la que advertían de las «consecuencias sombrías» que podría acarrear la ilegalización de la izquierda abertzale. El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, llamó a consultas al embajador ante la Santa Sede, Carlos Abella, que transmitió la queja a la Secretaría de Estado, y convocó al nuncio, entonces Manuel Monteiro de Castro. La Conferencia Episcopal se distanció del documento, y Roma, aunque apreció «claros aspectos de inoportunidad», no llegó a intervenir. Lo que sí se fracturó fue la confianza entre unos y otros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos