«Me siento afortunado por poder pisar la Parte Vieja sin miedo»

Borja Sémper, Alfonso Alonso, Juan Ignacio Zoido, Javier De Andrés, David Martínez y Álex Sáenz, anoche en la Parte Vieja donostiarra. / USOZ
Borja Sémper, Alfonso Alonso, Juan Ignacio Zoido, Javier De Andrés, David Martínez y Álex Sáenz, anoche en la Parte Vieja donostiarra. / USOZ

Juan Ignacio Zoido se convierte en el primer ministro de Interior en años en pasear en libertad por el centro de San Sebastián

AINHOA MUÑOZ SAN SEBASTIÁN

«Recuerdo la última vez que pisé la Parte Vieja de San Sebastián. Sería el año 90 o 91, en mi etapa de magistrado. Y me sentía extraño. Incómodo. Cuando hablaba, en castellano y con acento andaluz, había a quien le cambiaba el semblante. Y, al final, me terminaba yendo. Eso hoy es impensable». Juan Ignacio Zoido visitó ayer San Sebastián y aprovechó su estancia para adentrarse en el corazón de la Parte Vieja donostiarra. Una estampa inusual -y casi inédita- al ser el primer ministro de Interior que pasea en libertad desde hace décadas por estas calles.

El temor a la amenaza de ETA, recordaba ayer Zoido, se disipó con el cese definitivo de la organización terrorista hace ya más de seis años. «Antes el ambiente era irrespirable, y que yo hoy esté aquí es consecuencia de la normalidad, de haber dado pasos en la convivencia», insistía el responsable de Interior antes de comenzar a cenar en Euskal Billera. Kokotxas, merluza en salsa verde, chuleta y pastelitos de postre fue el menú que degustó en su primera visita a una sociedad gastronómica vasca. «Aunque no hay tanta diferencia con Sevilla», bromeaba. «Da igual que lo llames 'pintxo' o 'tapa'. A San Sebastián y Sevilla nos une saber compartir, y convivir, en la barra de un bar», manifestaba.

Acompañado por el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, el portavoz parlamentario y líder de la formación en Gipuzkoa, Borja Sémper, y el delegado del Gobierno central en Euskadi, Javier de Andrés, Juan Ignacio Zoido paseó por el Boulevard donostiarra -«donde se quemaban muchos autobuses», le explicaba Sémper-, se adentró en lo Viejo por la calle Mayor y contempló con admiración la iglesia de Santa María. «Esa es la 31 de agosto. La única calle que se mantuvo en pie cuando quemaron hace más de doscientos años la ciudad», continuaba con su explicación el presidente del PP de Gipuzkoa.

«Esto es consecuencia de la normalidad, de haber dado pasos en la convivencia»

Homenaje hoy a Ordóñez

Y entonces, Juan Ignacio Zoido no pudo más que recordar a su compañero Gregorio Ordóñez, asesinado de un tiro en la nuca por un encapuchado de ETA en esa misma calle mientras disfrutaba de un almuerzo en La Cepa. «Hace 23 años Gregorio fue asesinado en un bar, en uno como en el que puedo estar yo ahora. En su día nadie hizo nada. Pero hoy, afortunadamente, eso no pasaría», insistía. Precisamente, Zoido ha acudido este sábado al homenaje que, como cada año, se ha realizado en el cementerio de Polloe para honrar la memoria del edil del PP asesinado.

El ministro de Interior también exprimió su tiempo para tomar un aperitivo en la Espiga y el bar Antonio antes de encaminarse hacia las calles de la Parte Vieja. Por el camino, no podía olvidarse de todos aquellos que fueron asesinados. «Todos los atentados dejan huella, pero hubo tres que me marcaron mucho: Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco y Alberto Jiménez Becerril», comentaba. Por eso, insistía en la necesidad de que los jóvenes «no deben permitir que retrocedamos» en el tiempo. «Ese es el logro de una generación comprometida con la convivencia». Porque él, un ministro de Interior sin la atadura de una amenaza etarra constante, es consciente de lo «afortunado» que es por poder pisar hoy la Parte Vieja «sin miedo».

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