Ni con 14 reuniones fue posible

Las diferentes corrientes que integran Podemos Euskadi intentaron sin éxito limar asperezas y pactar una única candidatura de consenso

E. LÓPEZ

No pudo ser. Ni con 14 reuniones fue posible. No hubo candidatura unitaria. Tras un mes de idas y venidas, encuentros y desencuentros, los contactos para pactar una única lista de consenso y mayoritaria que aunara las sensibilidades de las distintas corrientes que conviven en el seno de Podemos Euskadi quedaron en agua de borrajas.

Lander Martínez, el candidato del sector oficial, estuvo a punto de culminar hace quince días un acuerdo con una parte de la corriente ‘pablista’, la de Bizkaia, liderada por Juan Luis Uria -parlamentario y candidato de los críticos a lehendakari el año pasado en unas primarias que perdió frente a Pili Zabala-, para así reforzar su candidatura de cara a estas primarias de diciembre y dotar de estabilidad a la formación que no atraviesa por su mejor momento, tal y como se desprende de los últimas sondeos. Pero no solo la fuga de votos, también la baja médica de Zabala produce inquietud a la militancia de un partido en el que la paz no termina de cuajar. Se encuentra ausente desde septiembre. El partido no ha querido desvelar detalles ya que se trata de una cuestión privada, y simplemente reconoce que está de baja por enfermedad.

Las desavenencias entre los llamados sector oficial y los ‘pablistas’ vienen de muy atrás. Comenzaron tras la victoria de Nagua Alba como secretaria general en las primarias de febrero del año pasado. Entonces, las corrientes críticas con la nueva dirección desataron desde el primer día una guerra que se fue recrudeciendo según pasaban las semanas. La desconfianza hacia la nueva cúpula llevó entonces a Kaliangora -la candidatura guipuzcoana afín al exlíder Roberto Uriarte y encabezada por Pilar Garrido- y a Zurekin Ahal Dugu -bloque de la izquierda anticapitalista con Neskutz Rodríguez como número uno- a exigir a Madrid una auditoría «seria y externa» de los resultados de dichas primarias. Los ecos de la crisis llegaron hasta Madrid. Y la dirección estatal dio por bueno el proceso electoral que dio como vencedora a Nagua Alba, al tiempo que avaló al nuevo consejo ciudadano. Sin embargo, la desconfianza siguió siendo la tónica habitual. Hasta hoy.

Un enfrentamiento que ha llevado a las diferentes corrientes a continuos cruces de acusaciones, y que han hecho levantar la voz a Juan Luis Uria. El médico bilbaíno aseguró a este periódico que en este momento tan convulso es imprescindible la estabilidad, y dejar aparcados los enfrentamientos entre las distintas ‘familias’. «Nada menos que 14 reuniones para nada. Lo más triste es que solo hay una evidencia: que si seguimos así hundiremos el partido. Ya no ilusionamos a la gente. Lo contrario. Nacimos para hacer muchas cosas, para cambiarlas. Pero así es imposible. Tenemos que tratar de limar asperezas entre nosotros», confesó. Y su decisión es irrevocable: No integrar ninguna lista y votar a quien considere el mejor.

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