Una relación «impecable» que terminó en divorcio

El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, en una de las reuniones que mantuvieron en La Moncloa./REUTERS
El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, en una de las reuniones que mantuvieron en La Moncloa. / REUTERS

Ortuzar ensalza el «talante» de Rajoy con el PNV y el lehendakari se despide de él con afecto, aunque su presidencia acabó de forma abrupta tras el 'sí' a la censura

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Hace apenas diez días, la relación entre Andoni Ortuzar y Mariano Rajoy atravesaba su momento más dulce después de que los jeltzales aprobaran los segundos Presupuestos del PP en esta legislatura, lo que proporcionaba a los populares el oxígeno necesario para agotar su mandato. El líder del EBB no tenía inconveniente en reconocer su sintonía personal con el presidente del Gobierno y éste transmitía a los más cercanos que el PNV era un partido «serio» con el que se podía llegar a acuerdos. Entonces saltó la sentencia del caso Gürtel y provocó un terremoto en la política madrileña que acabó con las cuatro décadas de carrera política de Rajoy en apenas una semana. El viraje del PNV al respaldar el 'sí' a la moción de censura presentada por Pedro Sánchez provocó un divorcio entre jeltzales y populares a los pocos días de la aprobación de los Presupuestos, aunque fuentes del EBB se muestran convencidas de que Rajoy «entendió» la decisión del PNV y las circunstancias que la rodearon, razón por la cual el expresidente no ha realizado «ningún reproche» ni público ni privado al líder del EBB o al lehendakari, Iñigo Urkullu. El divorcio, pues, podría terminar siendo amistoso.

«Cuando todo esto pase, Ortuzar y Rajoy quedarán un día para comer y la sobremesa será larga y divertida», augura una persona que conoce de primera mano la estrecha relación que ambos dirigentes han tejido en los últimos meses. Una sintonía cultivada sobre todo a través de llamadas telefónicas, pero también con alguna reunión personal que no llegó a hacerse pública. «La discreción de Andoni es una de las características que más valora Rajoy», destacan en Sabin Etxea, donde recuerdan el «hilo directo» que el líder del EBB y el presidente del Gobierno establecieron para buscar una salida a la crisis catalana. Se podría decir incluso que Ortuzar fue el principal interlocutor del Gobierno con partidos soberanistas como el PDeCAT y ERC, con los que las conexiones del PP estaban maltrechas desde el referéndum prohibido del 1 de octubre y todo lo que desencadenó.

Ortuzar dedicó ayer una cariñosa despedida a Rajoy tras verle por televisión «anunciando su retirada emocionado». En una entrada en la red social Twitter, el presidente del EBB valoró el «impecable talante» del expresidente y le deseó «lo mejor en su nueva vida». «Más allá de la política y sus vaivenes, de nuestros acuerdos y discrepancias, valoro en él a la persona y su talante, que conmigo ha sido siempre impecable», indicó Ortuzar. «Le deseo lo mejor en su nueva vida, en la que espero reencontrarnos», concluía.

Fuentes cercanas a Ortuzar aseguran que lo ocurrido en la última semana no ha roto la «confianza personal» VEINTE AÑOS DE RELACIÓN

El expresidente no ha trasladado «ningún reproche» ni al líder del EBB ni al lehendakari MENSAJES DE MÓVIL

«Cuando todo esto pase, Ortuzar y Rajoy quedarán para comer y la sobremesa será larga», vaticinan FUENTES DEL EBB

Fuentes cercanas a Ortuzar aseguran que su deseo de reencontrarse con Rajoy no es una frase hecha, sino que ambos dirigentes buscarán un hueco en el futuro para reunirse y hablar con serenidad de los acontecimientos que han precipitado la caída del líder popular. El pasado jueves, después de varios días informando a Rajoy de las reflexiones que estaba realizando el EBB en torno a la moción de censura, Ortuzar comunicó al expresidente que el grupo jeltzale votaría que sí a la iniciativa de Sánchez. Le expuso los motivos: la sentencia sobre Gürtel y la retirada del apoyo parlamentario de Ciudadanos no dejaban otra opción al PNV, que en todo momento le ofreció la salida de una posible dimisión, algo que Rajoy rechazó. «La respuesta de Rajoy, que en esos momentos comía con su equipo más cercano en el restaurante de Madrid en el que luego se quedó toda la tarde, fue de respeto y comprensión», aseguran fuentes del EBB. «Desde luego, no hubo ni un ápice de rencor y mucho menos reproches de traición», añaden.

Esta es una versión similar a la que ofreció este lunes el lehendakari, Iñigo Urkullu, al asegurar que Rajoy no le hizo «ningún reproche, al contrario» cuando el viernes le envío un mensaje para despedirse y desearle «lo mejor» para el futuro. Fuentes de Lehendakaritza señalaron que Urkullu optó ayer por no enviar un nuevo mensaje a Rajoy, aunque es probable que lo haga cuando se consume su salida de la presidencia del PP.

Escasos frutos

La sintonía personal entre Urkullu y Rajoy no ha sido tan fluida como la que el expresidente cultivó con Ortuzar -«en ese caso pesó mucho que ambos tienen un carácter parecido, muy campechano», afirman quienes les conocen-, aunque el lehendakari siempre ha enmarcado su relación con el presidente del Gobierno dentro de la cortesía institucional. En cualquier caso, hay que reconocer que las dos legislaturas en las que han coincidido en el gobierno no se han caracterizado por los acuerdos, más bien al contrario. En la primera, porque la mayoría absoluta de Rajoy no le hizo muy proclive a los pactos con los gobiernos autonómicos y, en la segunda, los únicos acuerdos -como el del Cupo- han venido precedidos de una negociación presupuestaria con el PNV, que era imprescindible para darle una mayoría en el Congreso. Respecto a las transferencias pendientes, los mandatos de Rajoy se cierran sin un solo traspaso.

La relación entre Ortuzar y Rajoy, mientras, se remonta a hace más de 20 años, ya que se conocieron en 1996, cuando coincidieron en una comisión mixta sobre asuntos europeos que entonces mantenían los gobiernos central y vasco para preparar la entrada en la UE. Rajoy acababa de ser nombrado ministro de Administraciones Públicas en el primer Gobierno de Aznar, mientras que Ortuzar era secretario general de Acción Exterior del Gobierno Vasco, por aquel entonces encabezado por el lehendakari Ardanza. Desde aquellos años su relación ha tenido altibajos -«durante la mayoría absoluta nunca sonaba el teléfono», suele recordar Ortuzar-, pero siempre se mantuvo un hilo de sintonía. «Lo que ha pasado en la última semana no ha roto esa confianza personal porque Andoni ha sido leal con Rajoy en todo momento», sentencian en Sabin Etxea.

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