Expertos políticos relativizan la importancia de Twitter frente a los medios convencionales

Las opiniones de la ciudadanía son accesibles para todos aquellos que tienen redes sociales. Basta con un par de 'clicks'./
Las opiniones de la ciudadanía son accesibles para todos aquellos que tienen redes sociales. Basta con un par de 'clicks'.

Los expertos relativizan la importancia de Twitter frente a los medios de comunicación tradicionales

Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO

¿Saben cuál ha sido el último enfado de Donald Trump? El presidente estadounidense estuvo al borde de un ataque de nervios cuando descubrió, la semana pasada, que habían anulado su cuenta de Twitter. Fueron once minutos muy tensos de los que tuvo la culpa un empleado que dejaba la Casa Blanca y que, no se sabe si por error o venganza, desactivó el medio por el que el extravagante presidente se dirige a su país. ¿Son tan importantes las redes sociales para los políticos?

Cuentan que las redes sociales tuvieron un papel en la decisión de Carles Puigdemont de no convocar elecciones pese a que así lo había anunciado. O que Twitter jugó un papel importante en que la militancia socialista aupara a Pedro Sánchez en las primarias. Nadie duda de que el 'Brexit' o el propio fenómeno Trump no hubieran sido posibles sin las redes. Siempre es mejor que hablen los expertos, que coinciden en relativizar la influencia de los mensajes.

Las preguntas

1.
¿Hasta qué punto condicionan las redes sociales la acción de la política?
2.
¿El proceso de Cataluña ha servido para demostrar cosas que no sabíamos sobre redes como Twitter?
3.
¿Los tuiteros y quienes están detrás han descubierto que tienen en la mano una importante herramienta de intimidación?
4.
¿Cómo combinar la apertura del debate político con este condicionante tan importante que, además, cuenta con un alto componente de anonimato?
Pablo Simón | Politólogo y profesor de la Universidad Carlos III «Tres minutos en la tele valen más que 50 hashtag»

1. Las redes han comenzado a entrar en política cuando los medios de comunicación han comenzado a hacerles caso, incluso a desembarcar en ellas, con periodistas que escriben sus opiniones y difunden sus noticias. Todo ello ha provocado que los políticos estén más atentos e incluso que sobrevaloren lo que dicen. Es cierto que la reacción a lo que alguien dice se produce a tiempo real, pero también lo es que magnifican esas reacciones. El CIS alertaba que el 40% de los votantes del PSOE y del PP no tenían correo electrónico, por tanto lo que circula por internet no tiene tanta influencia como puede parecer. Esto es lo que nos dice la oferta, pero si atendemos a la demanda, lo cierto es que a todos nos gusta más escuchar a la gente que nos da la razón y en ese sentido las redes sociales, Twitter, tiene el efecto de cámara de eco. Seguimos a quienes tienen opiniones parecidas a las nuestras. No nos engañemos, ocurría lo mismo con los medios de comunicación convencionales... Se escoge el que más se ajusta a nuestros gustos y nuestra forma de ver las cosas.

«Twitter no es un termómetro de nada, tiene sesgos y, desde luego, no es mejor que una encuesta»

«Twitter no es un termómetro de nada, tiene sesgos y, desde luego, no es mejor que una encuesta» Pablo simón

2. Twitter no es un termómetro de nada, tiene sesgos y, desde luego, no es mejor que una encuesta. Pero es cierto que ha introducido nuevas dinámicas y no solo en Cataluña. Ocurrió con la elección de Trump o con el Brexit, con outsiders que quieren retomar espacio público. Las redes sociales han provocado la 'simetrización' entre aquel periodista de prestigio que expresa su opinión desde su columna, y el tuitero anónimo. Tiene un punto positivo permitir que las personas se expresen, pero no distingue entre unos y otros.

3.Todos somos humanos y hay un elemento fundamental: las redes responden en tiempo real. Inmediatamente sabes si la respuesta a lo que has escrito es positiva o negativa, no tienes que esperar a que se publique, a que te contesten. Y eso es gratificante. Pero también se posibilita que haya una movilización de gente organizada que te ataca y eso los partidos lo saben. Podemos resultó ser un maestro. Se puede generar acoso o incluso opinión a través de cuentas falsas que, al principio, eran fáciles de detectar pero que se van sofisticando. Por ejemplo para crear trending topic o generar presión. Lo que ocurre es que los políticos sobrevaloran las redes, a veces más que lo que dice un periodista. Y se equivocan, porque está demostrado que el impacto electoral de tres minutos en televisión es mucho mayor que cincuenta hashtag en Twitter. El impacto de los medios de comunicación tradicional es mucho mayor.

4.Todo este fenómeno ha venido para quedarse, no nos vamos a mover nunca en un espacio en el que las redes sociales no tengan nada que ver. Es más, lo que llamamos política aburrida va a tener menos espacio que ésta que llega al estado de ánimo. No se entendería cómo en Francia Emmanuel Macron ha podido fundar un nuevo partido y además ganar. O cómo un outsider como Donald Trump ha logrado llegar a la presidencia de Estados Unidos. Esto era inimaginable hace unos años.

Lorena Fernández | Directora de Identidad Digital «Entramos en contacto solo con ideas afines»

1.Las personas que nos movemos en redes sociales solemos pensar que cuentan con mayor impacto o repercusión de la que realmente gozan. Nos sumergimos en burbujas ideológicas, rodeándonos de contactos con ideas políticas afines y pensando que el resto de la sociedad está consumiendo la misma dieta informativa que nosotros. Se nos suele llenar la boca con términos como el de política 2.0, transparencia, conversación, debate... y no han dejado de ser espacios donde se remiten mensajes meditados y donde el único miedo de cara a la acción política es que esos mensajes se trasladen a los medios de comunicación convencionales sin contexto. Los jarros de agua fría llegan cuando los resultados de las elecciones en nada tienen que ver con lo que sucede en digital: partidos y clase política con muchos seguidores que luego no obtienen los mismos resultados a través de votos. Las redes lo que sí han aportado son varias características propias de la identidad digital: lo que se escribe queda guardado y te perseguirá en el futuro, lo que se escribe en caliente y se borra, sufrirá del efecto Streisand en el que a mayor censura, mayor repercusión y ahora tienes millones de ojos mirando lo que publicas y emitiendo su opinión sobre ello.

«En mi opinión, la apertura del debate político a través de las redes sociales es una quimera»

«En mi opinión, la apertura del debate político a través de las redes sociales es una quimera» Lorena Fernández

2.Para nada. El proceso de Cataluña lo que ha puesto de manifiesto es el efecto burbuja ideológica que tienen las redes sociales y cómo ese efecto deriva en radicalizar más nuestras posturas y enfrentarlas a las que no son similares. Los algoritmos nos empujan a algo que ya hacemos en analógico: relacionarnos y rodearnos de aquellas personas que piensan igual. El psicólogo Henri Tajfel hizo muchos experimentos en los que distribuía a personas que no se conocían previamente en grupos y se les daba un premio a repartir entre los miembros. Los resultados eran sorprendentes pues preferían quedarse con menos recompensa para su grupo siempre y cuando el contrario recibiera menos que ellos. Lo que sí ha sido interesante en el proceso de Cataluña es el uso de redes sociales por parte de la ciudadanía y el Govern para organizarse. Sobre todo en Twitter y Telegram, donde se montaron 'bots' (etiquetas) para informar de cómo y dónde tenían que ir a votar el 1 de octubre.

3.Twitter y el resto de redes sociales llevan tiempo sufriendo el «efecto de desinhibición online» donde el anonimato nos da alas e impunidad ante la exención de responsabilidad, aunque solo se trate de una ilusión puesto que toda publicación en internet es rastreable. Podemos dejar un mensaje con una barbaridad y huir, considerando estos espacios como virtuales (no reales) y dando por ello menos importancia a los mensajes y a cómo nos comportamos. Pero nuestra identidad digital es virtual por el espacio que ocupa, pero muy real, siendo ya un pieza más del puzzle completo.

4.En mi opinión, la apertura del debate político a través de las redes sociales es una quimera. No se están usando para eso, sino como un medio más donde dejar las mismas consignas que en el resto de espacios y medios. Las personas que trabajan en política jamás podrán hacer un debate a través de redes simplemente porque no están en una relación simétrica: son una única persona frente a muchas a las que es difícil dar respuesta.

Itziar García | Experta en Comunicación «La ciudadanía sigue confiando en los medios tradicionales»

1.Las redes se han generalizado entre la clase política; su uso ha crecido de manera exponencial, sobre todo, desde aquel 11 de marzo de 2004 y la convocatoria de las caceroladas delante de la sede del Partido Popular a través de los famosos mensajes en cadena. Podría decirse que son el germen de esta eclosión del empleo de redes. No obstante, la sofisticación y uso de las mismas en el caso de los políticos y partidos (no solamente ciudadanía), se ha ido puliendo en los últimos años con un fin estratégico desde el punto de vista de la comunicación política.

«No todo lo que leemos en redes tiene una base real»

«No todo lo que leemos en redes tiene una base real» Itziar garcía

2.El caso catalán no ha sido una excepción. Se han utilizado las redes para la movilización de cada una de las posiciones. Sin embargo, considero que la mayoría de las personas que siguen la política en redes son personas ideologizadas y movilizadas. Otra cosa muy diferente es la clase política, que ha utilizado la red para enzarzarse en la batalla que se podría dar, igualmente, en sede parlamentaria.

3.Respecto a los peligros para la ciudadanía, podríamos hablar de la llamada era de la postverdad o la ausencia de fuentes y contenidos fidedignos. No todo lo que leemos en redes tiene una base real. Sin embargo, ante el miedo de no dar la exclusiva, es posible que ciertos medios den por buena alguna noticia sin contrastar, con los peligros que ello conlleva desde el punto de vista económico, social y político. Hoy en día hemos de preguntarnos hasta qué punto merece la pena sacrificar la calidad periodística, reflexiva y con un plus analítico a la inmediatez y el amarillismo.

4.Podríamos decir que estas pueden tener una función de atención a la ciudadanía, con un servicio 24 horas los siete días a la semana por parte de la clase política; una forma de acercarse al pueblo. Sin embargo, si bien esto puede ocurrir en los municipios, - hay alcaldes, como el de Jun, que se han hecho conocidos por ello-, a otros niveles, los representantes públicos y partidos lo utilizan con otra serie de fines. Por ejemplo la visibilidad. Hasta la llegada de las redes sociales, la única forma de que cierta información llegara a la opinión pública era a través del peaje de los medios de comunicación tradicionales. Si no publicaban la nota de prensa enviada por la fuente original, bien partido o institución, la noticia caía en saco roto. Las redes han transformado este paradigma; políticos e instituciones no dependen de los medios tradicionales para hacer públicas sus noticias. Esto no significa que la capacidad y poder de amplificación de los medios no siga siendo fundamental. A pesar de que no tengan el monopolio, la capacidad para marcar agenda sigue siendo elevada. La credibilidad y confianza ciudadana sigue estando depositada en los medios tradicionales; cada persona lee su periódico, ve su cadena... De ahí que los asesores de comunicación utilicemos las redes sociales, medios todavía llenos de datos no fidedignos como banco de pruebas. Las reacciones de la gente permiten medir la temperatura ante ideas que puedan rondar en la mente de los políticos; una especie de sondeo. Un ejemplo de ello fue el concepto de 'nación foral' del lehendakari Urkullu, que se lanzó en su día y que ha desaparecido del día a día de los jeltzales.

Además de los puntos analizados, hay una serie de peligros que conllevan las redes. Hasta su aparición, la comunicación política se desarrollaba, sobre todo, a través de sus portavoces designados por el partido o institución, hecho que permitía tener controlado el mensaje. Hoy, el poder comunicativo no se encuentra solo en estas entidades, sino en la de representantes públicos que pueden mandar un mensaje que contradiga la postura oficial. Esto obliga a los políticos a estar siempre alerta.

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