Rajoy se topa con las condiciones de las víctimas sobre la política penitenciaria

Rajoy se topa con las condiciones de las víctimas sobre la política penitenciaria
EFE

El presidente no aclara a los 25 colectivos reunidos en La Moncloa si se acercará a los presos

A. GONZÁLEZ EGAÑA

Mariano Rajoy se topó ayer de frente con la realidad de las víctimas del terrorismo que no están dispuestas a que el Gobierno modifique la política penitenciaria. El encuentro inédito del presidente con 25 representantes de las principales asociaciones y fundaciones de damnificados por la violencia terrorista, no fue cómodo para Rajoy, que, aunque se mostró contundente, no llegó a aclarar si habrá acercamiento de presos. No faltaron duros reproches de los portavoces de las víctimas por su gestión del final de ETA ni las peticiones de algunos colectivos para que no ceda ante «la izquierda aber­tzale para un cambio de la política penitenciaria» ni ante el PNV «concediendo la transferencia de Prisiones a Euskadi».

Durante las dos horas y cuarto que duró la reunión, a puerta cerrada en el Palacio de la Moncloa, Rajoy hizo hincapié en que «el Estado de derecho y la democracia han derrotado a ETA» y que a partir de ahora todos los pasos estarán dirigidos a derrotar «las coartadas de la banda terrorista y la deslegitimación de su trayectoria criminal». El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, también asistió a la reunión y trasladó un mensaje de apoyo y firmeza, así como la seguridad de que no va a modificar su política antiterrorista.

El presidente del Gobierno les aseguró que no habrá ninguna cesión por la disolución de ETA, una afirmación que no solo no se creyeron todas las asociaciones, sino que llevó a algunas de ellas a exigir más compromisos. Una de las voces más críticas fue la de la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, que salió de la reunión igual que había entrado. La hermana del concejal del PP de Donostia asesinado en 1995 reprochó a Rajoy haber permitido que ETA haya «manejado los tiempos y las formas» de sus anuncios de disolución. Ordóñez pidió que «se desactive» el proyecto político de ETA, que cumpla estrictamente el plan de reinserción de presos puesto en marcha en 2012, y que no traspase Prisiones a Euskadi.

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La viuda de Gregorio Ordóñez, Ana Iríbar, presidenta de la fundación que lleva el nombre de su marido, calificó de «decepcionante e injusto» el final que se ha permitido a ETA y reprochó al presidente que pacte con el PNV asuntos como el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, porque según consideró, «esas negociaciones nos han podido perjudicar en el fin de la banda terrorista porque pueden conllevar concesiones en el ámbito penitenciario».

Balance desigual

Las palabras de Rajoy fueron recibidas de manera desigual, ya que representantes de otros colectivos aseguraron tras el encuentro que confiaban en sus palabras y que estaban convencidas de que las mantendrá. La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Mari Mar Blanco, calificó la cita de «entrañable», compartió el mensaje oficial y dijo que le daba confianza. La representante de la AVT, Maite Araluce, explicó que con el encuentro había disipado su temor de que se fuera a modificar la política de dispersión.

Florencio Domínguez, de la Fundación CentroMemorial, pidió especialmente al presidente que no permita que se construya un relato irreal sobre lo sucedido con ETA. Otros portavoces como el de la Asociación Catalana de Víctimas, José Vargas, confió en que los etarras cumplan íntegramente sus penas.

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