Rajoy responde a Aznar que el centroderecha no necesita reconstruirse

Los populares salen en tromba a reprochar al expresidente sus palabras el mismo día en que su líder anunciaba la retirada de la política

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Liberado de la responsabilidad del Gobierno, Mariano Rajoy no se calló ante la enésima arremetida de José María Aznar, esta vez en forma de oferta para reconstruir el «dividido» centroderecha. «El centroderecha -avisó ayer el todavía líder de los populares- no hay que reconstruirlo. El partido de centroderecha es el PP, que tiene 137 escaños». Pero no fue solo Rajoy quien replicó a Aznar. A diferencia de otras veces, un amplio abanico de dirigentes del partido salió en tromba a censurar al expresidente del Gobierno. Hasta un alcalde emuló al rey Juan Carlos con el expresidente venezolano Hugo Chávez y le espetó: «¿Por qué no te callas?».

Rajoy recordó que los populares han ganado las tres últimas elecciones, y Ciudadanos, que pugna por hacerse un hueco en ese espacio ideológico, apenas reúne 32 escaños, aunque las encuestas digan ahora que están igualados o incluso con los liberales por delante. Ese avance ha sembrado el nerviosismo en las filas del PP, en las que Ciudadanos es visto como un adversario y, en ningún caso, como un posible aliado.

Hasta ahora, Rajoy había respondido con el silencio o, a lo sumo, con evasivas a las críticas de su antecesor y mentor para hacerse con el liderazgo del PP. Aguantó mudo que en una convención del partido en 2005 dijera delante de él «¿dónde está el PP?», «¿aspira el PP a ganar las elecciones?». Rajoy anunció que él va a ser la otra cara de la moneda y en su discurso de despedida anunció que estará «a la orden» del futuro presidente del PP. Por si alguno no se había enterado que se refería a Aznar, apostilló: «Y a la orden es a la orden».

A contracorriente

José María Aznar, a contracorriente de su partido, tampoco ha ahorrado estos meses en los elogios a Rivera: «Albert me parece una persona con cualidades personales relevantes»; «es la renovación centrista, moderada y liberal». Ni en los gestos, ya que invitó el año pasado al líder de Ciudadanos a clausurar el máster del Instituto Atlántico de Gobierno, una escuela de líderes creada por Aznar.

Rajoy estaba en total desacuerdo con la actuación de Aznar, pero callaba. Hasta ayer en una entrevista en la Cadena Cope, donde precisó que su papel a partir de ahora «no es dar lecciones porque puede ocurrir que no me hagan caso», que es lo que sucedía con las admoniciones de Aznar, «o que dejen de tomarme en serio», algo que también ocurría en los últimos meses con los comentarios del expresidente.

Sin dar lecciones

Su oferta para reconstruir el centroderecha, por ejemplo, se tomó a beneficio de inventario. El coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, apuntó que «hace mucho tiempo que no entendemos (a Aznar) cuando habla». Reprochó además al expresidente que el día en que Rajoy se despedía se dedicara a lanzar mensajes sobre la reconstrucción del centroderecha. «No entendemos ese mensaje». La secretaria general, Dolores de Cospedal, eludió las críticas, pero restó importancia a las palabras de «una persona que no se siente comprometida con el que fue su partido».

Algunos barones también fueron muy ácidos con Aznar. El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, dijo que el expresidente «no está actualizado» sobre la situación del partido porque «se ha alejado mucho de la realidad». La líder de los populares en la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig, señaló que demuestra no saber estar. «Cuando uno se va, debe saber que su tiempo ha pasado».

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